Política

Alta preocupación en el kirchnerismo por el Instituto Patria

Funciona como una gran unidad básica en un petit hotel de la calle Rodríguez Peña, en Capital Federal. Los balances que presentó al organismo de control revelan inconsistencias

domingo 23 de julio de 2017 - 9:15 am

Una vez que dejó el poder, pasaron pocos meses hasta que retomó la actividad para intentar recuperarlo. Fue entonces cuando Cristina Fernández compró una de las primeras cosas que necesitaba para afrontar su objetivo: un vaso térmico, de esos que se usan para mantener caliente el café.

Fue el 2 de febrero del 2016. Le costó $36,6. En rigor, no usó sus muchos ahorros en esa inversión doméstica. Usó los fondos de su nueva entidad, el “Instituto Patria”, que funciona como una gran unidad básica en un petit hotel de la calle Rodríguez Peña, en Capital Federal.

Según detalla el diario Clarín, el vaso térmico, un aire acondicionado pagado el 15 de mayo del 2016, o un teléfono para poder hacer audio-conferencias que se compró cinco días después a casi 10 mil pesos, son datos mínimos que se pueden encontrar en los balances que ese instituto presentó a la Inspección General de Justicia (IGJ), el organismo que regula la actividad de sociedades como el “Patria”.

Según una denuncia de la oposición, lo más sospechoso del Instituto es que no cumple con las leyes. Y, sobre todo, que sus cuentas millonarias son tan poco transparentes que se transformaron en un indicio de posibles maniobras de lavado de dinero.

Quien analizó estos papeles fue Silvina Martínez, abogada de la precandidata a senadora por “1País”, Margarita Stolbizer.

Ambas, fueron denunciantes de algunas de las causas judiciales que terminaron con procesamientos para Cristina Fernández.

Ellas coinciden en que, una vez más, las cuentas de una sociedad K no cierran. Un ejemplo: el “Instituto Patria” funciona como una “Asociación Civil”.

En ocho meses pasó de un tener solo $1000 pesos de capital, a alcanzar $2.367.232. Esa cifra fue inscripta como verdadera ante la IGJ. El problema es que se desconoce quiénes son 223 socios de los 354 que tiene el “Patria” en total.

Esos socios son, supuestamente, quienes financian a la Asociación K. Solo 181 fueron registrados con nombre y apellido.

Las autoridades del “Instituto Patria” son Cristina Fernández, que ocupa el cargo de “Presidenta Honoraria”. El presidente de la entidad, y quien está a cargo de cumplimentar los papeles ante la IGJ, es el ex secretario de la Presidencia, Oscar Parrilli.

El vicepresidente es el intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi. La “secretaria” es la cantante Teresa Parodi. Y además trabajan para el “Patria” la actriz Rita Cortese; y el ex titular del Sistema de Medios Públicos K, Tristan Bauer. Entre otros integrantes y financistas, se encuentran algunos de los intendentes del ex PJ K de Buenos Aires, como el jefe comunal de Berazategui, Juan José Mussi.

Para aportarle dinero a esa asociación civil, se estipuló que en el 2017 los “socios fundadores” deben abonar 2 mil pesos por mes. Los llamados “socios activos” quinientos pesos. Los categorizados como “socios contribuyentes” mil pesos. Y los “socios adherentes trescientos pesos.

En sus primeros ochos meses, como se dijo, el “Instituto Patria” empezó a funcionar con un capital inicial de mil pesos.

Siempre según los papeles de la asociación K, el petit hotel en el que siempre funcionó la entidad, ubicado en la calle Rodríguez Peña número 80, se alquilaba a un costo inicial de 600 mil pesos mensuales.

En los primeros ocho meses, aunque Parrilli no haya logrado inscribir la identidad de 244 de los financistas K, la unidad básica de lujo de Cristina alcanzó a tener $2.367.232 en su caja, gracias a los aportes de socios; adherentes y donaciones, entre otros items.

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