28 de Febrero

Un día como hoy, de 1917, fallecía el poeta Pedro Bonifacio Palacios, más conocido como Almafuerte

Un 28 de febrero de 1917 fallecía Almafuerte, el poeta de la lucha y la resistencia. Hombre solidario y comprometido con su tiempo ejerció la educación, el periodismo, y las letras

miércoles 26 de febrero de 2014 - 4:27 pm

Pedro Bonifacio Palacios, consagrado con el seudónimo Almafuerte, nació en la ciudad de San Justo, Provincia de Buenos Aires, el 13 de mayo de 1854. Desde niño debió afrontar una vida muy dura, signada por la muerte el abandono y la pobreza. Muerta su madre y abandonado por su padre siendo un niño, la crianza del poeta quedó a cargo de familiares.

Ejerció la docencia y el periodismo. Escribió, entre otros para los diarios El Pueblo, de La Plata; Oeste, de Mercedes, La Nación, y El Progreso (periódico fundado por él).

Firmó sus trabajos periodísticos bajo distintos seudónimos: Juvenal, Platón, Bonifacio, Patricio, entre otros. [pullquote position=”right”]Un día como hoy, de 1917, fallecía el poeta Pedro Bonifacio Palacios, más conocido como Almafuerte.[/pullquote]

Amante de la pintura, solicitó una beca oficial para perfeccionarse en Europa, pero le fue negada. Se dedicó a la enseñanza provincia de Buenos Aires, a pesar de no tener título habilitante. A los 16 años dirigió una escuelita en el pueblo de Chacabuco (donde conoció a Sarmiento, en 1884), y más tarde en Trenque Lauquen. Su enseñanza buscaba abrir un panorama espiritual en sus alumnos, más que la mera acumulación de conocimientos.

En 1887 se radicó en la ciudad de La Plata, donde trabajó en el diario “Buenos Aires” durante tres años. Luego dirigió el diario “El Pueblo”. Su labor periodística fue intensa y de lucha. Para esa época, muchos diarios ya levantaban artículos y versos de Almafuerte (algunos publicados con otros seudónimos, ya que utilizó varios en su trabajo periodístico). También fue bibliotecario y traductor de la Dirección General de Estadísiticas.

En 1894 regresó a la escuela de Trenque Lauquen, pero fue destituido en 1896 por sus poemas contrarios al gobierno. A pesar de estos inconvenientes gozaba de gran reputación gracias a sus textos publicados en los diarios. La revolución de 1890 lo había acercado al ideario de la Unión Cívica, cuya causa defendió desde las páginas de El Pueblo a ultranza, haciendo honor a su espíritu comprometido.

Entre otros poemas, escribió: El Misionero, La sombra de la patria, Trémolo, Vigilias amargas, En el abismo, Milongas clásicas, Confiteos Deo, Apóstrofe, Seis sonetos medicinales, Mater dolorosa, Llagas proféticas, La inmortal, etc.

Publicó dos volúmenes: Lamentaciones y Almafuerte y la guerra. La muerte lo sorprendió sin haber publicado todos sus trabajos, recién en 1928, Alfredo Torcellí recopiló su obra completa en dos tomos.

Durante su vida adoptó cinco chicos. No aceptó ningún empleo público, ya que criticaba a quienes vivían a expensas de los impuestos de la gente, razón que le trajo continuos problemas económicos.

Sus composiciones, que reciben el nombre de milongas, son de un tono predicativo. Evangélicas (1915) fue la obra más representativa de su estilo.

En la ciudad de La Plata, donde pasó gran parte de su vida, Almafuerte falleció el 28 de febrero de 1917, a los 62 años de edad. La principal referencia de este poeta, sus obras, manuscritos, dibujos, se conservan en esta ciudad, en un museo que lleva su nombre.

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