Salud

El increíble descubrimiento que realizó un médico en el útero de una paciente

Es el caso número 27 en la historia de la medicina del mundo

sábado 24 de diciembre de 2016 - 4:58 pm

Cuando el obstetra Pierre-Emmanuel Bouet del Centro Hospitalario de la Universidad de Angers, Francia, se percató de lo que estaba viendo en el útero de una de sus pacientes, no dudó en llamar a sus colegas.

Lo que halló durante una consulta de rutina de una mujer embarazada de 22 semanas fue algo extremadamente inusual. Durante el estudio ecográfico que le realizó, pudo observar cómo dos piernas sobresalían por el costado de su útero. Eran las extremidades del bebé que estaba gestando. Las paredes de su órgano se habían roto. Era el caso número 27 registrado en la historia de la medicina.

La imagen captada por el obstetra Pierre-Emmanuel Bouet

Al contrario de lo que podría creerse, el movimiento de las piernas no fue lo que produjo la ruptura de la pared uterina. La paciente, además, no presentó ningún síntoma que alertara a los médicos. No sentía dolor, ni ningún cambio interno. Tampoco podía acusársela de no tener experiencia en embarazos: en su vientre crecía su sexto hijo, según reportó The New England Journal of Medicine.

Según Bouet, como consecuencia de sus cinco cesáreas previas, las paredes de su útero habían desarrollado una rigidez mayor de la que suele verse en los embarazos. La pared se rompió cuando fue imposible que continuara expandiéndose. Afortunadamente para la mujer, las piernas del su bebé actuaron como tapones, impidiendo una hemorragia que hubiera resultado letal para ambos.

Sin embargo, el riesgo era mayúsculo y era doble. Por un lado, el feto era aún muy pequeño para que pudiera nacer. Casi con seguridad no podría sobrevivir. Por el otro, el peligro que representaba para la madre también era alto. Bouet sugirió lo primero, pero los padres prefirieron seguir adelante unas semanas más con un monitoreo constante de la evolución. Ocho semanas después, nació su sexto hijo, mediante una cesárea. “El recién nacido vino al mundo saludable. Prematuro, pero saludable”. Hoy, el niño está vivo. Y todavía patea.

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