Iron Mountain

Muy serio: Había documentos del Gobierno en el galpón incendiado de Barracas

El Ministerio de Acción Social y Aerolíneas guardaban archivos. También había del Gobierno porteño

domingo 23 de febrero de 2014 - 7:43 am

El depósito de Iron Mountain, incendiado en Barracas, contenía archivos del Gobierno Nacional. Entre los clientes de la multinacional dedicada a custodiar papeles sensibles, estaban el Ministerio de Desarrollo Social, Aerolíneas Argentinas y, tal como adelantóClarín, la Policía Federal. El detalle de los documentos que ardieron en ese galpón es una de las claves de la investigación que todavía busca determinar cuál fue el origen del fuego que terminó con la vida de diez personas.

Desde el 5 de febrero, cuando el derrumbe de una pared encendida del galpón derivó en la muerte de bomberos y personal de Defensa Civil, el secretario de Seguridad, Sergio Berni, apuntó a la teoría del sabotaje y cada vez que le preguntaron, respondió que ahí adentro había archivos de bancos y telefónicas. Sin embargo, jamás reconoció sus propios contratos con la compañía, ni siquiera cuando este diario informó que la Policía Federal guardaba sus actas ahí. Ahora Clarín pudo confirmar que también el ministerio que comanda Alicia Kirchner y Aerolíneas confiaron a Iron Mountain documentos que no debían perderse. Berni nuevamente fue consultado por este diario y no respondió.[pullquote position=”right”]Muy serio: Había documentos del Gobierno en el galpón incendiado de Barracas[/pullquote]

La preocupación oficial por lo que desapareció con las llamas comenzó cuando todavía estaban prendidas: ese miércoles, dos altos mandos de la Policía Federal –que caminaban por los escombros conmocionados por las muertes de sus compañeros–, también hablaban de los archivos de la Fuerza que podían haber desaparecido. La insistencia del Gobierno en dirigir la atención sobre las empresas que eran clientes de Iron Mountain fue evidente: apenas 24 horas después y, por orden de la Presidenta, la Comisión Nacional de Valores (CNV) envió una circular a todas las firmas que cotizan en Bolsa para que declaren si guardaban sus archivos en el depósito de Barracas. Si la respuesta era positiva, inmediatamente se acercaba un oficial de la CNV para exigir la entrega de los remitos donde consta el contenido de lo que depositaron en el galpón. Hasta el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, informó sobre esta acción.

Llamativamente, estos datos nunca fueron remitidos a la Justicia.

El contenido exacto de los clientes, al que accedió este diario, sólo estaba en poder de la multinacional y contiene una larga lista de empresas, sindicatos y organismos públicos, entre los que no sólo está el Gobierno Nacional sino también el de la Ciudad de Buenos Aires (ver“El detalle…”). Preocupados por esta tragedia, Iron Mountain hizo viajar a directivos desde EE.UU. para intentar encontrar una razón a lo que sucedió. A pesar de que sólo hablan por sus comunicados, Clarínpudo saber que la firma sostiene que una situación como la que se originó en Barracas sólo pudo haber sido intencional y se defienden de sus antecedentes –tuvieron siete incendios similares– destacando que operan en más de mil depósitos en el mundo y apenas un puñado tuvieron problemas. La multinacional se dedica desde 1951 a custodiar originales que no deben perderse –por seguridad o porque algunas leyes obligan a compañías y organismos públicos a retener información durante un tiempo determinado– y es líder en ese servicio.

A poco más de dos semanas del incendio, la investigación judicial todavía no tiene certezas sobre su origen y razones. Hay una enorme cantidad de prueba en análisis: las cámaras de seguridad; los registros informáticos de las alarmas y, el más importante, el peritaje de los escombros que recién se apagaron en los últimos días. Este estudio, encomendado a una unidad especial de los Bomberos de la Federal, será esencial para determinar si detrás de la primera llama que encendió este galpón había intención de desaparecer documentación o sólo se trató de un inesperado accidente que terminó en drama.

 

Fuente: Calrín

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