Salud

Cómo cuidar tus pies si sos diabético

La zona puede presentar complicaciones por lo que hay que darle un trato adecuado, conocé cuáles son esos hábitos

lunes 12 de diciembre de 2016 - 4:04 pm

La neuropatía, los problemas de circulación y las infecciones pueden conducir al desarrollo de problemas en tus pies si tenés diabetes, pero un estilo de vida saludable ayudan a mantener la enfermedad bajo control con cierta facilidad.

¿Cómo debés cuidar tus pies diariamente?

Podés comenzar por adoptar algunos hábitos para cuidar tus pies y tratar de hacerlos todos los días. Si por alguna razón te es muy difícil inspeccionar tus pies, podés pedirle ayuda a alguien o utilizar un espejo:

  • Evitá sentarte con las piernas cruzadas o estar de pie durante largos periodos de tiempo.
  • Observá tanto tus pies como tus dedos: en la parte superior, costados, talón, suela y también entre los dedos. Avisá a tu médico si descubrís llagas, enrojecimiento, cortes, ampollas o algún hematoma.
  • Lavate los pies a diario con agua tibia y jabón suave. Verificá la temperatura del agua con los dedos o los codos antes de introducir los pies. Debido a la diabetes puede ser difícil detectar la temperatura con estos.
  • Secate bien los pies. Las infecciones pueden desarrollarse con facilidad en las zonas húmedas.
  • Si sentís los pies ásperos o secos usa una loción o aceite para hidratarlos pero evitá la zona interdigital.

Hábitos saludables para cuidar tus pies

  • Las soluciones antisépticas pueden quemar la piel de los pies. Debés usarlas bajo la supervisión de tu médico.
  • No uses almohadillas calientes, bolsas de agua caliente, o mantas eléctricas en los pies.
  • Evitá caminar descalzo sobre el pavimento o la arena.
  • Protegé tus pies del calor y del frío extremo.
  • No intentes quitarte callos, ampollas, verrugas u otras lesiones en el pie por vos mismo. Evitá utilizar removedores químicos de verrugas, hojas de afeitar, yesos o removedores de callos líquidos.

El cuidado de tus uñas

Consultá con tu podólogo si deseas llevar a cabo un buen cuidado de pies de forma constante. De este modo tendrás una guía más exacta de cómo hacerlo, ya que deberás saber cuál es la forma correcta para así evitar una úlcera o dolor en el pie.

Estos son algunos consejos que pueden servirte:

  • Recortá las uñas de los pies luego de la ducha, de este modo estarán más suaves.
  • Realizá cortes rectos, de este modo podrá prevenir las uñas encarnadas. No recortes las esquinas y utilizá una lima para suavizar los bordes de las mismas.
  • Evitá cortar demasiado cortas las uñas.
  • Acudí a un especialista para que te recorte las uñas si notás que tenés dificultades al hacerlo, si tus uñas son gruesas o si tienen una tonalidad amarillenta.

Tus zapatos y medias

Si tenés algún tipo de neuropatía o daño en los nervios que afectan la sensibilidad de tu pie, es posible que pases por alto cortes o golpes. Es fundamental que protejas tu pie utilizando calzado en todo momento.

Zapatos

  • Utilizá zapatos cómodos, con buen espacio, especialmente en la zona de los dedos.
  • Evitá utilizar zapatos de plástico o materiales que no tengan ventilación. Optá por materiales como cuero, lona o gamuza.
  • Evitá usar sandalias de tiras, chanclas, zapatos con punta abierta y tacones altos.
  • Elegí de preferencia calzado que pueda ajustarse con velcro, hebillas o cordones.
  • Revisá el interior de tus zapatos en busca de algún agujero o cualquier elemento que pueda causar presión o irritación en el pie.
  • Da descanso a tus pies o cambia los zapatos luego de un período de 5 horas para variar los puntos de presión.

Medias

  • Proporcionan una capa de protección entre los pies y el zapato.
  • Usá medias limpias y secos, y evitá los que tengan costuras pronunciadas o sean muy apretados en la pierna.
  • Dormí con medias cuando tengas los pies fríos.

Signos de problemas en los pies

Debés reconocer estas señales de alerta temprana. Prestá especial atención a lo siguiente:

  • Ardor, hormigueo o dolor en los pies.
  • Insensibilidad al frío, calor o al tacto.
  • Cambios de color o forma del pie.
  • Pérdida del vello en los pies, piernas o pantorrillas.
  • Engrosamiento o color amarillento en las uñas.
  • Ampollas, llagas, úlceras, granos infectados o uñas encarnadas.

¿Existen complicaciones?

Con el tiempo, los niveles de azúcar en sangre pueden causar daño nervioso y problemas de circulación que terminen dañando tus pies. Si pasás las complicaciones por alto, es posible que deriven en infecciones que, de no cicatrizar, causan la muerte del tejido (gangrena).

Fuente: Mejor con salud

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