Sociedad

Qué hay detrás de las denuncias en las redes por intentos de secuestro

Mensajes de WhatsApp, Twitter y Facebook circulan con información sobre supuestos ataques en calles, avenidas y salidas de escuelas. El ministerio de Seguridad de la Ciudad dice que la mayoría son falsas

jueves 4 de mayo de 2017 - 6:32 am

Una serie de denuncias de supuestos intentos de secuestro de mujeres alarma a los vecinos de diferentes barrios porteños y bonaerenses desde hace semanas.

Según detalla el diario La Nación, mensajes de WhatsApp, Twitter y Facebook circulan con información sobre supuestos ataques en calles, avenidas y salidas de escuelas.

El ministerio de Seguridad de la Ciudad sostiene que se trata una campaña para sembrar “miedo y paranoia” por motivos políticos.

Desde el gobierno de la Ciudad dicen que estos testimonios virtuales forman parte de “una campaña política” y que no tienen registros de denuncias formales de intentos de secuestro de menores y mujeres con fines de trata. Sí admitieron que existen casos de secuestros exprés, especialmente en áreas cercanas a la General Paz.

El secretario de Seguridad de la Ciudad, Marcelo D’Alessandro, dijo: “El secuestro es un delito muy complejo para que no haya denuncia. Y la realidad es que no hay. Las únicas tres que tenemos con estas características datan de abril y no creemos que fueran intentos de secuestro. Tuvieron que ver más con la percepción de miedo, que con las situaciones en sí mismas”.

“Marian” tuiteó el 27 de abril: “Recién dos tipos casi me meten en un auto. Nunca corrí tanto en mi vida. Ahora entro y leo de otra mujer. Hermoso todo”.

En otros tuits informó que le ocurrió en Lugano, en la intersección entre Riestra y Larray, pasadas las 20. Ante la consulta, dijo que prefería no hablar sobre el tema.

“Luciano, violador, es de La Plata. Atacó a Camila en Palermo e intentó llevarse a otra chica en La Plata. Maneja un Bora gris, patente HXA 563”, publicó “Pepu” la tarde del 25 de abril.

Cuando se le pidió más información para esta nota, respondió que se trataba de una amiga suya: “Está bastante mal por el tema y no va a hablar con ningún medio, al menos por el momento. Es más, ni siquiera hizo la denuncia por la violación todavía”.

Una fuente cercana a la policía de la Ciudad dijo que las denuncias en redes tendrían dos orígenes. Por un lado, provendrían de “operadores de la oposición” en las redes sociales que quieren crear una “sensación de miedo”; por otro, de las áreas de la Federal que “se resisten a entregar la calle” después de la división de la fuerza para destinar una parte a la Policía de la Ciudad, para “crear paranoia”.

Laura Amarilla, becaria de la Universidad Nacional de las Artes (UNA), detectó esta “ola” de denuncias en las últimas semanas. El jueves 27, poco antes de que se conociera que Araceli Fulles había sido asesinada, decidió empezar a relevarlas e hizo un llamado a través de sus redes sociales para que le mandaran información sobre intentos de secuestro.

“Primero fue una idea, no sabía que se iba a viralizar así”. La contactaron muchas personas para ofrecerle colaboración. Luego, a raíz de la cantidad de información “poco certera y confusa” que le llegaba por mensajes directos, armó un formulario de Google para ordenar la base de datos que había creado. De esa forma, además, podría armar estadísticas automáticas.

“La idea es que las denuncias sean reales y que los denunciantes se hagan responsables al brindar los datos. Por eso, a las personas que me enviaban capturas de pantalla les pedí que les transmitieran el formulario a las víctimas, para ver si estaban interesadas en denunciar y/o para que hicieran la denuncia. Desde que arranqué desestimé 3 denuncias cuyos formularios estaban completos de manera errónea o burlona. Hoy hay 17 denuncias y sigo evaluando la información”, informó.

“Suelo participar en las campañas impulsadas por colectivos feministas y estoy muy agradecida por tanta sonoridad”, dijo. “Hago esto porque creo que las mujeres necesitamos generar fuentes confiables para visibilizar las problemáticas sociales de una sociedad machista y patriarcal”.

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