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Salud

Los mejores ejercicios para quemar grasa en la zona de los muslos

Aunque los cardiovasculares son muy efectivos para quemar grasa en general, en el caso de los muslos es conveniente combinarlos con otras actividades para obtener mejores resultados

Quemar grasa de determinadas zonas no es fácil y, si hablamos de las piernas, parece que el asunto aún se complica más.

Sin embargo, con estos ejercicios que se encargan de ejercitar especialmente esta zona del cuerpo todo esto sí es posible. Presta atención y comienza a practicarlos.

1) Sentadillas

Para que te resulte más cómodo, lo mejor será que tomes como punto de apoyo una silla o, en su defecto, que uses el propio peso natural de tu cuerpo.

Tener esto en cuenta es muy importante, puesto que una postura incorrecta podría dañarte la columna vertebral.

  • Se trata de un ejercicio en el cual se hace el mismo gesto que al sentarnos de manera natural.
  • Así, la forma correcta de practicarlo es que, al bajar, tiremos los glúteos hacia atrás y dejemos el peso en los talones.

Además tendrás que comprobar que tus rodillas no sobrepasen nunca la punta de los pies.

2) Zancadas

También puede ayudarte a la hora de ejercitar los glúteos. Y es que se trata de un tipo de práctica muy recomendable para esta zona del cuerpo. Además, va más allá de quemar grasa, ya que también te ayuda a fortalecer los glúteos.

Para llevar a cabo este tipo de ejercicio de manera correcta tendrás que separar los pies al ancho de los hombros y lleva una de tus piernas hacia atrás. Con un gesto así de sencillo lograrás tener unos glúteos mucho más endurecidos y lo notarás.

3) Saltos cruzados

La manera de realizarlos adecuadamente consiste en colocarte con las piernas abiertas hacia los lados y comenzar a dar pequeños saltos cruzando las piernas del lado contrario.

Una vez hayas hecho este sencillo gesto, sólo tendrás que regresar a la posición original y hacerlo al revés. Repite esta práctica tantas veces como quieras. Podrás quemar calorías y endurecer tus glúteos sin realizar un gran esfuerzo físico.

4) Bicicleta

Te ayudará a trabajar la parte inferior del cuerpo. Se trata de una actividad que te hará quemar las grasas de manera aeróbica, por lo que también será beneficioso para mejorar la frecuencia de tu ritmo cardíaco.

Para practicar este ejercicio tendrás que recostarte sobre una superficie plana, flexionar ambas piernas de tal modo que conformen un ángulo de 90 grados y elevarlas sobre tu cuerpo.

Comienza a realizar con las piernas movimientos circulares de manera alterna. Es muy sencillo y de gran eficacia.

5) Escaleras

Es un ejercicio muy completo que te ayudará a trabajar las piernas En esta actividad, el peso de tú cuerpo es soportado por las piernas, de tal modo que los músculos se ven obligados a realizar un trabajo que permite quemar cantidades de grasa considerables.

Si no estás acostumbrado a hacer demasiado ejercicio lo mejor será que comiences a realizar estas rutinas de ejercicio cuando te despiertes, durante tres veces a la semana.

De esta forma el músculo podrá descansar y no sufrirá ninguna lesión. Si realizas 3 series con 10 repeticiones de este ejercicio pronto verás los resultados.

6) De puntillas

Otro buen ejercicio es mantener el peso del cuerpo poniéndote de puntillas, de tal modo que tensiones las piernas y se vean fortalecidas.

  • Para ello tendrás que ponerte de pie, con las piernas separadas a la altura de los hombros y las rodillas ligeramente flexionadas.
  • Ponte de puntillas y manténte en esa posición durante unos segundos. Luego regresa a la posición original.
  • Haz 30 elevaciones por cada vez que vayas a hacer este tipo de ejercicio.

Complementa esta rutina de ejercicios con andar. Lo más recomendable es que saques algo de tiempo para ti y logres caminar unos 30 minutos al día.

Además de fortalecer los glúteos conseguirás mejorar tu circulación sanguínea y quemar calorías y el resultado lo notarás mucho antes.

Fuentes: mejorconsalud y plenitudysalud

 

Salud

Cómo debe ser la respiración para combatir la ansiedad

Algunas técnicas que pueden ser útiles

La respiración puede ayudarte a estar más tranquilo, pero no todos lo hacemos tan bien como pensamos o deberíamos. Hay que respirar por la nariz y no debes acelerarte. Una frecuencia respiratoria normal y saludable, en reposo, ronda en torno a las 12 y 18 respiraciones por minuto.

La cuestión se complica cuando tenés la nariz taponada o hacés ejercicio aeróbico al aire libre. Entonces, cuesta respirar, resulta más habitual despistarse y captar el aire por la boca. Y ahí pueden surgir los problemas. Si respirás con la boca abierta por la calle y hace frío, al aire no le da tiempo a humidificarse y calentarse de forma adecuada, por lo que las mucosas pueden enfriarse y aumenta la probabilidad de resfriarse.

Si padecés sobrepeso,  esta condición aumenta el riesgo de que sufras un trastorno respiratorio nocturno, como el síndrome de apnea-hipopnea, lo que perjudica la calidad del sueño. Este problema hace que dejemos de respirar durante determinados momentos y que, en general, captemos un menor volumen de aire, por lo que no tendremos un sueño reparador y sufriremos somnolencia por la mañana. Cuando el peso baja, el síndrome mejora, llegando incluso a curarse.

También el bajo peso puede ser un problema. Los músculos encargados de la respiración, junto con el corazón, son los únicos que no descansan ni un momento y respirar consume entre el 2% y 3% del total de la energía usada por el organismo en el día, por lo que es necesario tener un aporte de calorías adecuado para que la respiración no se vea afectada.

Consejos y técnicas para el control de la respiración

Técnicas de relajación: ciertas técnicas incluyen el entrenamiento respiratorio. Entre ellas, se encuentran la meditación consciente —conocida como mindfulness—, el yoga y taichí. Pueden tener un efecto beneficioso para tu salud porque ayudan al control del estrés y la respiración.

Además, podés realizar otros ejercicios sencillos para hacer en cualquier lugar, como las distintas técnicas de relajación en casa. Los expertos recomiendan:

– Empezar a tomar conciencia de tus movimientos de entrada y salida del aire.

– Prestar especial atención a los momentos en los que te sientas especialmente estresado y notar cómo se comporta tu respiración: por ejemplo, si tenés problemas para tomar el aire, hacés bocanadas grandes a través de la boca o si tu ritmo respiratorio se acelera o pierde su ritmo natural y se ha convertido en irregular.

– Apuntar, tomar conciencia y aprender a cambiar este comportamiento por otra respiración más pausada y calmada.

Adoptá una buena postura para una correcta respiración: nos cuesta mantener una postura saludable. Cualquiera que haya probado a mejorar su llamada higiene corporal dinámica conoce que una mejor postura favorece la respiración profunda. Pero a veces el problema reside en interiorizar qué posición resulta saludable y, en general, todos tenemos una postura buena que nos permite respirar con calidad.

Prestá atención a tu diafragma, ese músculo alojado entre el pecho y el abdomen, porque desempeña un papel principal. Hay que asegurarse de que no lo oprimimos para que pueda llevar a cabo su tarea con total libertad. Mantené tu espalda erguida, elevada, tus hombros bajos y encajados de manera natural en las clavículas. Esta posición implica colocarlos ligeramente hacia detrás (pero con naturalidad, sin exagerar) y distendidos, sin tensiones. Tu mentón debería alzarse de forma suave. Y relajá mandíbula y cuello.

Por su parte, los suspiros pueden esconder información sobre la calidad de nuestra respiración. Un ejemplo está en quien practica esta respiración profunda a todas horas o en quien bosteza todo el tiempo (en el fondo, otro tipo de inhalación). En uno y otro caso, estos comportamientos pueden esconder un problema para obtener aire suficiente. Y acabamos exhaustos porque nos estaremos hiperventilando; es decir, captamos bocanadas a un ritmo mayor del que los expertos consideran saludable. Y aunque la respiración excesiva constituye una respuesta natural en episodios de estrés o ansiedad el consejo consiste en tratar de controlar el ritmo de entrada y salida del aire.

Para quienes suspirar puede llegar a convertirse en un comportamiento repetido incluso durante los momentos del día en los que no tenemos motivos para estar ansiosos, hay remedio: aprender a aguantar el aire dentro de forma consciente, por ejemplo, siete segundos, porque este gesto ayuda a reducir el ritmo respiratorio. Pero si los problemas persisten, habrá que realizar una visita al médico.

Cuando estamos nerviosos, la respiración (al igual que el ritmo cardiaco) se acelera y nos hiperventilamos. Esto implica que captamos mayor volumen de oxígeno durante la inhalación, pero también liberamos una enorme cantidad de dióxido de carbono (CO2).

Así solo acabarás aumentando tu sensación de estrés y puede que derive en un ataque de ansiedad. Por eso, se aconseja captar aire de forma lenta, suave y controlada. Y si te hace falta, o sufrís una crisis de ansiedad, podés colocar una bolsa de plástico en la nariz y la boca para recuperar el dióxido que estás liberando, ello favorece recuperar el ritmo de respiración normal. No hay que meter la cabeza dentro de la bolsa, sino solo colocarla en las vías respiratorias.

Fuente: Consumer

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Salud

Signos poco conocidos de los trastornos del sueño

Algunos síntomas para detectar este problema

La mayoría de las causas de los trastornos del sueño se encuentran a nivel psicológico y no podemos olvidar los dispositivos electrónicos, que suelen ser una importante causa de desvelo. Con todos estos aspectos combinados, una persona no puede lograr un descanso reparador.

Incluso aquellos que logran dormir las horas suficientes, esto no basta. Debido a tantas distracciones, estrés y luz artificial a la que nos exponemos hasta la madrugada, la calidad del sueño ha disminuido. Y todas estas características pueden llevar a desarrollar uno de los trastornos del sueño más grave: la apnea obstructiva del sueño. Se trata de afección que provoca que los músculos de la garganta se contraigan y relajen repetitivamente durante el sueño. Esto interrumpe la respiración, y se presenta en forma de ronquidos.

Esta puede llegar a ser peligrosa. Aparte de querer tratar los ronquidos que se producen, hay que llegar a una causa a fondo (las psicológicas). Si no se trata de forma temprana, puede llegar a ocasionar problemas cardiovasculares, tensión alta, problemas cardiacos y cerebrovasculares. Los síntomas más comunes son los ronquidos fuertes y el jadeo o atragantado al despertarse.

Como los síntomas antes mencionados pueden relacionarse con pesadillas o no se pueden notar fácilmente, muchos desconocen que padecen de trastornos del sueño como la apnea obstructiva. Pero los síntomas no se dan únicamente en horas de la noche. Existen una serie de signos que también podrás identificar con prestar algo de atención.

Si últimamente te has despertado con dolores de cabeza o migrañas, esto podría ser un síntoma. Suele presentarse en ambos lados y por delante de la cabeza y puede durar horas luego de despertarse. También notarás que tu atención está muy dispersa durante la mayoría de horas, lo cual puede deberse a que la apnea obstructiva no te deja concebir un sueño reparador.

Por otro lado, puede que la falta de apetito sexual y cambios de ánimo se deba al cansancio y el estrés. Sin embargo, combinado con otros factores, puede ser un signo de trastornos del sueño. Asimismo, si has notado que te irritas más fácilmente y no tenés ánimos para nada, podés empezar a sospechar.

Fuente: Terapia CPAP

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Salud

Cómo pasar de pelo teñido a pelo con canas

Consejos para un cambio de look gradual

Muchos estereotipos relacionados con los cánones de “belleza ideal” van desapareciendo. Un pelo canoso ya no es sinónimo de melena descuidada o envejecimiento. Dejarse las canas es una opción, ya que, con los cuidados adecuados y un corte apropiado, pueden resultar de lo más favorecedoras. Pero ¿cómo hacer la transición?

Tanto si te han salido las primeras, como si estás harta de teñirlas, no es un proceso complejo pero lleva algo de tiempo. Algunos métodos que pueden servirte:

– Corte y crecimiento natural: para dejárselas poco a poco tendrás que esperar a que tu cabello vaya creciendo mientras las canas van ganando protagonismo. Lo ideal es que empieces la transición cortando unos centímetros de tu melena para deshacerte de parte de pelo teñido. La fibra capilar crece entre uno y dos centímetros al mes, por lo que tendrás que repetir el corte transcurrido este tiempo.

– Decoloración: es un método eficaz para dejarse las canas sin cortar. Sin embargo, es el más agresivo y solo resulta apto para un cabello fuerte, sano y denso. Ponete en manos de profesionales. Hay tratamientos específicos, posteriores a la decoloración, para proteger la fibra capilar, hidratando en profundidad

– Baños de color sin amoniaco: aplicado únicamente en los mechones canosos puede ayudar a que el contraste entre el tinte y las raíces no resulte tan acuciado, de manera que podrás igualar el cabello progresivamente sin que se note demasiado.

– Tinte más claro: se trata de continuar tiñéndote unos meses más, pero eligiendo, con cada nueva coloración, un tono más claro. Pasá del tinte negro al castaño, castaño claro, color miel, rubio ceniza… hasta llegar a un gris plata que resultará muy similar a las canas naturales.

– Técnica ‘sal y pimienta: se trata de una novedosa técnica de coloración que es tendencia entre las celebrities y consiste en intercalar algunas mechas grises en el pelo canoso para darle mayor volumen y llenarlo de profundidad. También puede hacerse al revés, es decir, aplicar mechas blancas en un pelo teñido en tonos oscuros. La idea es que las canas naturales o ‘pintadas’ se entremezclen durante un tiempo, hasta que las naturales ganen la batalla.

Para dejarse las canas y que jueguen a tu favor, probá alguno de estos cortes. Combinan elegancia con un toque divertido, por lo que resultan favorecedores a cualquier edad:

– Shaggy con flequillo: si tenés un pelo fuerte y con volumen, probá a hacer en tu melena canosa un corte shaggy, es decir, a capas con suaves ondas y con un ligero efecto despeinado. Añadile un flequillo en cortina, que despeje el rostro lo justo, y marcarás estilo propio.

– Bob: ya sea en su versión más corta (a la altura de las orejas) o en la de mayor longitud (al final de cuello), la frescura de este corte hace que el pelo canoso rejuvenezca de manera inmediata, sobre todo si elegís peinarlo con la raya a un lado para ganar volumen y movimiento.

– Pixie: si te gusta llevar el pelo muy cortito es una opción. El secreto para que resulte favorecedor está en llevar bien despejados los laterales y en aportar volumen extra en la zona superior. El pixie es perfecto para melenas grises y entrecanas.

– Melena lisa y desfilada: si preferís lucir una elegante melena lisa, apostá por cortarla con las puntas desfiladas muy marcadas. Así, al caer, crean una línea irregular que ‘aligera’ el conjunto. Si querés, probá a desfilar los mechones laterales que enmarcan el rostro para renovar tu melena con este toque juvenil.

Al hombro y con ondas: las ondas marcadas o deshechas ponen un toque alegre y algo rebelde a las tonalidades blancas y grises. Un corte sencillo, con la clásica media melena como protagonista pero con el toque transgresor de los rizos, es un acierto.

Cómo resaltar las canas de forma natural:

Para que luzcan sedosas, suaves y nada amarillentas, requieren algunos cuidados básicos. Existen productos específicos para mantenerlas en óptimo estado, pero también hay remedios naturales y algunos trucos eficaces:

– Protégelas del sol: cuidalas de la acción nociva de los agentes externos que contribuyen a dañar la fibra capilar, como usar un sombrero que las proteja del sol en un día de playa o un gorro de baño que evite la acción del cloro sobre ellas.

– Aceite de argán: el pelo con canas, por su mayor grosor y menor flexibilidad, requiere hidratación extra. Aplicá, una vez al mes, una mascarilla a base de aceite de argán (mitad aceite de argán, mitad aceite de almendras o de oliva) y les aportarás brillo e hidratación extra.

– Arcillas: son una alternativa para mantener un pelo canoso en perfecto estado. Recurrí a la arcilla blanca como base de una mascarilla, que podés hacer mezclándola con agua. Este es un remedio para limpiar en profundidad el cuero cabelludo logrando unas canas brillantes y libres de tonos amarillos.

– Henna: aunque se trata de un tinte vegetal natural, no consigue cubrir las canas pero recurrir a ella es una opción, ya que ayuda a fortalecer la fibra capilar y proporciona bonitos reflejos al pelo gris o blanco.

– Mascarillas a base de miel: añadí a un yogur natural 2 ó 3 cucharadas de miel y aplicá en el pelo tras el lavado. Dejá actuar unos minutos y retirá con abundante agua. Los nutrientes de la miel y su particular textura ayudarán a proteger la cutícula de tus canas y contribuirán a que luzcan fuertes y saludables.

Fuente: Un cómo

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