Narcotráfico

Los bagayeros fronterizos: narcotráfico, contrabando y mucha sangre

Enfrentamientos entre "pasadores" en las ciudades salteñas de Orán y Aguas Blancas se saldan hoy con atentados y ajustes de cuentas que multiplican los muertos y heridos en la ruta 50

domingo 21 de mayo de 2017 - 10:26 am

En medio de la penumbra Raúl “Coya” Martínez no tuvo tiempo para huir ni resistir. Despreocupado, comía un sándwich apoyado en su Toyota Hilux cuando toda la ciudad de Orán, en Salta, ubicada a 32 kilómetros de la frontera con Bolivia, estaba a oscuras por un extraño corte de luz.

Dos motos clavaron los frenos en la esquina de la rotisería Lela, en pleno centro, y tres sicarios, sin sacarse los cascos, comenzaron a disparar. Su esposa trató de alcanzarle a Martínez, de 37 años, una pistola Bersa de la guantera, donde había 10 cargadores de balas 9mm, pero su escasa agilidad no la hizo llegar a tiempo.

Al bagayero, como llaman a los contrabandistas de la frontera entre Argentina y Bolivia, lo ejecutaron de cinco tiros, tres de ellos en la cabeza. Unos días antes había recibido amenazas de que iba a ser blanco de la venganza por otro atentado, tramado por él, contra un colega del ramo de Orán, que fue acribillado de diez balazos.

Según detalla el diario La Nación, desde hace unos meses empezó a recrudecer en esa ciudad la guerra entre los bagayeros.

Son más de 5000 en Orán y Aguas Blancas, un punto estratégico de la frontera entre Argentina y Bolivia, que desde hace décadas se transformó en un centro de acopio de todo aquello que traspone el límite geográfico: ropa, electrodomésticos, drogas y hasta personas.

Es una actividad ilícita, pero permitida, que creció de manera vertiginosa durante los últimos cinco años. “Calculamos que más de un tercio de la comunidad se dedica a esta actividad que va en ascenso”, señala el fiscal José Luis Bruno.

Hasta ahora esa forma de vida era aceptada por las autoridades, pero el narcotráfico y la trata de personas hizo más oscuro y violento ese negocio ilegal, que ya dejó de ser un factor de subsistencia de parte de la comunidad de la zona para transformarse en una mafia que mueve millones.

Otro engranaje del negocio es el tráfico de ciudadanos chinos que cruzan la frontera de manera ilegal. Son “aguantados” en viviendas del barrio Caballito de Orán para después enviarlos en remises a distintas zonas del país, fundamentalmente Buenos Aires.

El tráfico es una maquinaria que no se detiene. Funciona sin feriados ni fines de semana. Y ese trajín se observa diariamente sobre todo a la tarde en la ruta 50, que es el conducto que une los dos países.

COMENTARIOS