Economía

El alto pero necesario costo de frenar la inflación

La gente acostumbra echarle un vistazo al dólar cada vez que como ahora pega un brinco; a las tasas de interés cuando le toca pagar un préstamo o afrontar el financiamiento de la tarjeta de crédito, o a las boletas de luz y gas

domingo 4 de diciembre de 2016 - 10:07 am

Diferentes puntos a considerar a nivel económico. La gente acostumbra echarle un vistazo al dólar cada vez que como ahora pega un brinco; a las tasas de interés cuando le toca pagar un préstamo o afrontar el financiamiento de la tarjeta de crédito, o a las boletas de luz y gas en el momento en que le llegan. Nada raro: son cosas de la vida cotidiana.

Pero fuera del alcance de su radar existe una cuenta que crece a los saltos y puede ser asimilada al costo de parar la inflación y de hecho lo está, porque ahí ancla el principal, si no el único instrumento que el Banco Central usa en su intento por poner en caja a los precios. Mucho propio y algo heredado, la cuenta ya llega a impresionantes $ 732.300 millones, equivalentes a 45.768 millones de dólares, aunque en realidad lo que siempre se manejan son pesos.

Según detalla el diario Clarín, esa montaña de dinero es el stock de Lebac que el BCRA ha acumulado. Deuda pura que sacude el balance de la entidad y somete a Federico Sturzenegger, su presidente, a un ejercicio sistemático de pagar y tomar más.

Las Lebac y más precisamente los altos intereses que rinden funcionan igual a una aspiradora de pesos y a un modo de contener la demanda interna, que es como el Central entiende la política antiinflacionaria. Una fórmula muy cara, como se ve.

Cerca de la mitad del paquete está en poder de los bancos y el resto distribuido entre operadores grandes y no tan grandes, incluidas las personas que ya le han tomado el gusto a esas operaciones.

Una de las diversas maneras de medir hasta dónde ha escalado la factura dice que desde que el actual gobierno y el propio Sturzenegger asumieron aumentó 144%.

Pasa de largo la base monetaria completa, o sea, la suma del dinero en poder del público, del efectivo en poder de las entidades financieras y de los depósitos en cuenta corriente que ellas tienen en el Central.

De hecho, el índice de precios del INDEC de octubre le da la razón. Y se la da justo en un lugar que toca directo al BCRA: en el número de la llamada inflación núcleo, aquella que excluye reajustes de tarifas y altibajos estacionales y la entidad usa para fijar la tasa . Se aceleró del 1,5% de septiembre al 1,8%.

Algo similar reportó la Dirección de Estadística de la Ciudad: del 1,5% al 2%. Evidente por ambos lados y evidente en la calle, los precios aún colean o, mejor dicho, los hacen colear quienes por el motivo que fuese determinan los precios.

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