Ciudad de Buenos Aires

Qué pasará con la “ecoaldea” instalada junto a Ciudad Universitaria

La UBA solicitó a la Justicia el desalojo del predio; Sebastián Casanello, el magistrado que tiene la causa, llamó a las partes a consensuar

lunes 15 de mayo de 2017 - 6:55 am

Cientos y cientos de estudiantes y docentes transitan a diario por Ciudad Universitaria. El barullo colma los pasillos internos y externos de los pabellones.

El ritmo es vertiginoso. Sin embargo, a pocos metros, playa de estacionamiento mediante, la realidad es otra: inmersas dentro de un bosque frondoso, un grupo de personas creó lo que llaman “ecoaldea Velatropa”, que ocupa una hectárea perteneciente a la Universidad de Buenos Aires (UBA) desde hace una década.

Según detalla el diario La Nación, la intrusión derivó en una denuncia por usurpación, que ahora se buscará resolver mediante el diálogo entre las partes.

Rodeados de unos 300 árboles frutales y vegetación de todo tipo, los integrantes de Velatropa -que pretende funcionar como un centro interdisciplinario de educación ambiental no parecen estar en la caótica Buenos Aires. Basta con tomar el sendero de ingreso para oír el silencio. Todo es quietud.

A Velatropa se llega por un camino de tierra desde los pabellones.
A Velatropa se llega por un camino de tierra desde los pabellones.

Los “aldeanos” fomentan un estilo de vida comunitario y agroecológico que, explican, incluye el consumo de gran parte de lo que cultivan, el uso de la energía solar y la difusión de talleres abiertos al público, por lo menos a aquellos que saben de su existencia. En el lugar hay un vivero y una huerta orgánica.

Los jóvenes dicen no vivir allí de manera permanente, sino que entre 15 y 20 personas se rotan para quedarse algunas noches y así cuidar el espacio del ingreso de personas, cuya intención no sea la de participar de esta experiencia.

El nombre de la aldea estuvo inspirado en un principio en la astronomía maya. Velatropa (luz que gira) es el término utilizado para denominar a las estrellas; en el mapa celeste, nuestro sol fue identificado como 24 y la Tierra, con el número 3: Velatropa 24.3 marcaría la ubicación espacial de nuestro planeta.

En febrero de 2015, las autoridades de la UBA radicaron una denuncia formal ante el juzgado en lo Criminal y Correccional Federal N°7 por usurpación de ese predio.

mapa

La acción judicial llegó luego de que la institución educativa y el gobierno porteño acordaran realizar algunas obras como parte del proyecto de creación de una reserva natural en la Costanera Norte, y encontraran la oposición de los miembros de Velatropa.

Se inició entonces un proceso para identificar a quienes pululaban por la zona. Según se pudo saber, además de los “aldeanos” se hallaron personas que vivían allí de forma muy precaria y otras que delinquían en los alrededores de Ciudad Universitaria; en ambos casos, aseguraron las fuentes, se logró la regularización de esos grupos. Además, se incrementó la presencia policial, agregaron desde el Ministerio de Justicia y Seguridad porteño.

Luego de esa investigación de campo, el juez Sebastián Casanello, a cargo de la causa, consideró que los integrantes de Velatropa no eran violentos, por lo que decidió que se podía mediar para intentar un camino alternativo al desalojo por la fuerza. Semanas atrás, el magistrado resolvió convocar a una instancia de diálogo para que la UBA y el gobierno porteño -representado por la Secretaría de Seguridad Operativa establezcan pautas de convivencia con Velatropa “en pos de garantizar la seguridad y recupero total del dominio público del terreno en cuestión”.

El objetivo final es que la universidad vuelva a tener el control sobre ese espacio. Casanello agregó, entre los fundamentos de su resolución, que se trata de un predio cuyo “uso y goce se encuentra destinado a la comunidad toda para su utilidad”.

El secretario general de la UBA, Juan Pablo Más Vélez, dijo lo siguiente: “Estamos abiertos a escuchar cuál es la propuesta del grupo para evaluarla con profesionales en cada área, que nos indiquen si los proyectos son válidos. Sabemos de algunas de sus actividades, pero para arreglar un acuerdo de permanencia en ese lugar tenemos que saber por qué serían importantes para la universidad, qué relación podrían tener con la institución o cuál es la función social que tienen”.

Para el directivo, “es importante” recuperar ese patrimonio y su control para destinarlo a proyectos científicos y académicos.

COMENTARIOS