Economía

Zona roja: un análisis de por qué crece el déficit fiscal

El Gobierno se ha comprometido a disminuir el desequilibrio actual mediante las metas fiscales trianuales proyectadas con un déficit primario de 4,2 por ciento en 2017, 3,2 por ciento en 2018 y 2,2 por ciento en 2019

domingo 25 de junio de 2017 - 9:41 am

Puntos a tomar en cuenta en materia de economía. Desde el inicio de su gestión –profundizado con la asunción del actual ministro de Hacienda– el gobierno nacional ha venido anunciando la necesidad de avanzar con el ordenamiento de la cuentas públicas.

Sin embargo, el déficit fiscal de 2016 alcanzó el 5,9 por ciento del PBI y el primario (excluyendo los pagos de intereses), el 4,2 por ciento del PBI.

Según detalla la revista Noticias, estos valores representan el máximo de los últimos años, con una tendencia crecientemente deficitaria que se inició en 2011.

El Gobierno se ha comprometido a disminuir el desequilibrio fiscal actual mediante las metas fiscales trianuales proyectadas con un déficit primario de 4,2 por ciento en 2017, 3,2 por ciento en 2018 y 2,2 por ciento en 2019.

Si bien la meta de un déficit primario de 58.500 millones de pesos para el primer trimestre del año ha sido sobrecumplida, con un rojo de 41.344 millones, los desafíos aún existen.

De cara a ello, cabe preguntarse si el gasto está aumentando o disminuyendo en términos reales y cuáles son los conceptos que han aumentado por encima y por debajo del promedio.

Con datos de la ejecución a mayo se observa que los gastos totales crecieron un 40 por ciento interanual (16 puntos porcentuales más que la inflación acumulada en el mismo período).

Los rubros que más se expandieron fueron las transferencias a provincias, tanto las destinadas a financiar gastos corrientes (+106 por ciento) como de capital (+83 por ciento).

El primer caso incluye compensaciones salariales a docentes provinciales, transferencias y contribuciones a la seguridad social provincial, programas educativos y políticas alimentarias.

El segundo caso contiene la cesión de fondos a provincias para la realización de obras de infraestructura, construcción de viviendas, el acceso a agua potable y saneamiento y la innovación y formación tecnológica.

La ejecución de la inversión real directa muestra un incremento del 75 por ciento interanual, explicado por el fuerte impulso que ha tenido la obra pública en lo que va del año y por la baja ejecución que se había registrado durante 2016.

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