Ciencia

Por qué se te antoja fumar cuando tomás alcohol

Si te sucede esto, es porque experimentás el extraño efecto de la nicotina sobre la memoria; conocé qué dice la ciencia

domingo 4 de junio de 2017 - 8:13 am

Llevás dos o tres copas cuando de repente te dan ganas de fumar, no importa si hace quizás semanas que no lo hagas. Pero, ¿a qué se debe este efecto?.

Según el doctor John Dani, neurocientífico y experto en mecanismos de adicción de la Universidad de Pensilvania, esas ganas repentinas de fumar constan de dos factores. El primero es el resultado del efecto de la nicotina sobre la memoria, y el segundo se debe al efecto combinado de la nicotina con el alcohol, que reduce los niveles de dopamina. La unión de ambos factores hace que fumar un cigarrillo parezca una delicia.

Empecemos por los efectos de la nicotina en la memoria: nuestro cerebro nos pide que repitamos actividades que nos hacen sentir bien. Pero por otra parte, también ha demostrado, a nivel neurológico, que el recuerdo de fumar se queda grabado en el cerebro. Y lo que es más importante: todos los recuerdos asociados a esta actividad —como beber y estar con los amigos— quedan vinculados en la memoria.

Esa es una razón por la que te apetece fumar mientras te tomás una copa. Pero hay otra, también relacionada con los experimentos con roedores del doctor Dani.

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Desde hace tiempo, se sabe que tanto el alcohol como la nicotina, de forma independiente, potencian la liberación de dopamina. Partiendo de este dato, Dani y su equipo elaboraron la teoría de que el consumo combinado de alcohol y nicotina provocaría un aumento mayor del nivel de dopamina. Sin embargo, los resultados demostraron precisamente lo contrario: si bien los roedores que habían consumido nicotina mostraban más propensión al consumo de alcohol, sus niveles de dopamina no se vieron alterados.

Perplejos, el doctor Dani y su equipo repitieron el experimento y obtuvieron los mismos resultados. Tras mucho indagar, se dieron cuenta de que el consumo simultáneo de alcohol y nicotina provocaba la liberación de hormonas del estrés que inhibían la liberación de dopamina. O dicho de otro modo: el alcohol y el tabaco te producen satisfacción solo si los consumís por separado.

Por tanto, la razón por la que la gente sigue fumando y bebiendo es para recuperar esa felicidad. En teoría, el ciclo comienza cuando el alcohol potencia el recuerdo positivo de fumar. Pero en el momento en que fumas un cigarrillo mientras bebes, el nivel de dopamina se reduce, lo que provoca la necesidad de beber más para recuperar esos niveles, con lo que el ciclo se repite.

“La figura del fumador social u ocasional es bastante peligrosa y muy poco recomendable, porque es muy habitual que esas personas acaben convirtiéndose en fumadores habituales. A partir de entonces resulta muy complicado dejarlo”, concluye.

Fuente: Vice

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