Salud

A poner en práctica: siete estrategias para favorecer tu agilidad mental

Para eso debemos desafiar cada día nuestro cerebro con actividades nuevas y sorprenderlo para que no se acomode y deje de estimularse

jueves 22 de diciembre de 2016 - 3:50 pm

Denominamos agilidad mental a todos esos procesos cognitivos que hacen posible que podamos razonar y obtener conclusiones con más rapidez.

En esta dimensión, se incluyen también la creatividad, la capacidad de análisis y esa inmediatez a la hora de inferir relaciones para ser más hábiles en nuestras necesidades del día a día.

Hablamos de conceptos que pueden entrenarse, que no se pierden con la edad y que debemos trabajar cada día para adaptarnos mucho mejor a nuestros entornos.

Te explicamos siete formas de ejercitarlo:

1. Vestite o desvestite con los ojos cerrados

Aunque sea una vez al día, intentá vestirte o desvestirte con los ojos cerrados. Puede parecer una tontería, sin embargo, ponemos en marcha increíbles procesos:

  • Mejoramos la coordinación.
  • Potenciamos la unión del hemisferio derecho y el izquierdo.
  • Mejoramos la motricidad fina.
  • Realizamos mapas mentales sobre la distancia existente de botón a botón, sobre cómo pasar ese cierre, por dónde introducir los brazos.
  • Intentá llevar a cabo este ejercicio siempre en condiciones de seguridad: mejor hacerlo sentado en la cama que de pie.

2. El juego de las aproximaciones

Para mejorar la agilidad mental hay que tener claro un aspecto: se requiere voluntad. Aunque te puedan parecer simples pasatiempos, el cerebro agradece estas formas de romper la rutina con las cuales, encontrar nuevos alicientes.

El juego de las aproximaciones es un reto cotidiano que requiere que apliques tres procesos: atención, aproximación y cálculo.

Un ejemplo de ello, serían las siguientes propuestas:

  • ¿Cuántas escaleras hay en mi lugar de trabajo?
  • En el colectivo… ¿Cuántas personas hay que tengan una pieza de ropa de color negro?
  • ¿Cuánto suman los dos últimos números de la matrícula del coche que acaba de pasar?
  • ¿Cuántos segundos va a tardar el semáforo en ponerse en verde?

3. Aprendé cinco palabras en otro idioma cada día para potenciar tu agilidad mental

No importa qué idioma elijas o si cada día es uno diferente. Para mejorar la agilidad mental nos puede ir muy bien aprender entre 3 y 5 palabras nuevas cada día.

Además de ampliar tu cultura mejorará tu potencial lingüístico y, a su vez, crearás nuevo tejido neuronal que se traducirá en mayor reserva cognitiva para hacer frente del mejor modo al paso del tiempo.

4. Rompé la rutina siempre que te sea posible

Uno de los grandes enemigos de nuestro cerebro son las rutinas férreas, esas donde nada nuevo acontece y donde el cerebro se automatiza.

En el momento en que nuestros procesos cognitivos se limitan a ser siempre los mismos, sin dejar espacio a la creatividad, la libertad y el placer personal, aparecen las secuelas: pérdida de memoria, falta de concentración, lentitud en los reflejos.

Lo ideal es que cada día, te dediques entre una hora y dos horas para ti mismo. Esos pequeños instantes propios son un regalo para la mente y los sentidos.

5. Dialogá, atendé, relativizá, discutí y sacá conclusiones

El contacto social, las relaciones positivas, los diálogos y esas conversaciones que nos ayudan a ampliar perspectivas y conocimientos son auténtica “gasolina” para mejorar nuestra agilidad mental.

Logramos procesar información más rápido, aprendemos a valorarla y, a su vez, a sacar una opinión propia. Además, y aunque no lo creas, discutir de vez en cuando afina aún más nuestra mente.

Mejora nuestra atención, la capacidad de respuesta, nuestra asertividad e incluso nuestra gestión emocional. Porque pocas cosas son más sabias que saber discutir con respeto e ingenio.

6. Llevá un diario

Hay mucha gente que ya tiene como necesitada costumbre desahogar pensamientos, ideas y vivencias en un diario, en una hoja en blanco.

Más allá de un modo de dejar un registro sobre todo lo acontecido en un periodo determinado de nuestras existencias, este ejercicio supone también toda una terapia para nuestra mente.

Aprendemos a transformar ideas y vivencias en palabras y en frases. El pensamiento se vuelve más ágil, la introspección encuentra un canal donde desahogarse y todo ello revierte en el propio cerebro.

Se eleva nuestra creatividad. De hecho, a medida que escribamos tendremos aún “más ganas” de escribir. Es como una puerta que se abre y donde, a su vez, se encuentran muchos más caminos que explorar.

7. Salí a caminar cada día

El cuerpo está en sintonía con la mente. Un cuerpo cansado, estresado, y entumecido provoca que nuestra mente se vuelva un poco más rígida.

Así, se centrará en aspectos poco armónicos que impedirán la creatividad, la relajación y centrar la atención a otros estímulos situados más allá de nuestro propio cuerpo.

Salir a correr relaja. Salir a andar libera el alma, la mente, el corazón. Al poner un pie delante de otro la mente se siente libre, sobre todo porque al cerebro llega más oxígeno y más nutrientes.

Si deseás tener una mente más ágil, tenelo en cuenta: invertí en vos mismo, dedicate tiempo y poné como ingrediente principal en tu vida la pasión por aprender y la motivación por sentirte bien.

Fuente: Mejor con salud

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