Salud

Agua con limón por las mañanas: beneficios y precauciones

Es una de las frutas con más propiedades y beberla con agua tibia favorece las funciones de nuestro organismo; conocé cuáles son sus virtudes y contraindicaciones

lunes 12 de junio de 2017 - 7:00 am

El limón ayuda a fortalecer el sistema inmunológico gracias a su aporte de Vitamina C y también a luchar contra los radicales libres que son los responsables del envejecimiento prematuro. Si a esto le sumamos las propiedades hidratantes y de arrastre del agua, tenemos la combinación perfecta.

Así, estos son algunos de los beneficios que aporta tomar un vaso de agua con medio limón en ayunas a diario.

  1. Refuerza el sistema inmune: La vitamina C y el ácido ascórbico que contiene el limón contribuye a la prevención de los resfriados y a una mejor absorción del hierro.
  2. Poder alcalinizador: Si sufrís desequilibrios en el pH, enfermarás con facilidad. El limón es alcalinizante y ayuda a mantener el pH equilibrado. Eso sí, recordá que la ingesta en exceso puede generar el efecto contrario.
  3. Un diurético natural: Combinar el agua con el limón ayuda a eliminar toxinas y evita la retención de líquidos.
  4. Mejora la digestión: Si consumís el agua tibia lograrás estimular el tracto intestinal, mientras que el aporte de limón ayuda a purificar el hígado.
  5. Embellece la piel: El agua con limón aporta luminosidad al rostro. La deshidratación del cuerpo deja la piel apagada, opaca y sin luz.
  6. Aporta energía extra: Sustituir el café por agua caliente con limón es más energizante de lo que creés, pues su consumo contribuye a hidratar y a oxigenar la sangre.
  7. Es un botiquín de emergencia: Consumir varios vasos de agua con limón (la cantidad debe determinarla un especialista) a lo largo del día combate el mal aliento, el estreñimiento y ayuda a compensar los efectos deshidratantes del alcohol.

Aunque se trata de una práctica beneficiosa para la salud, es cierto que los expertos desaconsejan hacerlo en estos casos:

  • Si tenés anemia o carencia de algún mineral como el calcio.
  • Si padecés gastritis o acidez frecuente.
  • Si sufrís sensibilidad dental, daños en el esmalte o dientes débiles.
  • Si tenés llagas o heridas en la boca o la lengua.
  • Si tenés úlceras estomacales.
  • Si padecés artrosis, osteoporosis o enfermedades reumáticas.
  • Si sufrís inflamación de la próstata o la uretra.

Fuente: Mujer hoy

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