Política

Disputas en el Banco Central por las denuncias penales que pesan contra un primo de Macri

El único director kirchnerista todavía en el Banco Central se opuso a que los Calcaterra compren el banco mayorista Interfinanzas

martes 27 de diciembre de 2016 - 10:46 pm

La reunión de directorio del Banco Central del 7 de diciembre, día en que los primos del presidente Mauricio Macri, Fabio y Angelo Calcaterra (25% cada uno), y un empresario llamado Fernando Mauro (50%) compraron el banco mayorista Interfinanzas. El único director kirchnerista todavía en la autoridad monetaria, Pedro Biscay, rechazó la operación, pero el directorio que preside Federico Sturzenegger lo aprobó.

Biscay se oponía por los antecedentes de los compradores: Fabio Calcaterra había sido dos veces denunciado en 2010 por presunta extorsión a vecinos de la fábrica de papas fritas congeladas Farm Frites, empresa holandesa cuya filial argentina él presidía. Ambas causas originadas por cuestiones medioambientales fueron archivadas. En 2014, Farm Frites denunció a Calcaterra por supuesta defraudación. El caso sigue vigente, pero sin imputaciones ni condenas.

Mauro, por su parte, había sido director de sociedades del grupo Macri y es tesorero de la Cámara de Industrias de Tratamiento para la Protección Ambiental y dueño de una empresa del sector, Marcos Martini SA, y de una aseguradora, Testimonio, sumariada en tiempos kirchneristas por la Comisión Nacional de Valores y la Superintendencia de Seguros, pero nunca fue sancionada.

En 2012, cuando Mauro se adjudicó un proyecto de terminal de micros del entonces municipio kirchnerista de Morón, la diputada Margarita Stolbizer lo criticó: “No tiene buenos antecedentes. Hay empresas que con capital de 12.000 pesos compran campos de 5 millones”.

Biscay consideraba que faltaban justificar los fondos con los que compraban el banco de los Angelino. También pidió que el Central controlara de cerca los depósitos y los créditos de Interfinanzas y las empresas de los compradores, dado los malos antecedentes de los ’80, cuando quebraron bancos que eran apéndices de grupos económicos.

Los directores macristas del Central consideraron que los compradores de Interfinanzas acreditaban las exigencias requeridas para transformarse en banqueros y podían fondearlo con sus empresas y prestarles a ellas mientras cumplieran con los límites habituales impuestos por la autoridad monetaria para evitar riesgos de exposición de cualquier banco con sus sociedades vinculadas.

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