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Rusia: viaje al frío más extremo

Azotada por los vientos del extremo Norte, Norilsk es uno de los lugares más inhóspitos del mundo

martes 9 de mayo de 2017 - 9:06 am

Derrumbes frecuentes

Los derrumbes son frecuentes en Norilsk. El mantenimiento de los edificios, normalmente sustentados sobre pilotes, plantea enormes problemas, sobre todo por la fusión de las capas superiores del permafrost.

Herederos del gulag

El plan urbanístico de Norilsk fue concebido en 1940 por arquitectos de Leningrado prisioneros del gulag. En la imagen se ve la calle principal de la ciudad, Leninsky Prospekt, de 2,25 kilómetros de largo.

Un agujero abierto al hielo

Una de las mejores maneras de adaptarse al frío del invierno consiste en zambullirse en un agujero abierto en el hielo : una de las actividades principales del Club Morsa de Norilsk, que organiza inmersiones incluso cuando hace viento y la temperatura es de –40 °C.

Urbanismo contra el frío

En el plan urbanístico de esta ciudad siberiana se tuvieron en cuenta las condiciones climáticas. Los edificios, agrupados formando patios cerrados al abrigo de los fuertes vientos, están separados por angostos pasajes para los peatones.

Fundición extrema

En la fundición, la concentración de gases tóxicos es muy elevada: los operarios trabajan protegidos con mascarillas y respiran con tubos conectados a botellas de oxígeno. Las condiciones laborales son durísimas, también por el elevado calor y el ruido; los trabajadores disfrutan de 90 días de vacaciones al año y se jubilan anticipadamente a los 45 años.

Mina a cielo abierto

La mina a cielo abierto Medvezhii Ruchéi  opera durante todo el año las 24 horas del día, incluso con temperaturas de -50 °C.

Esperanza de vida baja

En Norilsk los niveles de contaminación son elevadísimos. La esperanza de vida es de 50 años, 10 menos que en el resto de Rusia. Las emisiones tóxicas causan enfermedades pulmonares, digestivas y cáncer.

Vestigios del pasado

Ruinas de la Casa de la Cultura. La construcción del complejo metalúrgico y de la ciudad de Norilsk comenzó en 1936. Fue una empresa titánica realizada por los trabajadores forzados del gulag en condiciones inhumanas.

Sin zonas verdes

En Norilsk no hay zonas verdes. Para encontrarlas, hay que recorrer 30 kilómetros en autobús. Quien no puede hacerlo busca el sol en espacios urbanos como el lago Dólgoye, situado entre la ciudad y la zona industrial.

Concentración de metales pesados

La tundra que rodea Norilsk es un yermo. La concentración de metales pesados en el suelo es tan elevada que está prohibido recoger setas y bayas en un radio de 30 kilómetros alrededor de la ciudad.

Vida entre cuatro paredes

En invierno, cuando la ciudad se sume en la larga noche que va desde finales de noviembre hasta finales de enero, es difícil realizar actividades al aire libre. La vida se desarrolla principalmente entre cuatro paredes.

Complejo minerometalúrgico

En Norilsk, uno de los mayores núcleos de población situados por encima del círculo polar Ártico, se encuentra el complejo minerome­talúrgico más grande del mundo, que reporta a Rusia el 2 % de su PIB.

Vida entre cuatro paredes

Para compensar el hecho de que a menudo pasan meses enteros sin ir al patio, las escuelas disponen de amplios espacios cerrados donde los alumnos pueden mantener un ritmo de vida saludable y practicar actividades como correr, jugar o ir en patinete.

Temperatura extrema

En los jardines de infancia se utiliza una tabla especial que permite comparar la temperatura real y la velocidad del viento. Si el valor de la sensación térmica es demasiado bajo, los niños tienen prohibido salir al exterior.

Actividades veraniegas

La llegada del verano se celebra con una fiesta: tres días en la tundra en los que tienen lugar diversas competiciones deportivas. Arriba, el equipo Pioneros de Nuestro Tiempo desayuna antes de participar en una carrera.

Noche perpetua

Durante el «día polar», que en Norilsk dura desde finales de mayo hasta finales de julio, el sol nunca se pone tras el horizonte y el tiempo es agradable, con temperaturas que en algunos veranos alcanzan los 30 °C.

Fuente: National Geographic

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