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Juego de espías: la operación de la CIA en China, que terminó en catástrofe

El dato, proveniente de fuentes de Inteligencia, lo dio a conocer The New York Times

domingo 28 de mayo de 2017 - 9:07 am

El reacomodamiento de las potencias mundiales y las pretensiones de hegemonía hicieron crecer en los últimos años una sigilosa guerra de espías, convirtiendo la actualidad en otra época dorada de las agencias de Inteligencia, replicando la desmesura de la Guerra Fría.

Los guionistas de Hollywood fueron superados por una compleja realidad donde las conspiraciones, los cruces entre agencias, el hackeo de redes y la vigilancia extrema satelital levantaron un entramado difícil de superar.

En este escenario se inscribe la reciente eliminación de una veintena de informantes de la CIA en China. El dato, proveniente de fuentes de Inteligencia, lo dio a conocer The New York Times.

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Beijing salió rápido a negarlo, y a calificarlo como un producto de la “imaginación al estilo americano”, “basada en la ideología” propia del país. Pero lo cierto es que entre 18 y 20 informantes chinos de la agencia estadounidense desaparecieron misteriosamente, sin dejar el mínimo rastro.

En la primera década de este siglo, los operadores de la CIA construyeron trabajosamente una red de agentes en el gigante asiático, aprovechando el descontento de muchos funcionarios por el nivel de corrupción de la cúpula de gobierno china.

Los fueron captando uno a uno con distintos métodos de acercamiento, hasta contar con un sólido conjunto de espías.

Todos estaban ubicados en puestos relevantes de la burocracia china. Los ex jefes de Inteligencia citados por The New York Times sostienen que la calidad de la información que reportaban “era la mejor que habían tenido en muchos años”.

En 2010 se inició la debacle. Misteriosamente comenzó a reducirse la información que proveían, y uno tras otro comenzaron a esfumarse.

Alarmados, el FBI y la CIA instalaron un equipo de contrainteligencia en una oficina secreta del norte de Virginia, para averiguar qué estaba pasando con sus agentes.

Pronto se enteraron de que al menos una docena habría muerto bajo la acción espejo de la contrainteligencia china. Inclusive, según trascendió, a uno le dispararon en el patio de un edificio gubernamental, adelante de sus colegas, como advertencia ante futuras deslealtades. El resto, alrededor de ocho, terminaron en tenebrosos calabozos.

En el mundo del espionaje, la determinación y la crueldad son parte del juego. Y los chinos lo juegan tan bien como cualquier otro integrante de este singular cosmos, que las grandes potencias convierten en sombrío instrumento de manipulación.

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