Salud

¿Por qué tenemos las manos frías en invierno?

El síndrome de Raynaud es una enfermedad que puede provocar este molesto síntoma

miércoles 19 de julio de 2017 - 9:36 am

Con la llegada del invierno muchas personas tienen las manos frías, esto se debe a que al igual que los pies, son extremidades que están alejadas del corazón, por lo que la frecuencia sanguínea no es la misma que en el centro del cuerpo (tórax y abdomen).

Ciertas partes son más sensibles al frío que otras porque la sensación de calor que provoca la fluidez de la sangre es menor en éstas. Algunas personas explican sus manos frías por una “mala circulación”, aunque pueden ser varias las razones por las que esto suceda.

Podría tratarse del síndrome de Raynaud, un trastorno poco frecuente de los vasos sanguíneos que afecta generalmente los dedos de las manos y los pies. Existen dos tipos de la enfermedad: primaria, de la cual no se conoce la causa, y secundaria, generada por lesiones, otras patologías o ciertas medicinas.

Esta enfermedad provoca un estrechamiento de los vasos sanguíneos cuando la persona siente frío o estrés. Al ocurrir, la sangre no puede llegar a la superficie de la piel y las áreas afectadas se vuelven blancas y azules. Cuando el flujo sanguíneo regresa, la piel se enrojece y tiene una sensación de palpitación o de hormigueo.

“En casos crónicos, pueden aparecer lesiones por falla en la llegada de sangre o sabañones (eritema pernio)”, advierte el doctor Daniel Roberto Onorati, Presidente del Congreso Argentino de Flebología y Linfología (MN. 60.380).

Las personas en climas más fríos tienen una tendencia mayor a desarrollar este cuadro. También es más común en mujeres, en quienes tienen familiares con esta enfermedad y en aquellas mayores de 30 años.

Algunos tips para evitar que se desencadene un episodio

  • Lavate con agua tibia, no uses temperaturas extremas, ni muy fría ni muy caliente.
  • Tomá precaución al hacer deportes.
  • Mantené manos y pies calientes en los climas fríos, con guantes y medias térmicas.
  • Evitá trabajos manuales como martillar, tejer etc. Si lo hacés, llevalo a cabo con las manos elevadas.
  • Eludí los desencadenantes como ciertos medicamentos y el estrés.

Fuente: TN

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