Ciencia

¿Por qué no podemos recordar los primeros años de nuestra infancia?

La amnesia infantil es un fenómeno complejo estudiado por la neuropsicología. ¿Qué lleva a que recordemos algo y a que lo olvidemos? ¿Por qué recordamos sucesos vividos a partir de una edad determinada?

lunes 3 de abril de 2017 - 12:45 pm

Cuando hacemos un recuento de nuestros recuerdos primigenios de la primera infancia nos remitimos a experiencias de quizás los 4 o 5 años. Son de aquellos años los recuerdos que resisten hasta nuestra vida adulta. La pregunta es por qué allí y no antes. ¿Qué ocurre en los primeros años de vida que no podemos recordarlo?

La neuropsicóloga especializada en memoria Catherine Loveday, de la Universidad de Westminster, Inglaterra, le explicó a la BBC que esto se debe a un fenómeno denominado “amnesia infantil”.

“Ninguno de nosotros recuerda nada de antes de los 2 o 3 años. Y eso es temprano: la mayoría de la gente no recuerda nada de lo que vivió antes de que tenía 4 o 5 años de edad”, afirmó la especialista al sitio británico.

“Varía mucho la edad, pero usualmente tiene que ver con algo significativo. La gente recuerda cosas como caerse de la bicicleta… momentos que fueron importantes para ellos”.

Pero de lo que estamos hablando en esta ocasión es de la memoria episódica, la que está relacionada con sucesos autobiográficos -momentos, lugares, emociones asociadas y demás conocimientos contextuales- que pueden evocarse de forma explícita.

Loveday explicó la amnesia como un mecanismo del cerebro en los primeros años de vida. “El cerebro se está desarrollando increíblemente rápido. En el primer par de años de vida estamos creando tantas conexiones nuevas que el cerebro de un bebé de un año tiene más conexiones que en cualquier otro momento en su vida”, comenzó.

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Y siguió: “Una de las actividades necesarias para el funcionamiento del cerebro es ‘podarse’, deshacerse de algunas de esas conexiones, como si estuvieras podando un árbol para tratar de que crezca más sano”.

“En ese proceso, posiblemente perdemos memorias. Además, hay científicos que han estudiado la importancia del lenguaje: las palabras ayudan a que los recuerdos se establezcan”, añadió la especialista.

“Señalan que no podemos recordar cosas que involucren un concepto en particular hasta entender qué es.
“Es decir, un recuerdo que involucre una bicicleta puede fijarse en una edad temprana. Pero sabemos que los niños no incorporan conceptos como el desagrado antes de los 5 años y hemos comprobado que la gente no guarda recuerdos ligados a este concepto hasta después de esa edad”, dijo.

Es decir, el olvido de aquellos primeros años de vida se debe a que no podemos codificar una memoria antes de tener un concepto lingüístico para cada dato.

Ese fue uno de los problemas del trabajo del alemán Herman Ebbinghaus, un pionero en el estudio de la memoria, en el siglo XIX, quien pese a ser importante en campo del estudio sobre la memoria y sus olvidos, no tuvo en cuenta que es más difícil recordar una palabra sin sentido, como las que él aprendió, que una con significado.

Otro problema es que ahora sabemos que el hipocampo es clave para codificar y almacenar la memoria episódica, y éste no madura hasta mucho más tarde en nuestra infancia.

En resumen, todo eso significa que nuestros cerebros no estaban listos para guardar esas primeras memorias.

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