Policiales

El Lágrima: quién es el violento narco que aterroriza a los vecinos de zona sur

Lomas de Zamora se encuentra en problemas. Hace un año copó un barrio para vender paco. Los adictos hacían colas de hasta 50 metros para comprarle

domingo 21 de mayo de 2017 - 10:07 am

El día que llegó a Ingeniero Budge, “El Lágrima” paró sobre las vías del Belgrano Sur. Desafiante, montó un negocio que rápidamente cambiaría el pulso del lugar.

Pero para imponerse tuvo que hacer ruido. Se paseó en camionetas 4×4 y en autos caros, tejió alianzas y cosechó enemigos.

Aplicó un único método: el terror. Su poder tambaleó en abril, cuando los vecinos exigieron respuestas de la Policía. Entonces, no sólo se complicó su negocio, sino también el de otras bandas. Su reacción fue contundente: baleó con una ametralladora la casa de uno de los denunciantes y difundió un video del ataque para que nadie siguiera su camino.

Según detalla el diario Clarín, el protagonista de esta historia lleva una marca inconfundible debajo de su ojo derecho: el tatuaje de una lágrima, que explica su apodo.

No hay precisiones sobre su edad, pero no tendría más de 25 años. Su vinculación con el violento ataque, grabado por los propios transas, fue confirmada por al menos tres fuentes que conocen al detalle los movimientos de Ingeniero Budge.

Para algunos fue el protagonista directo. Para otros, el cerebro detrás de la amenaza. En el video, viralizado para intimidar a los vecinos, se ve un hombre con bermuda y campera que baja corriendo hacia la calle Saladillo por el pequeño terraplén de las vías.

Hace dos preguntas a un cómplice para identificar la casa y comienza a disparar. Primero un tiro, luego un pequeño ajuste en la ametralladora y finalmente dos ráfagas de balas que despertaron al barrio. Era de madrugada y nadie salió a ver qué pasaba.

Guillermo Carrasco (56) escuchó las detonaciones desde su casa. Vio temblar a su esposa y le dijo que se quedara tranquila, que era uno de los tantos tiroteos entre los narcos.

“No es para nosotros”, la convenció. Al otro día inspeccionó el frente y no encontró ningún impacto de bala. Los disparos habían dado contra la pared de su vecino.

“Tuve suerte”, pensó. Pero todo cambió cuando uno de sus cuatro hijos le mostró el video que circulaba entre sus amigos. Cuando lo vio descubrió que el ataque había sido para él y supo el motivo: haberse animado a denunciar a los narcos.

El punto de inflexión fue a mediados de marzo, durante el cumpleaños de uno de los nietos de Carrasco. Esa noche, cuando los invitados se retiraban, dos bandas se enfrentaron a tiros en la puerta.

Familiares y amigos terminaron tirados en el piso. Fue después de esa escena de terror que el barrio dijo basta. “Nos dimos cuenta que algo había que hacer. No se podía vivir más así”, explican.

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