Elecciones 2017

Elecciones legislativas: el Gobierno prevé un escenario similar a 2015

Macri especula con aprovechar la polarización del electorado bonaerense. Cree posible capturar entre las PASO y octubre un traslado del "voto útil"

domingo 2 de julio de 2017 - 9:46 am

Los primeros análisis del gobierno de Mauricio Macri pronostican para la provincia de Buenos Aires un resultado parejo entre Cambiemos y el frente Unidad Ciudadana, que lidera Cristina Kirchner, en las primarias del 13 de agosto próximo. Pero prevén también que el oficialismo sacará ventaja y ganará las legislativas generales del 22 de octubre.

Según detalla el diario La Nación, Macri especula con aprovechar la polarización del electorado bonaerense. Cree posible capturar entre las PASO y octubre un traslado del “voto útil” en favor de su candidato a senador en la provincia, Esteban Bullrich, que provenga del electorado inquieto por un eventual triunfo de Cristina Kirchner.

En la mesa política que lidera el jefe de Gabinete, Marcos Peña, aseguran que las encuestas del comienzo de una campaña no tienen valor.

Pero los estudios cualitativos de la Casa Rosada indican que un 60% de la provincia quiere un “cambio” y sólo un 40% quiere volver hacia atrás.

“Es posible que las PASO sean parejas: podemos ganar o perder por dos puntos contra Cristina. La provincia es una elección simbólica”, dijo un alto funcionario.

“Pero en las generales de octubre tenemos que ir a buscar al votante anti K de Massa y de Randazzo que quiere evitar que Cristina obtenga las dos bancas del Senado”, completó.

En las elecciones de senador, el que gana logra dos bancas y el segundo una. El tercero queda afuera. Así la cosas, Macri trabajará para que la boleta de Bullrich-Gladys González (senadores) y Graciela Ocaña (diputados) sea la mejor herramienta de los votantes anti K para desnivelar esa paridad de agosto y castigar al kirchnerismo para que no vuelva a los primeros planos.

En este caso, las PASO serán una encuesta perfecta y mojón clave de la estrategia del Gobierno. Ello contradice el discurso oficial de los últimos días, que sostiene que las primarias no sirvieron y que hay que eliminarlas en las presidenciales de 2019. A Cambiemos le sirvieron en 2015 para polarizar en Buenos Aires y le podrían servir en 2017.

Los analistas oficiales evocan el sorpresivo triunfo de María Eugenia Vidal cuando le ganó la gobernación a Aníbal Fernández (Frente para la Victoria) en las elecciones del 25 de octubre de 2015. La reorientación del voto decidió la elección.

En las PASO de agosto de ese año, Vidal había sacado 30,07%, Fernández (FPV) 21,16%, Julián Domínguez (FPV) 19,05% y Felipe Solá, del Frente Renovador, 19,67%. Fernández y Domínguez, precandidatos del FPV, sumados obtuvieron 40,22%.

El 25 de octubre, Vidal creció de 30,09 a 39,49%. Solá bajó de 19,67% a 19,22% y Aníbal Fernández sacó 35,18%, un 5% menos que lo que había sacado antes todo el FPV. Los analistas detectaron que, ante el triunfo en las primarias de agosto de Aníbal Fernández, la versión más radicalizada del kirchnerismo, muchos votantes independientes y de Solá migraron hacia Vidal y muchos de Domínguez se dividieron entre Solá y Vidal para evitar que Fernández fuera gobernador.

En la Casa Rosada especulan que tras unas PASO parejas el voto castigo a Cristina provendrá de votantes de Sergio Massa (1 País) y de Florencio Randazzo (Cumplir) -si estos salen tercero y cuarto- y podría inclinarse por Bullrich, para evitar que Cristina obtenga dos senadores.

COMENTARIOS