Papa Francisco

¿Por qué la reforma financiera del Papa es revolucionaria?

La creación de dos nuevos organismos para administrar de forma “fiel y prudente” las finanzas de la Santa Sede y el Vaticano, marca una profundo cambio para una organización, generalmente, dispersa y opaca

jueves 27 de febrero de 2014 - 8:55 am

Hace poco días el Papa creó dos nuevos organismos, una Secretaría de Economía y un Consejo para la Economía, con la misión de administrar, de forma “fiel y prudente”, las finanzas de la Santa Sede y el Vaticano. Esto sin lugar a dudas, marca una profunda transformación de la Iglesia, que hasta ahora mostraba una organización dispersa y opaca, en este sentido.

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Cabe aclarar, que en su condición de Sumo Pontífice, Jorge Bergoglio, preside dos entidades paralelas y distintas: por un lado, el Estado de la Ciudad de Vaticano, del cual es Jefe de Estado. Por el otro lado, la Santa Sede, un organismo mucho más amplio y complejo que el anterior y que pastorea a mil millones de fieles en el mundo.

Jean-Luc Pouthier, presidente del Centro de Estudios del Hecho Religioso Contemporáneo, explica: “En el plano internacional, el actor principal es la Santa Sede, antes que el Vaticano. Pero, es el Vaticano el que en ocasiones ha jugado o ha sido sospechado de jugar el rol de paraíso fiscal pese a ser la entidad más pequeña”.

La Secretaría de Economía creada por Francisco tendrá autoridad tanto sobre los asuntos económicos de la Santa Sede como sobre los del Estado de la Ciudad del Vaticano.

En estos dos ámbitos funcionan organismos que gozan de una gran autonomía de gestión, como por ejemplo, la Congregación de Propaganda Fide o el propio Banco Vaticano (llamado en realidad Instituto para las Obras de la Religión, IOR). La nuevas entidades deberán administrar y controlar todas esas instancias con la finalidad de transparentar la gestión y ponerla en línea con los criterios del Consejo de Europa.

Estas modificaciones, traen implícita la posibilidad, entre otras cosas, que el Banco de Italia acceda a información financiera del Vaticano, incluyendo nombres de titulares de cuentas, algo hasta ahora negado por muchos integrantes de la Curia Vaticana.

Con esta medida, el Papa reafirma su voluntad de llevar adelante una organización más eficiente y transparente, pero el camino a recorrer no promete estar libre de obstáculos.

Esta decisión que hoy emprende Francisco, la tomó también en su momento su antecesor, Benedicto XVI. Una víctima de las resistencias de la Curia a estos aspectos, fue el banquero Ettore Gotti Tedeschi. El prestigioso economista, a quien Joseph Ratzinger designó al frente del IOR con la misión de poner a la institución en línea con las normas internacionales en materia financiera. Pero el hombre fue expulsado de su puesto con escándalo de la institución, quedando anulada la reforma emprendida.

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