Alimentación

¿Cuáles son los alimentos llamados “sanos” con trampa?

Como dice el dicho, las apariencias engañan y si pretendemos cuidar nuestra salud debemos tener en cuenta ciertas cuestiones a la hora de comer

sábado 8 de abril de 2017 - 8:27 am

Hacer una compra lo más sana y ‘natural’ posible es cada vez más difícil. La paradoja es que, pese a la necesidad de cuidarse, las modas de alimentos y bebidas ‘light’, ‘detox’ o ‘sin grasas’ también pueden hacernos caer en trampas.

Existen muchos productos fraudulentos que facilitan que nos equivoquemos y consumamos ingredientes que no pretendíamos incorporar a nuestra dieta. Aunque se anuncien como “sanos” o “naturales”, el contenido nutricional de muchas de esas comidas es pobre o incluso perjudicial para la salud. Leer la etiqueta de lo que compramos es clave para no caer en la trampa, aunque descifrarla no siempre es sencillo.

Estos son los productos con trampa

Laura Carreño, presidenta del Colegio Profesional de Dietistas-Nutricionistas de Castilla-León (Codinucyl), facilita una lista de productos con los que hay que tener especial cuidado y da una serie de consejos para no dejarse engañar.

  • Lácteos: Son alimentos saludables pero en su versión original, es decir, los que son sin azúcares añadidos y sin grasas añadidas.
  • Integrales: Cuidado también con los “integrales”, ya que muchas veces sólo llevan un pequeño porcentaje de fibra añadida y no es la versión elaborada con el grano entero del cereal, que es lo que sería verdaderamente integral. En cuanto a la repostería, aunque ponga “integral”, en su elaboración siempre vamos a encontrar grasas saturadas (aceite de palma, fundamentalmente) y azúcares añadidos.
  • Productos infantiles: Los alimentos del supermercado identificados ‘para niños’, los que ofrecen regalos y los que utilizan reclamos visuales, como personajes de dibujos animados, son especialmente tramposos. Los azúcares añadidos y las grasas suelen ocupar el segundo lugar de su contenido nutricional.
  • Productos “light”: Solo se refieren al contenido en materia grasa pero, muchas veces, se les añade azúcar, con lo que tampoco son muy saludables.
  • Alimentos procesados: En general, debemos buscar siempre alimentos poco procesados, en su forma natural es donde vamos a encontrar los nutrientes en el mejor medio para ser absorbidos y, además, evitamos consumir un exceso de aditivos, grasas, azúcares, etc., que hacen que nuestra alimentación no sea saludable.
  • Ecológicos: Ecológico significa que en su elaboración se han utilizado productos a los que no se les ha cultivado con pesticidas, es decir, obtendremos alimentos con menos contaminantes que cuando se cultivan de otra forma con pesticidas, herbicidas y demás productos. Desde el punto de vista nutricional, no son más saludables. Los productos ecológicos tendrán un contenido en nutrientes similar a los no ecológicos, pero, sin duda, al consumir alimentos ecológicos se toman menos contaminantes que algunos pueden estar relacionados con ciertas enfermedades.

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Cómo evitar equivocarse

Carreño advierte de que consumir marcas blancas no tiene por qué ser una mala elección, a veces, son incluso la opción más saludable. “Creo que, muchas veces, las grandes empresas utilizan su poder económico para grandes campañas de marketing que confunden más que informan, por ejemplo, un yogur natural de marca blanca es mucho más saludable que un yogur de marca muy conocida, ya que suelen llevar muchos más azúcares y aditivos para mejorar su sabor”, explica la especialista.

La nutricionista indica que algunos de los productos que consumimos pueden sustituirse con facilidad. Por ejemplo, los lácteos azucarados y postres lácteos son intercambiables por un yogur natural, leche o queso fresco.

“Los alimentos refinados (pan blanco, harina de trigo blanca, arroz blanco, pasta blanca), por su versión integral, leyendo que sea verdaderamente integral, es decir, elaborada con el grano entero del cereal y no con un pequeño porcentaje de harina integral nada más”, añade.

La dietista aconseja evitar la repostería, los refrescos, los snacks de bolsa y, en su lugar, elegir frutas o, de vez en cuando, algún jugo natural, batidos naturales, a base de fruta entera y leche, y frutos secos sin sal añadida.

Aunque nos lleve un poco más de tiempo, las etiquetas tampoco se deben omitir: “Hay que leer el listado de ingredientes y ver, en la tabla de contenido nutricional, qué cantidad de los siguientes nutrientes contienen: la sal, los hidratos de carbono sencillos (azúcares), el listado de aditivos (viene en la parte de ingredientes), además de mirar el tipo y la cantidad de grasa  (huir de los que lleva mucha cantidad de grasa de palma) con los que se han elaborado ” aconseja la experta.

Fuente: Cuidate plus

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