Crisis en Venezuela

Venezuela cerca de la hambruna por las fronteras colapsadas

El anuncio de un paro de 48 horas empujó a la gente a intentar conseguir comida, pero el desabastecimiento es casi completo

miércoles 26 de julio de 2017 - 6:34 am

Miles y miles de venezolanos se lanzaron ayer a las calles de sus ciudades para hacer compras de última hora antes de iniciarse hoy la huelga general de 48 horas convocada por la oposición.

Buscaban comida, agua, productos básicos y hasta nafta, como si se tratara de una carrera de vida o muerte, pero sólo encontraron una pequeña parte de lo demandado, ante el desabastecimiento crónico que sufre el país y por culpa de la estrechez de sus bolsillos por la inflación más alta del planeta y la recesión galopante. Las fronteras con Colombia se vieron colapsadas.

“Hermano: ¡comida, agua y velas! Y cierra bien el quiosco”, aconsejó ayer un agente de la Policía Judicial a William, el dueño de un puesto de diarios en Santa Mónica.

A 300 metros, el supermercado Licarch agotó sus reservas de carne en sólo tres horas. Pollo, arroz, huevos y congelados cotizaban en alza por toda Caracas, como si no hubiera bastante con la espiral inflacionaria que dispara los precios cada semana.

A 800 metros, un hombre se sorprendía ante la cola del Farmatodo, admirado incluso porque el resto de los clientes llevaban todos las carísimas bolsas de pan de sándwich.

“Eso es puro aire”, bromeó a Alexandrina Rodríguez, que lo precedía. La emigrante portuguesa intentó explicarle la situación al despistado, hasta que la voz de la mujer de mayor edad se impuso en el debate: “Compre hoy todo, porque mañana y pasado nadie puede salir. Y el viernes, todos a la calle en pie de lucha”.

La opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) y más de 300 organizaciones sociales y sindicales programaron para hoy y mañana una mezcla de huelga general y paro cívico activo, que repetirá una semana después cientos de trancones en sus calles.

Según indica el diario La Nación, la protesta proseguirá el viernes con la denominada Toma de Caracas, donde se busca repetir la manifestación del 1° de septiembre del año pasado, cuando más de un millón de personas marcharon en la capital.

“Venezuela entrará a partir de esta semana en una economía de asedio típica de guerras, con alto impacto sobre los sectores más pobres del país”, vaticinó Rocío San Miguel, directora de la ONG Control Ciudadano.

Se trata de una economía asediada que también obligó a 50.000 personas a cruzar la frontera con Colombia en las últimas 48 horas, según las autoridades migratorias de ese país. La mayoría buscaba comida en un viaje de ida y vuelta en el mismo día. Pero otra buena parte forma parte del éxodo masivo que huye sin mirar atrás.

Las colas disparatadas asombraron al país vecino, que impuso nuevos controles en los documentos. Además de las compras compulsivas y de la llamada ola de la desesperanza, que provoca la fuga de los venezolanos, la diputada opositora Laidy Gómez añadió ayer “el temor a los efectos que puede traer la Constituyente”.

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