Política

Carrio acusó de corrupta a Juliana Di Tullio

Fue uno de los momentos más tensos de la sesión en el Congreso por Julio De Vido. La acusación no es nueva

viernes 28 de julio de 2017 - 5:19 am

Fue uno de los momentos más tensos de la sesión de ayer en la Cámara baja, en la que el oficialismo no logró la expulsión de Julio De Vido.

Estaba hablando la diputada Elisa Carrió, cuando la legisladora kirchnerista Juliana Di Tullio la quiso interrumpir y “Lilita” arremetió con munición gruesa: “Silencio, querida. Vos sos la socia de Rudy Ulloa, que era otro valijero de Kirchner. Contrabandistas de Santa Cruz. Así que callate”, disparó.

¿A qué se refería?

Di Tullio y la esposa de Ulloa, Jessica Uliarte, constituyeron en 2016 la sociedad Celéndula SRL, con el objetivo de vender ropa para bebés. ¿El domicilio? Alvear 175, Río Gallegos, sede de El Periódico Austral, de Rudy Ulloa.

La acusación no es nueva. Según detalla el portal Infobae, la primera piedra la tiró Carrió el Día de la Bandera del año pasado.

“No fue magia… Es cierto Juliana Di Tullio. No fue magia. Fueron sociedades que se usaron para quedarse con dinero público. ¿Por qué no explica qué la llevó a formar una sociedad con la esposa de Rudy Ulloa, ex chofer de Néstor Kirchner? Explique, porque es cierto: no fue magia”, escribió en Facebook.

Di Tullio respondió con una catarata de tuits. Admitió que se trata de una franquicia de la marca de ropa para niños Gimos. Dijo, además, que en 2015 vendió su parte en el negocio.

“¿Usted me está acusando por tener un negocio de ropa para niños que atendía yo personalmente cuando iba a Río Gallegos? ¿Algún ilícito?”, preguntó Di Tullio. “Gimos, linda ropa y accesible para la gente. Le cuento también, para que tenga datos verídicos, que vendí mi parte del negocio el año pasado. Es una pena que ya esté desvinculada. Me divertía estar ahí cuando podía”, insistió. Y remató: “Si me quiere preguntar algo más, yo estoy todos los días en el Congreso, no la veo a usted casi nunca”.

El de este miércoles fue el segundo round. Carrió siguió hablando y cuando terminó, Di Tullio pidió la palabra. Estaba enojada.

“Pido que se garanticen y resguarden los artículos 180 y 185 del reglamento. Lo exijo. He escuchado insultos, no solo descalificaciones, sino acusaciones gravísimas. Tengamos una sesión lo más tranquila posible. Pongan orden en los dichos. Nadie puede agraviar ni insultar a ningún diputado. Lo que he escuchado ha sido escandaloso”, se quejó.

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