Política

Otra realidad: cómo es la vida de los presos K en la cárcel de Ezeiza

Lázaro Báez, Ricardo Jaime, José López y Daniel Pérez Gadín están en el mismo pabellón, pero en celdas diferentes. Todos reciben asistencia psicológica

domingo 8 de enero de 2017 - 12:24 pm

Las siguientes personas mantienen un vínculo especial: todos ellos tuvieron relación directa con el kirchnerismo; su suerte cambió en poco tiempo y hoy viven otra realidad.

Los “presos K” conviven de a momentos, se diferencian por su alimentación, por lo que leen, por las actividades que realizan dentro del penitenciario.

Según detalla el diario Clarín, Lázaro Báez, Ricardo Jaime, José López y Daniel Pérez Gadín reciben asistencia psicológica, no son de los internos que más cantidad de visitas reciben. Sus días en la cárcel transcurren lejos del poder y sin el paraguas del kirchnerismo.

La rutina es la misma para todos: el día comienza temprano a las 8, tienen la obligación de limpiar sus celdas, ocuparse de su ropa y mantener el orden en los espacios comunes.

Todos cumplen con las tareas estipuladas y según señalaron fuentes oficiales “ninguno es conflictivo y todos respetan las normas impuestas”.

Se alojan en el Módulo 6 pero en diferentes pabellones, Báez y Pérez Gadín se encuentran en el mismo lugar y López junto a Jaime en el pabellón lindante.

Ricardo Jaime fue el primero en ingresar al Penal de Ezeiza el 3 de abril de 2016. Fue el primer preso por corrupción del kirchnerismo. Fiel a su perfil, es el más ordenado de todos los internos de su pabellón. Es el primero en limpiar su celda.

“Siempre está impecable” relataron a este medio fuentes oficiales. En el pequeño espacio donde tiene algunos libros y sus remeras ordenadas por color, el ex secretario de Transporte sólo se queja de una cosa: que el personal penitenciario le desordena la ropa durante las requisas.

A la imagen de Jaime esposado, la siguió la de Báez, que quedó detenido el 5 de abril por lavado de dinero. A diferencia de otros internos llegó sin nada. En el penal le dieron un cepillo de dientes, un rollo de papel higiénico, una toalla y pasta dentífrica. Por semanas fue lo único que tuvo, quizás con la expectativa de que pronto saldría de allí.

Con el correr de las semanas comenzó a pedir ropa, pero según contaron, de los presidiarios es el más austero: “Es campechano, anda la mayor parte del tiempo de jogging” y tiene unos pocos pantalones y remeras. Durante el invierno se quejó del frío y su familia le envió camperas de pluma.

Hay una queja constante por parte de Báez y es sobre su salud, ingresó al Penal con diabetes y problemas de presión. Ante sus molestias es atendido por el personal del Hospital del Penal y coinciden en que nada reviste gravedad. Todo parece responder a una estrategia para insistir con la prisión domiciliaria.

Quien más visitó el hospital del penitenciario fue José López. Quedó preso el 14 de junio y permaneció internado varios días fingiendo un brote psicótico.

Después de varios estudios, se comprobó que estaba bien de salud. Se acomodó en el módulo asignado donde conoce a Jaime y con quien suele mantener extensas conversaciones.

Menos ordenado que su compañero de módulo, el ex secretario de Obras Públicas recibió hace dos semanas asistencia médica después que su familia le informó que no iba a visitarlo para las fiestas porque iban a viajar a Tucumán. Después de pasar unas horas en el hospital él mismo pidió volver a su pabellón junto a Jaime.

Daniel Pérez Gadín procesado por lavado de activos, comparte módulo con Báez, de quien fue contador y a quien el empresario K lo responsabilizó “de las maniobras contables” que lo complicaron judicialmente. No se hablaron el primer tiempo, pero los últimos meses se los observó charlando en diferentes oportunidades.

Aunque el fútbol podría reunirlos, esto no sucede. El pabellón cuenta con una cancha donde los partidos entre los módulos son habituales, pero de ellos no participan los “presos K”. Todos realizan caminatas en diferentes horarios alrededor de la cancha, sobre todo Báez y Jaime.

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