Salud

Tema tabú: médica revela las dudas de sus pacientes sobre la menstruación

Ingrid Briggiler comparte las consultas más frecuentes sobre el tema y llama la atención sobre el pudor y el miedo

jueves 15 de diciembre de 2016 - 6:55 am

Para los ginecólogos, la sangre no es un problema por sí misma y, mucho menos, una asquerosidad. Estamos acostumbrados a revisar a nuestras pacientes mientras menstrúan, mientras tienen hemorragias, durante el parto, realizamos cirugías varias.

Pero sí comprendemos que esta naturalidad no es tal para nuestras pacientes que no solo se alarman por sangrar, sino también por no hacerlo.

Según indica el portal Entremujeres, la menstruación es una parte fundamental de nuestras vidas, significa muchas cosas y tiene una carga social y hormonal maravillosa que no todas las veces sabemos manejar.

No vamos a hacer que la menstruación desaparezca o deje de interferir en algunos aspectos de nuestras vidas solo porque no hablemos de ella.

Si la sociedad, cuando nos hacemos señoritas nos inculca el miedo a mancharnos, el pudor, nos limita las actividades a desarrollar, nos cuenta sus historias de largos dolores agudos, nos hace faltar a la escuela, nos esconde para que nadie se entere de “nuestra condición”… O como antaño, que no nos dejaban mojarnos la cabeza al bañarnos o tomar sol… Si esto se perpetúa, no hacemos más que esconder la menstruación abajo de la alfombra.

Todas las mujeres pensamos que menstruamos enormes cantidades, cosa que se desmiente cuando esa sangre se puede cuantificar objetivamente (con el uso de la copa menstrual) y al fin descubrimos lo que ya se sabía: que solo perdíamos una pequeña cantidad de sangre todos los meses, tan insignificante que no nos altera los valores de hemoglobina o hematocrito. Son muy pocas las chicas (en relación a la población general) que menstrúan demasiado.

Tampoco se conocen las alternativas a las toallitas o tampones, hay muchas y están en auge: las toallitas ecológicas de tela lavables, la copa ecológica, entre otras.

Otra sorpresa de las pacientes es descubrir que la sangre que perdemos cada mes, si tomamos anticonceptivos, no es una menstruación propiamente dicha sino que se llama deprivación, ya que no se produce de manera fisiológica, sino por el cese en la toma de las pastillas. Por eso, no se afecta nuestro “ciclo” si atrasamos unas semanas nuestro período por un viaje, por ejemplo.

Con el primer día de la menstruación empieza un ciclo hormonal femenino. Este es otro dato que se desconoce y es fundamental para el conocimiento de nuestro propio cuerpo y su funcionamiento.

Una inquietud de las pacientes es saber si es normal que la sangre de la menstruación tenga mal olor. Claro que no es normal.

El mal olor se produciría por algún microorganismo que esté colonizando la vagina o el útero (infección del tracto genital inferior, flujo, endometritis, etc.), o bien, al entrar en contacto con los químicos de algunos productos higiénicos (toallitas, protectores diarios perfumados).

Algunas adolescentes consultan en búsqueda de anticonceptivos y, cuando se les pregunta sobre su FUM, miran hacia su madre esperando que ellas me den la respuesta.

No hay una educación sobre la menstruación, la importancia de conocer cuándo nos tiene que venir, que no es lo mismo ser regular que irregular, que no es joda cuando no nos viene y que, en definitiva, tenemos una responsabilidad muy grande desde que tenemos nuestra menarca hasta la menopausia: tenemos que elegir cuándo queremos quedar embarazadas y así planificar nuestra familia.

Hay mujeres que ponen el tema sobre la mesa y luego se lo guardan en el bolsillo asegurando que no nos afecta en nada estar menstruando o no. Otras piden que se nos respete esos días y se comprenda la susceptibilidad. Ambas posturas son válidas porque ambas son fidedignas de la mujer y cada una vive su menstruación de manera especial.

Sin ocultar el tema y educando a las nuevas generaciones sobre este concepto podremos llegar a naturalizar algo que ya es natural: perder sangre una vez al mes.

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