Salud

Cómo afrontar el diagnóstico de un niño con cáncer

Ante la aparición de esta enfermedad, comienza un desafío para los mayores que deben saber cómo acompañar al pequeño en esta etapa; a continuación, algunos consejos a tener en cuenta

miércoles 21 de diciembre de 2016 - 5:51 pm

Nadie está preparado para entender y menos aceptar que su hijo tiene cáncer; sin embargo, el aturdimiento inicial les dará el tiempo que necesitan para asimilar y confrontar las emociones y decisiones que están por venir.

El experto y psicoterapeuta Mariano Salinas recomienda:

  1. Buscar consuelo entre sí o bien, en algún familiar o amigo íntimo.
  2. Saber que todo lo que experimentan es normal.
  3. Pedir al médico que les explique, y si es necesario que repita todo lo que conlleva la enfermedad de tu hijo.
  4. Buscar apoyo psicológico de un especialista

Cómo explicárselo a mi hijo

1. Siempre hablar con la verdad

“Tomá el tiempo que sea necesario, no para que el entienda la seriedad de la enfermedad, sino de los cambios que en su cuerpo se producirán, física y emocionalmente”, indica Mariano.

Utilizar material gráficos, dibujos, cómic, pueden ayudar al pequeño a tener un mayor entendimiento sobre lo que va enfrentar.

2. No te adelantes, vivan cada etapa

Es frecuente que los niños experimenten temor ante la idea de ser inyectados o al consumir medicamentos. No lo predispongas, más bien acompañalo, explicá el tratamiento con forme éste suceda. Tené paciencia, no lo hagas sentir culpable por experimentar dolor o miedo.

3. Escuchá

Mantener la comunicación es esencial para que como padre le puedas ofrecer a tu hijo un apoyo emocional. Esto significa dar salida a las emociones, hacer sentir al niño amado y acompañado; escuchar sin interrumpir, y discutir sin agredir.

“Para que ambos, padre e hijo, sobrevivan al diagnóstico de cáncer es importante que traten de tomarlo con calma, que no lo veas con culpabilidad. Porque la enfermedad es parte de la vida, y es un suceso que se debe afrontar sin tomarlo como personal”, indica el experto.

Muchas veces el mayor miedo no es a la muerte, sino a los tratamientos y al dolor. La psicooncóloga Valeria Moriconi explicó que hay técnicas que funcionan muy bien, como las respiraciones o las visualizaciones.

“Antes de que el niño sea sometido a un tratamiento doloroso se trabaja con él la relajación del cuerpo, la respiración, y se empiezan a trabajar las visualizaciones. Normalmente son viajes imaginarios a lugares que transmiten tranquilidad, paz, seguridad”.

“Esos lugares son propios del niño en los que nadie se puede meter y pueden volver a ellos en cualquier momento. Cuando se sienten angustiados pueden volver a esos lugares porque saben como acceder y se pueden autotranquilizar”.

Cada etapa:

Las respuestas y los mensajes son muy diferentes dependiendo de la edad del menor.

“Un niño pequeño, un menor de tres años, para generalizar, tiene miedo al dolor de los padres, al dolor físico. No tiene miedo a la muerte porque no tienen un concepto de muerte desarrollada como los adultos”.

De los tres a cinco o seis años, los niños entienden la enfermedad como si fuera un castigo y pueden pensar que ellos han hecho algo para enfermar. “Tienen todavía una fase de pensamiento mágico, piensan por ejemplo, ‘no he ordenado la habitación y el castigo es que estoy enfermo'”.

“Alrededor de los seis hasta los 10 u 11 empiezan a entender la universalidad y la irreversibilidad de la muerte, que es para todos y que no se vuelve atrás. Y empiezan a tener esta curiosidad acerca del cuerpo y a tener mucho miedo al daño físico, a las operaciones”.

Verdad “adaptada”

Uno de los principios más importantes es que al niño hay que decirle siempre la verdad, aunque adaptada a su edad.

“Lógicamente no es explicar el diagnóstico con términos médicos, porque muchas veces los términos médicos no los entendemos ni los adultos, sino poderles explicar, por ejemplo, en el caso de una leucemia, qué lugar tiene la sangre en nuestro cuerpo, qué pasa en la sangre para que esté enferma, qué vamos a hacer para curarla. La quimioterapia puede ser explicada como una mezcla de medicamentos”, dijo Moriconi a BBC Mundo.

Los materiales gráficos pueden ser útiles para hacer comprensible el diagnóstico, pero la psicóloga advierte que una cosa es adaptar el mensaje y otra “relatarles un cuento de fantasía absoluta”.

“Si les dicen ‘te ha nacido un bicho y te lo tenemos que quitar’, se pueden imaginar un insecto o un animal. Y a veces el cuento puede ser más terrorífico de lo que es la enfermedad explicada”.

La caída del pelo

La pérdida del cabello es una de las imágenes más asociadas al cáncer y no se le debe restar importancia.

“Cuando los niños pierden el pelo es como si efectivamente toda esta pesadilla se hiciera verdad, porque el niño calvo se identifica como el niño con cáncer. Es esa identificación con la enfermedad la que machaca a los padres”, señaló Moriconi.

“Yo intento empezar a hablar de que es una señal de que el niño se está empezando a curar, porque efectivamente es así. Cuando pierde el pelo es porque se ha descubierto la enfermedad y se ha empezado a poner un tratamiento para curarle”.

Es importante además explicarle al niño que se trata de una fase absolutamente reversible, que el pelo volverá a crecer. “Y mientras tanto podemos con las niñas utilizar diademas o pañuelos. No tenemos que renunciar a los accesorios o la coquetería”.

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