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Salud

Aprendé cómo preparar una ensalada para bajar de peso y no quedarte con hambre

Controlar y variar los ingredientes, hacerlas atractivas a la vista y cuidarnos con los aderezos son algunos de los tips claves para armar un plato saludable

Si pretendemos comer sano y a nuestra ensalada terminamos agregándole muchos ingredientes llenos de grasa y calorías terminamos logrando el objetivo contrario.

El problema estos alimentos es que suelen generar un efecto cíclico que hace más difícil tener control sobre las porciones.

¿Qué hacer y qué no al preparar una ensalada?

Es muy importante agregar verduras de hoja verde oscuro, como la rúcula y la espinaca. Estas están llenas de muchos nutrientes y tienen un rico sabor.

De este modo añadimos una dosis extra de proteínas y fibra que nos ayudan a bajar de peso. Otra opción saludable es la lechuga iceberg. Por su alto contenido de agua da volumen a la ensalada sin añadir calorías extras.

Existen alimentos muy comunes en las ensaladas que pueden ser muy sosos y nos harán caer en la tentación de ponerle algún aderezo para mejorar su sabor y hay que tener cuidado con eso.

También podemos agregar una gran variedad de pimientos, calabaza, zanahoria y, para darle ese toque extra de sabor, añadí algunas frutas como el kiwi o el mango.

No debés agregar carnes altas en grasa. Puedes agregar pollo o carne pero todo depende del corte de carne que elijas y cómo la prepares. Es muy importante que evites los productos fritos, rebozados o “crujientes”si tu objetivo es bajar de peso.

Podés añadir proteínas magras, como los huevos duros, cortes magros como el lomo en rodajas o pechuga de pollo. El pescado es una gran opción, sobre todo el salmón y el atún frescos, ya que proporcionan una alta cantidad de grasa saludable.

En muchas ocasiones nos volvemos locos con los aderezos y los extras. Añadir pan, trocitos de tocino, queso o aderezos altos en grasas, es una opción que debemos dejar de lado.

Si deseás escapar un poco de la dieta y añadir algún ingrediente crujiente a la ensalada, debés ser consciente y medir antes para asegurarte de no añadir más de una porción.

Un ingrediente que puede darle un toque cremoso a tu ensalada y añadirle grasa saludable es la plata, pero siempre con moderación.

Comer una ensalada con bastante contenido de verduras verdes oscuras antes de un plato principal es una buena opción para ayudar a tu estómago a llenarse un poco y evitar comer en exceso.

Por otro lado, es recomendable que, a la hora de comer ensaladas, procures prepararlas vos mismo. De este modo, estarás más involucrado con tus alimentos y tendrás la seguridad de que no estás ingiriendo calorías innecesarias.

Es bien sabido que las ensaladas frescas se aprovechan mucho mejor que las que están cocidas. El motivo es que las verduras pierden parte de sus nutrientes durante la cocción. Esto no quiere decir que una ensalada que contenga vegetales cocidos no sea de ayuda para bajar de peso.

Sin embargo, sí debes tener cuidado de no pasarte del punto de cocción. Un vegetal demasiado cocido puede perder la mayor parte de los nutrientes que aporta al organismo y al final no ser de ninguna ayuda.

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3 pasos para crear una ensalada óptima para bajar de peso

Lo primero es la elección de una proteína magra. Dentro de estas podemos encontrar una gran variedad:

  • Pechuga de pollo
  • Salmón a la parrilla
  • Atún
  • Huevos duros
  • Carne de pavo
  • Cortes magros de res

Luego, debés incorporar los vegetales ricos en fibra y las frutas que desees. Estos ayudan a dar color y contraste.

En cuanto a los vegetales, podés probar con la espinaca, verduras mixtas o mezclas de repollo, brócoli, coliflor, zanahoria, aguacate, habas y chícharos o guisantes.

Con las frutas debés tener cuidado. Un exceso puede ayudar a tener una ensalada muy fresca y deliciosa pero supercargada de calorías.

Por último, no te olvides de añadir una pequeña cantidad de productos lácteos. Puede ser queso o un aderezo con base de yogur que vos mismo hayas preparado.

Si evitás los trozos de pan y el tocino te harás un gran favor, ya que estos aportan una gran cantidad de calorías que dificultan la pérdida de peso.

La clave es la variedad: al momento de preparar ensaladas que te dejen satisfecho es importante variar ingredientes. Esto no solo favorecen el consumo de todos los nutrientes que requieres. También evitan que te fastidies rápidamente de tu nuevo menú y lo dejes.

Recordá que tu objetivo, además de bajar de peso, debe ser adquirir hábitos saludables. Esto, combinado con tus rutinas de ejercicios, te permitirá cumplir la meta de perder peso.

Fuente: Mejor con salud

Salud

Coronavirus en Argentina | Confirman 23 muertes y 2681 nuevos contagios en el último día

Así lo reportó este jueves el Ministerio de Salud de la Nación; con estos registros el número total de casos acumulados asciende a 5.335.310.

El Ministerio de Salud de la Nación reportó un total de 23 muertes y 2681 nuevos contagios de coronavirus en la Argentina en las últimas 24 horas.

Con estos registros el número total de casos acumulados asciende a 5.335.310. Son 116.617 los fallecidos a causa de la enfermedad desde el brote de la pandemia en el país. A la fecha, se registran 22.597 casos activos en la Argentina.

Por su parte la ocupación de camas de Unidad de Terapia Intensiva (UTI) está en 35,2% a nivel nacional, mientras que en el AMBA el número es de 40,1%. En estos momentos hay 617 personas internadas en UTI. Según informó el Ministerio, se realizaron 44.504 testeos en las últimas 24 horas.

Los distritos que más casos registraron fueron: Provincia de Buenos Aires (989); Tucumán (460); Ciudad Autónoma de Buenos Aires (382); y Córdoba (138). En cuanto a las muertes, las provincias más afectadas fueron Salta (10) y Buenos Aires (4).

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Salud

Lo que hay que saber sobre el trastorno dismórfico corporal

Cómo afecta a quien lo padece, síntomas y formas de tratarlo

El trastorno dismórfico corporal o TDC es un trastorno complejo, con muchas variables, que aparece como una obsesión por esconder alguna parte del cuerpo de una manera obsesiva y compulsiva. Se describe como una preocupación excesiva por algún defecto físico o imperfección prácticamente imperceptible o sin importancia para los demás.

Esta excesiva preocupación y distorsión de la percepción de la propia imagen lleva a buscar y comprobar los supuestos defectos para tratar de corregirlos u ocultarlos ante los demás, ya sea con prendas de vestir, exceso de maquillaje, cirugía estética, etc. Esta suele estar distorsionada o sobredimensionada y conlleva sentimientos de vergüenza, desasosiego, pensamientos recurrentes de tipo obsesivo, angustia y baja autoestima, pudiendo afectar seriamente al estado de ánimo, las relaciones sociales y la vida cotidiana.

Los casos de TDC están aumentando considerablemente en los últimos años debido a un contexto social que fomenta, cada día más, el culto al cuerpo, la perfección física o la imagen modélica. Estas exigencias extremas ceñidas a unos cánones de belleza imposibles e irreales puede hacer que veamos la diversidad corporal como un ‘defecto’, ya que no encaja en lo que se espera como normativo. Y, por ende, si no encaja en esos cánones, se nos lanza el mensaje de que no es un cuerpo ‘válido’.

Todo ello genera muchas consecuencias en la salud física y mental: frustración, autoexigencia, necesidad de control, afectación del autoestima, siendo este última a su vez también otro posible factor de vulnerabilidad.

Otra posible razón se basa en “las violencias que una persona haya sufrido o sufra respecto a su propia imagen o cuerpo, dañando seriamente su percepción en un futuro, sobre todo en edades como la adolescencia.

Los síntomas principales del TDC:

– Preocupación y pensamientos negativos y obsesivos por el aspecto físico.

– Miedo o dificultades en la percepción.

– Comportamientos compulsivos como aseo excesivo, camuflarse bajo el maquillaje o cubriéndose con ropa para ocultar esa supuesta imperfección, práctica recurrente de cirugía plástica, revisión constante en el espejo, hurgarse la piel, comparación constante con los demás.

– Baja autoestima.

– Sentimientos de vergüenza, ansiedad, depresión y enfado.

– Destinan un mínimo de una hora al día en la percepción de sus ‘defectos’ y aumentar incluso hasta las ocho horas diarias.

Cómo se trata el trastorno:

– Intentá no comprobar constantemente delante del espejo o haciéndote fotos. La mirada puesta en vos de forma obsesiva aumentará tu ansiedad y distorsionará la percepción de tu imagen, perdiendo la objetividad.

– Limitá tus compras y la búsqueda de accesorios para ocultar partes de tu cuerpo o tratar de mejorarlos, ya que se puede convertir en algo compulsivo que retroalimente la distorsión.

– Limitá el uso de redes sociales que puedan estar influyendo en que te compares constantemente con otros y con cánones de belleza idealizados y poco realistas.

– Evitá los filtros y aplicaciones que se usan para perfeccionar la imagen.

– Valorá otros aspectos de tu personalidad y de tu vida que quizá estás dejando pasar desapercibidos, como son tus cualidades personales, hobbies e inquietudes.

– Acudí a un profesional especializado que pueda guiarnos y dotarnos de herramientas con el fin de poder transitar ese malestar de forma acompañada, y poder adquirir otras formas de enfrentar la situación de forma más adaptativa y saludable.

En muchas ocasiones, dicho enfoque o terapia irá dirigida a reducir la intensidad y frecuencia de las preocupaciones, modificar esa visión irreal sobre el supuesto defecto, y la disminución de los comportamientos que pueden acompañarla.

Fuente: Cosmopolitan

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Salud

Trucos para mejorar tus pizzas caseras

Tres consejos para mejorar aún más este plato

Si te gusta disfrutar de una buena pizza casera, podés mejorar aún más el resultado final con algunas recomendaciones del chef calabrés Pino Prestanizzi, quien aportó algunos tips en su canal de YouTube.

El truco para la masa perfecta en tres minutos

La masa debe contar con los siguientes ingredientes: 500 gramos de harina tipo 00, 350 centilitros de agua, 10 gramos de levadura (una cucharada), 20 gramos de sal y un buen chorro de aceite de oliva virgen. Mezclá la levadura con la harina, añadí la mitad del agua, mezcla, la pizca de sal, seguí mezclando, incorporá el chorro de aceite y el agua que queda y ponete a amasar con esas manos hasta que quede una bola que no se te pegue a ellas. El secreto es dejarla tapada y cubierta con un trapo durante dos horas para que leve, sin que le entre ni una pizca de aire.

Temperatura idónea del horno

No tendrás la suerte de tener horno de leña, pero el tuyo eléctrico también sirve. Es importante aceitar bien la bandeja sin miedo e ir repartiendo la masa con la forma de la bandeja dando suaves golpes con las yemas de los dedos.

El horno debería estar encendido a 300 grados idealmente, o en su defecto, a la temperatura máxima posible, con lo que tardará un poco más en hacerse. Añadí orégano, albahaca, aceite y sal a la salsa de tomate e incorporala a la masa y metela en el horno, al principio sin ningún ingrediente más, durante unos minutos -depende mucho de la potencia del horno, entre cinco y diez minutos es lo habitual-.

El momento perfecto para echar el queso y el orégano

Incorporá el orégano a la salsa de tomate, y si querés añadir orégano fresco por encima, hacelo unos minutos antes de sacar la pizza del horno. Sacala a la mitad del horneado para añadir el queso a tu gusto -esto permitirá que este no se queme-. Lo clásico es mozzarella, también podés añadir pimiento, champiñones, alcaparras, cebolla… lo que desees.

Fuente: Computer hoy

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