Ciudad de Buenos Aires

Paseo de compras en la Villa 31: una feria que los vecinos buscan para toda la Ciudad

Transcurre a lo largo de lo que se conoce como la calle 4, junto al barrio Güemes, uno de los accesos principales a la villa. Y en noviembre, cumplió 18 años

domingo 18 de diciembre de 2016 - 10:13 am

A metros de la estación de ómnibus de Retiro funciona una feria con 340 puestos en los que se vende de todo: ropa, zapatos, zapatillas, frutas, verduras, sábanas, toallas, electrodomésticos, bazar, semillas, yuyos, celulares y tecnología, entre muchas otras cosas.

Según detalla el diario Clarín, se trata de la feria que los vecinos de las villas 31 y 31 Bis montan todos los miércoles, viernes, sábados y domingos. Los fines de semana, explota.

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Miles de personas hacen allí sus compras; la enorme mayoría, vecinos del propio asentamiento. Pero como en los últimos tiempos se han acercado vecinos de otros barrios, personas que trabajan por la zona y transeúntes ocasionales, la Ciudad puso en marcha un proyecto para formalizarla y promoverla más allá de los límites de la villa.

La feria transcurre a lo largo de lo que se conoce como la calle 4, junto al barrio Güemes, uno de los accesos principales a la villa. Y en noviembre, cumplió 18 años. Desde aquel momento, acompañó los cambios económicos del país y sus crisis. Se adaptó para sobrevivir, y lo logró.

Cuando las cosas se estabilizaron, entonces la gente empezó a vender cosas usadas. “Era como un mercado de pulgas, pero no de antigüedades. Después aparecieron los primeros verduleros y también algunos puestos de comidas. Ahí empezó el cambio hasta llegar a este momento”, contó uno de los puesteros históricos.

Los fines de semana es un hormiguero de gente, que aprovecha para hacer las compras: también hay puestos que venden útiles escolares y de librería, peluqueros, productos de cotillón, en esta época también juguetes de agua, puestos de ropa de bebé con tejidos artesanales, productos de limpieza y belleza. Hay también peluqueros y zapateros.

Hoy la feria tiene mayoría de puestos al estilo de las saladas. Además los feriantes originales estiman que en los alrededores hay 200 manteros. Y como sucede en el resto de las calles, esto genera un conflicto, porque los feriantes consideran que van a beneficiarse con las obras que planea la Ciudad.

Básicamente porque según dicen, no son vecinos del barrio: “Vamos a acompañar a cada uno de los feriantes. Con capacitación y un Estado presente, así vamos a lograr que sus comercios crezcan en el marco de la formalidad, que es acceso al crédito y la bancarización”, opinó Diego Fernández, de la Secretaría de Intervención Urbana y Social, a cargo de las obras de mejoramiento en toda la villa.

Según la Ciudad, el 80% de los vecinos de ambas villas compra en la feria, al menos una vez al mes. Y actualmente el 80% de los feriantes concurren a cursos de información y capacitación.

Durante 2017 se realizarán obras en el lugar: se ampliará un sector de juegos para chicos, renovarán ese frente de la villa y se instalarán los nuevos puestos. Según la Secretaria habrá capacitación para los puesteros y “todos tendrán que pagar impuestos y estar bancarizados”.

Como sucede con otros feriantes, la idea es que paguen por la explotación del espacio público. Y por otro lado, buscarán promoverla para que la visiten vecinos de otros barrios.

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