Sociedad

Dramático relato de una joven a la que quisieron secuestrar en Recoleta

Fue abordada por dos hombres poco después de las 19. La tomaron del brazo pero logró escapar. “Se quedaron con mechones míos de pelo”, contó

viernes 5 de mayo de 2017 - 6:40 am

Una joven docente fue víctima de un violento intento de secuestro en pleno barrio porteño de Recoleta, del que se salvó gracias a un coraje que –según ella misma– no sabe de dónde salió.

Todo comenzó una tarde en la esquina de las calles Paraguay y Larrea, donde la víctima estaba dando una clase. Poco después de las 19 se retiró de su lugar de trabajo sin saber que estaba por vivir un pesadilla.

Comenzó a caminar por Paraguay hacia la zona del Hospital de Clínicas, en el mismo sentido que los autos. Cuando cruzó Azcuénaga comenzó a notar que algo no estaba bien.

“Es una cuadra muy oscura con muchos árboles. Muy fea. En frente hay un estacionamiento. No me di cuenta y estaba sola. No había un alma, literalmente. Siento que alguien camina atrás mío. Nunca pensé que era algo raro porque eran las 7 de la tarde. Y en eso frena de golpe un auto”, contó la joven. Centésimas de segundo después empezó el horror.

“Donde yo estaba había muchos autos estacionados, entonces un auto frenó en doble fila. Cuando frena, el que venía atrás mío me agarra el brazo izquierdo como para darme vuelta y al mismo tiempo yo veo bajar a otro hombre del auto, del asiento de atrás, que atina a encerrarme entre dos coches estacionados para meterme al suyo”, relató la docente en el audio que se viralizó esta mañana.

En medio de la desesperación y viendo que muchas opciones no tenía, la joven sacó fuerza de algún lugar y logró soltarse. Corrió hasta la siguiente esquina y de milagro se salvó. Los delincuentes, al ver su plan frustrado, huyeron.

“No vi la patente. No vi el modelo del auto. Sé que era un auto bajo, no una camioneta. Era un auto oscuro. Manejaba una mina, creo. O un hombre con pelo largo y brazos muy flacos. “No sé cómo hago para zafarme del brazo porque el que estaba atrás mío también me quería agarrar del otro brazo. No sé de dónde saque fuerza para correr, cosa de que el pibe sólo agarró mi suéter. Yo salí y me agarró del pelo. Se quedó con mechones míos de pelo”, agregó.

Por reflejo, lo único que hizo fue salir a toda velocidad hasta llegar a un lugar en el que se sintiera a salvo. “No me salió el grito. Corrí, corrí y corrí. No me crucé a nadie hasta la esquina. Ahí empujé gente y seguí. No me crucé a ningún policía y hasta crucé en rojo y casi me pisan. Crucé Uriburu en rojo y después crucé de cuadra porque está la plaza esa. Entonces me mandé para la facultad de Medicina. También en rojo y a mitad de cuadra me metí en un bar que está en Junín y Paraguay. Y ahí ya me fueron a buscar. Estaba muy angustiada y asustada”, señaló.

La docente hizo la denuncia en la comisaría 17, aunque reiteró que no cree que puedan hacer mucho porque no obtuvo la patente ni ningún dato de los delincuentes.

En ese sentido, expresó su preocupación por la vulnerabilidad de muchas mujeres frente al poder físico de los hombres.

“Me asusta que hayan sido tantas personas porque dos hombres contra una mujer le ganan muy fácil. Tenían mucha fuerza. Yo tengo el brazo marcado y me sacaron pelos”, remarcó.

“No sé si el gas pimienta es una solución o qué es una solución. Es muy rápido todo y doy gracias a Dios que tuve los reflejos para salir corriendo, porque en serio, son dos segundos y no sé cómo hice para correr tan fuerte y poder zafarme del tipo porque me tenía muy fuertemente”, dijo.

“Tengan cuidado. Es una zona que pasamos todos los días. Tengan mucho cuidado y estén atentas. Nunca vayan solas y no vayan con el tránsito, siempre en contra así el auto no los va a poder seguir”, culminó.

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