Ciencia

Esta es la forma de encontrar esa palabra que tenés “en la punta de la lengua”

El cerebro convierte ideas abstractas en sonidos y hablamos; sin embargo, a veces este proceso se interrumpe y nos da una rabia enorme

martes 25 de julio de 2017 - 6:54 am

De todas las cosas que perdemos con regularidad la más frustrante de todas es perder la palabra precisa. El término que estás buscando puede estar justo en la punta de la lengua, pero no sale.

Todos, en algún momento de nuestras vidas, hemos visualizado con claridad la palabra en nuestra mente, sabemos que la sabemos, pero no hemos sido capaces de verbalizarla. Cuando esto sucede, a menudo utilizamos un glosario de alternativas: en castellano podría ser “coso”, o “como-se-llame”, el elevado uso de este tipo de expresiones pone de manifiesto la tendencia humana a olvidarlos nombres de elementos y personas sin razón aparente.

Los científicos se refieren a este bloqueo mental como el fenómeno de la “punta de la lengua” (PDL) o letológica, según explica el lingüista Chiu Luu en ‘JSTOR Daily’. Este último es un término que proviene del griego (‘lethe’ es olvido y ‘logos’ significa lengua).

Según la mitología griega, Lete es uno de los cinco ríos del mundo subterráneo, del que las almas de los muertos bebían para olvidar sus recuerdos terrenales. La acuñación de la palabra ha sido atribuida al psicólogo Carl Jung, pero según recoge la BBC los primeros registros datan de la edición de 1915 del Diccionario Dorland Enciclopédico Ilustrado de Medicina, que definió la letológica como la “incapacidad de recordar la palabra correcta”.

En el fondo la conocés

“La recuperación léxica se compone de capas a las que accedemos en secuencia, de modo que al formar nuestros pensamientos, elegimos la semántica correcta y codificamos la sintaxis de lo que queremos decir antes incluso de que comencemos a decirlo. La capa final consiste en articular el sonido de la palabra, pero con el fenómeno de la ‘punta de la lengua’ esa codificación se rompe, normalmente cuando no se suele utilizar o no se ha accedido recientemente”, asegura Luu.

Es decir, la mayor parte de la información permanece intacta, todavía sabes todo acerca de lo que estás tratando de describir. Todo, excepto la habilidad de formar sonidos para comunicárselo a otra persona.

Traducir los pensamientos en palabras es un proceso complejo. Sin embargo, lo damos por sentado, pues normalmente ocurre sin necesidad de esfuerzo. El cerebro convierte ideas abstractas en sonidos. Y, voilà, hablamos. Con el fenómeno de la “punta de la lengua”, este proceso se interrumpe. Sin embargo, el porqué no está del todo claro.

Por lo general, las palabras que menos usamos son las que más se nos olvidan, pues nuestra mente funciona de manera asociativa y funciona a base de conexiones. Para una mayor frustración, cuanto más pensamos en la palabra que falta, como solemos hacer, más se nos escapa. Una vez experimentes esto con una palabra en particular, es más probable que se te siga olvidando en el futuro.

Empezá por la letra…

La mejor manera para salir de esa rutina es ayudarse de un compañero para que te vaya dando pistas hacia la palabra que tenés en la punta de la lengua. Eso sí, sin decirla de primeras. Humphreys explica la técnica: “Cuando los participantes lograron recordar la palabra por su cuenta, en lugar de que otra persona les dijese la respuesta, era menos probable que olvidaran dicho término en la próxima prueba. Y cuando a los voluntarios se les dio unos sinónimos o una pista fonológica, como las primeras letras de la palabra, era casi igual de probable que recordase la palabra más tarde como si la hubieran descubierto por sí mismos”.

El problema con este enfoque, claro está, es que para guiarlo en la dirección correcta, la otra persona necesita saber de qué está hablando. A veces, unas pistas de contexto son suficientes para ayudarles a averiguar lo que realmente significa. Tirá de pistas, de sinónimos, y ya no estarás condenado a repetir tus errores.

Fuente: El Confidencial

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