Elecciones en Francia

Emmanuel Macron: cómo es el perfil del nuevo presidente francés

En el país que inventó la izquierda y la derecha en la ideología, el candidato presidencial de En Marcha, no es “de centro, de izquierda ni de derecha”

lunes 8 de mayo de 2017 - 6:02 am

Emmanuel Macron nació rebelde. Debería ser médico, como todos en su familia. Violó las sagradas leyes pueblerinas de Amiens, en el norte de Francia, al enamorarse de su profesora de teatro y prometerle, a los 15 años, que volvería del destierro en París que sus padres horrorizados le proponían, para casarse. Lo comprendía Manette, su abuela adorada y maestra.

El candidato presidencial de En Marcha y ganador de las elecciones cumplió. “El OVNI de la política francesa” escribió el diario Le Parisien.

En el país que inventó la izquierda y la derecha en la ideología, el candidato presidencial de En Marcha, no es “de centro, de izquierda ni de derecha”. Se regocija en describir por qué.

Él y su flamante movimiento no van a ser atrapados por ideologías del siglo XX cuando existe un desafío del siglo XXI.

Según detalla el diario Clarín, Macron será “el armonizador” de una Francia nueva, desbloqueada de los trampas que hoy la condenan a un 10% de desocupados.

Una república “unida, reconciliada” para que los suburbios y su población de origen inmigrante no sientan que su desclasamiento y su religión musulmana los ha puesto al borde de la guerra civil, con una laicidad que exige respetar las leyes de la república para que todas las religiones tengan lugar, sin crispar, sin falsas asociaciones, en plena guerra contra el terrorismo.

En el año 2014, Emmanuel Macron solo era conocido por los periodistas bien informados , que accedían a sus inteligentes briefings como secretario general del Palacio del Eliseo.

Precisos, divertidos, rigurosos, y a veces, chismosos. Era el favorito de los periodistas de The Economist y de los diplomáticos de las grandes potencias. Bilingüe, cultivado y accesible.

Había llegado a las cercanías del presidente François Hollande de la mano de Jacques Attalie, un pensador francés que asesoró tanto a François Mitterrand como a Nicolás Sarkozy.

Un disidente del establishment. Es una buena definición para un joven de 39 años que estudio filosofía, fue a la Escuela Nacional de Administración, es politólogo y economista. Su éxito en su nuevo movimiento es porque no fue visto como parte de esa elite, que sus adversarios políticos quieren endosarle.

Un moderado en una batalla francesa de extremos, liderados por la Francia Insumisa, el “pueblo” de Jean Luc Mélenchon, y la ultraderecha social engañosa de “los patriotas” de Marine Le Pen y el Frente Nacional.

Entró a la política por Michel Rocard, el primer ministro de Mitterrand. Sería fundamental para su carrera. Pasó a ser parte del prestigioso cuerpo de inspectores de finanzas, como el presidente Hollande.

Luego, en el 2007, trabajó en la Comisión de Crecimiento de Nicolás Sarkozy. Macron es entonces un funcionario público francés. Un Enarca. Luego abandona todo para ser gerente de negocios en la banca Rothschild, donde construye su fortuna.

No hay un caso similar en la historia política francesa. Nadie lo vio venir. Jamás ningún candidato presidencial francés pudo construir su poder tan rápido, tan fuerte, de manera más desideologizada y con un discurso de optimismo, positivo, en medio de tal pesimismo social.

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