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Negocios

Los secretos del decreto que abre a Clarín la puerta a los celulares

El decreto que permite a Clarín entrar con fuerza en el negocio de los celulares está a la firma del presidente

El decreto que abre el camino para que el Grupo Clarín pueda brindar telefonía móvil de 4G y competir con las empresas telefónicas finalmente quedó a la firma del presidente Mauricio Macri.

Según cuenta el diario Perfil, el argumento del Gobierno es que en cuatro años Clarín tendrá tiempo para desplegar su propia red. Por ello, el Gobierno permitirá que nuevos operadores utilicen transitoriamente la red existente de otras empresas hasta tanto puedan instalar la propia. Es una medida que, si bien beneficia a toda la competencia, está hecha a la medida del grupo Clarín.

El decreto autoriza por ejemplo la “interconexión asimétrica”, es decir, fija un precio de referencia para que los nuevos jugadores, básicamente el Grupo Clarín, pueda usar por cuatro años la red de las empresas que ya brindan telefonía celular. De lo contrario, las telefónicas podían elevar la barrera de entrada a sus redes para cerrarle el paso al nuevo operador. También autoriza a usar las antenas para el roamming entre compañías y, de esa forma, lograr alcance nacional hasta tanto tengan propias.

El otro término clave es “refarming”, que es una autorización para que el Ministerio de Comunicaciones y el Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) reasignen las frencuencias por donde transitan los datos del 4G. Es la piedra de la discordia. El Grupo Clarín va a incursionar a través de las frecuencias que tenían las empresas compradas por Nextel, su nueva nave insignia en el mercado de la telefonía móvil. Durante el kirchnerismo, las telefónicas pagaron unos 1.500 millones de dólares para operar 4G y amenazan con llevar su planteo al Ciadi, el tribunal del Banco Mundial para resolver conflictos de inversiones. Clarín argumenta que cuando quiso participar de la licitación para comprar frecuencias de 4G, el kirchnerismo se lo impidió con la excusa de que sólo podían pagar en dólares y la compañía tenía vedado el acceso al mercado de cambios.

El decreto autoriza también a que las telefónicas brinden televisión por cable y compitan con Cablevisión (Clarín) y Telecentro (Alberto Pierri), a partir del primero de enero de 2018, en Buenos Aires y Rosario. Los españoles habían pedido adelantar a enero del año próximo la autorización. El decreto pemite que DirecTV siga prestando servicios de internet. Su permiso vencía a fin de año.

Mundo

Phillip Morris quiere que 40 millones de fumadores dejen el cigarrillo tradicional de Marlboro

La corporación tradicionalmente dedicada a la producción de tabaco busca desincentivar el consumo de nicotina y la emisión de humo desarrollando un nuevo producto

Phillip Morris International (PMI) no necesitó un Don Draper que sabotee una estrategia de ventas. Fue la propia empresa la que anunció un proyecto que significaría una revolución de la industria tabaquera: que para 2025 cuarenta millones de fumadores abandonen el cigarrillo. La propuesta es una transformación sin precedentes en “materia de sostenibilidad social, medioambiental y de gobernanza”, y consiste en una alternativa de cigarrillo libre de humo.

Así lo anunció nuevamente su director de sostenibilidad, Miguel Coleta, quien reiteró en la cumbre empresarial South Summit 2021 el compromiso de la compañía por reducir el impacto que sus productos tienen en la salud. Ya lo habían informado a principios del año pasado en México junto a una espectacular campaña para desincentivar el consumo de tabaco que reza “Adiós” acompañado del hashtag #EligeElCambio.

“Queremos tener un impacto positivo en los 15 millones de fumadores en el país. Por ello, hemos decidido abrir paso a la ciencia e innovación a través de productos revolucionarios como IQOS, y alcanzar un futuro libre de humo en el país como parte de nuestros objetivos para 2030”, dijo Andrzej Dabrowski, CEO de Philip Morris México, en un comunicado.

Phillip Morris está sentando las bases para ingresar al mercado en auge de las finanzas sostenibles, ya que se enfrenta a una base en expansión de inversores que se niegan a financiar a las empresas tabacaleras. En la cumbre de la semana pasada entre empresas, pymes e inversores, Coleta reiteró que el objetivo para 2025 era que al menos 1.000 millones de dólares de sus ingresos procedan de los productos “más allá de la nicotina”.

En concreto, quieren abrir el negocio a otros productos como los dispositivos IQOS (“I Quit Ordinary Smoking” o “dejé de fumar cigarrillo tradicional“) en un contexto mundial de expansión de los modelos de sustentabilidad.

Estos son novedosos aparatos desarrollados por PMI y aprobados por la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos, que calientan el tabaco sin quemarlo y se cargan con un cable USB. Este cigarrillo genera menos olor y al mismo tiempo proporciona un sabor, aroma y experiencia similares a los obtenidos con los cigarrillos convencionales.

“Actualmente, 80 mil personas en México están interesadas en nuevas alternativas de consumo, particularmente en IQOS. Por ello, Philip Morris continúa con su iniciativa Elige el cambio, orientada a incentivar y brindar información relacionada con este nuevo portafolio libre de humo y ceniza”, afirmó Dabrowski.

La inversión en este sentido se produce al tiempo que Philip Morris se acerca a la adquisición de Vectura Group, un fabricante británico de medicamentos para el asma.

La iniciativa debe estar siempre acompañada de la respuesta de los consumidores, lo cual supone un cambio radical de paradigma para la industria tabacalera que desde la década del ’60 alimentó un negocio gigantesco de publicidad en torno a una práctica social perjudicial para la salud.

 

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Negocios

Argentina abrió una licitación para comprar trenes nuevos y acomodó el terreno para que Rusia sea adjudicataria

Después de tres años de abrir la oferta, la compañía rusa Transmashholding (TMH) cerró un millonario negocio con el Gobierno para fabricar trenes en el país, tras dejar en el camino a dos competidoras

En 2018, el Ministerio de Transporte de la Argentina abrió una licitación para reemplazar un lote de trenes chinos que hasta hoy acumuló algunos claroscuros. Es que el tres de junio pasado, la megaempresa rusa Transmashholding (TMH) anunció que estaba todo listo para firmar un contrato en el que proveerían a la Argentina con 560 trenes eléctricos. Sin embargo, de este lado del charco nunca anunciaron la adjudicación de la inversión.

El proceso fue iniciado por el entonces ministro de la administración Macri, Guillermo Dietrich, que llamó a licitación para reemplazar los trenes chinos que actualmente corren por las vías del ramal San Martín. Se buscaba cambiar los coches adquiridos durante la gestión de Florencio Randazzo al frente de la cartera de Transporte, en 2013, porque eran tecnología vieja y ni siquiera contaban con aire acondicionado.

Al negocio de la compra de 70 formaciones eléctricas por 880 millones de dólares se postularon tres empresas: la argentina Vemerkiper Ingeniería, la francesa Alstom y la rusa Transmashholding (TMH). En 2019 se conocieron las ofertas de cada una, pero no se resolvió quién sería la adjudicataria.

Llegado el cambio de gobierno, la operación continuó: “Nos pareció que lo mejor era seguir con aquel proceso, ya que estaba bien encarado y, además, para ganar tiempo y no generar rumores de que anulamos el llamado para hacer otro a medida de alguien. Creímos que era lo más transparente”, dijeron a LA NACION fuentes de la empresa ferroviaria estatal.

La oferta de la empresa argentina se dio de baja, quedando sólo en competencia la compañía rusa, estrechamente ligada al presidente Vladimir Putin, y la francesa. Con un jugador menos, la orden de compra se mantuvo.

El pasado 3 de junio, el presidente de Trenes Argentinos, Martín Marinucci, viajó a Rusia a una exposición de vehículos auspiciada y financiada por THM. En el sitio web de la empresa lo presentaron como invitado, y después publicaron un comunicado oficial: “Transmashholding se prepara para firmar un importante contrato para el suministro de trenes eléctricos a la Argentina. El volumen es de 880 millones de dólares, unos 560 coches. Este será un análogo del Ivolga, que se opera en Moscú”, dijo el director general de TMH, Kirill Lipa. Entonces, el titular de la empresa agregó: “Se espera la firma del contrato en los próximos días”.

Aunque en la Argentina ni siquiera se había avanzado en la adjudicación, durante los días subsiguientes la francesa sería descalificada por una cuestión de diseño: Argentina pedía tres puertas por vagón en lugar de dos, como ofrecía Alstom. De esa manera, THM se convertía en la única en carrera.

En octubre, fue el propio Lipa quien se embarcó en un viaje relámpago el día 13 a territorio austral para que le dieran una respuesta. Aunque no se asentó en el Registro de Audiencias, el ruso se reunió con el Ministro de Transporte, Alexis Guerrera; con el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa; y con Marinucci. Volvió satisfecho a Rusia con el informe IF 2021 98425581 bajo el brazo, fechado el 15 de ese mes. Allí se dejó por escrito que las otras ofertas ya habían sido descartadas y que TMH se ganaba la inversión. También se describió el crédito que se tomará al Eximbank de Rusia -por hasta US$850 millones- con un período de gracia de 48 meses y un plazo de 108 meses mínimos de repago de la deuda, con un interés en dólares de Libor seis meses más 2,5% anual.

Días previos a las elecciones de medio término en nuestro país, la Casa Rosada le abría las puertas al representante diplomático de Putin. “El 2 de noviembre el Embajador de Rusia D. Dmitry Feoktistov se reunió con el Jefe de Gabinete de Ministros D. Juan Luis Manzur. Se abordaron las perspectivas del desarrollo de la cooperación bilateral económica y comercial, incluyendo la esfera de transporte ferroviario”, se puede leer en la cuenta de Twitter oficial de la embajada.

Con este escenario parece que, lobby mediante, finalmente se reactivarán los talleres de Mechita, en la provincia de Buenos Aires, para poner en marcha una nueva formación de trenes made in Rusia.

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Negocios

Ciberamenazas en las empresas. ¿Es moral rastrear a los empleados?

Tanto si se trabaja desde una oficina como si se teletrabaja utilizando equipos informáticos propiedad de una empresa, es muy probable que parte del software que esté instalado en el equipo tenga como propósito registrar las acciones del empleado o la empleada que lo utiliza. Desde algo tan sencillo como comprobar el historial de navegación de los navegadores web hasta aplicaciones destinadas a controlar el tiempo en pantalla de los empleados, lo cierto es que la vigilancia informática de las empresas hacia sus trabajadores es una realidad que está cada vez más sujeta a debate.

El argumento de la ciberseguridad

Uno de los principales argumentos esgrimidos por las empresas para establecer este tipo de medidas de control es el de la ciberseguridad. Si los empleados acceden a webs inadecuadas o descargan contenidos peligrosos para la compañía, es importante utilizar un sistema de monitorización que permita detectar estos comportamientos y neutralizar cualquier posible ciberamenaza antes de que afecte al resto de equipos.

Tiene sentido sobre el papel, pero este argumento se puede desmontar fácilmente si se considera que también es posible restringir el acceso a aplicaciones como los navegadores, instalar software antivirus, descargar una VPN y adoptar otras medidas de protección para los equipos informáticos de la compañía, que no requieran del uso de un sistema de vigilancia continuo sobre los empleados.

El argumento de la productividad

Otro de los argumentos esgrimidos por las empresas es el de la productividad, especialmente en el caso de la contratación de empleados para que trabajen por horas. Si bien es cierto que a una persona a quien se le paga para trabajar durante una jornada horaria se le puede exigir que dedique ese tiempo al trabajo y no al ocio, también es cierto que cada vez más se está demostrando la conveniencia de pagar a los empleados por la consecución de objetivos, y no tanto por su dedicación al trabajo durante una serie de horas.

Además, en muchos casos también puede darse que durante momentos puntuales simplemente no haya trabajo. Si el trabajo de un empleado es responder correos electrónicos o contestar al teléfono, y en un momento dado ha terminado con esas tareas y no tiene nada más que hacer, no parece que tenga demasiado sentido impedirle el acceso a la prensa durante unos minutos o responder a un correo personal en horas de oficina.

La monitorización fuera de horas de oficina

En cualquier caso, lo que sí parece claro es que la monitorización fuera del horario de oficina está fuera de toda ética, especialmente en los casos en los que se utiliza un sistema de monitorización excesivo o se tiene acceso a la webcam de los dispositivos que se utilizan para el teletrabajo. Este tipo de control excede los límites de lo razonable, si bien todavía existe un cierto vacío legal en torno a este tipo de prácticas debido a que el teletrabajo no ha pasado a ser una actividad realmente extendida hasta hace apenas un año, cuando comenzaron las medidas de restricción para contener la pandemia del coronavirus.

En este sentido, la mejor opción para los trabajadores es utilizar únicamente dispositivos de la empresa para el trabajo y nunca dispositivos personales, de manera que puedan sencillamente apagarlos al terminar su jornada y evitar cualquier tipo de seguimiento de su vida personal. Este tipo de medidas, además, contribuyen a mantener bien delimitada la línea entre el espacio personal y el profesional, algo que suele resultar difícil con el trabajo telemático, sobre todo para los trabajadores y trabajadoras con menos experiencia en este ámbito.

En caso de duda, los sindicatos responden

Siempre que cualquier trabajador o trabajadora sienta que su empresa registra en exceso sus movimientos en los dispositivos con los que trabaja, los sindicatos pueden ofrecer un completo asesoramiento que les ayude a marcar de forma más clara estos límites. De esta manera se puede alcanzar un mejor equilibrio entre un control razonable de la productividad del personal de una empresa, y un mayor respeto por su merecida privacidad personal.

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