11 de Febrero

Se cumple un año de la renuncia del Papa Benedicto XVI, hecho que revolucionó la historia de la Iglesia Católica

Un día como hoy del año 2013, Joseph Ratzinger, por entonces el Sumo Pontífice de la Iglesia Católica, anunciaba la renuncia a su cargo, que se hizo efectiva el 28 de febrero

lunes 10 de febrero de 2014 - 5:36 pm

Un 11 de febrero de 2013, el Papa Benedicto XVI anunció ante los cardenales reunidos en la Sala Clementina que renunciaba a su pontificado, una decisión que conmocionó al mundo y que cambiaría la historia de la Iglesia para siempre.

Los purpurados estaban convocados a las 9.00 de la mañana para escuchar las comunicaciones del papa sobre tres causas de canonización, algo habitual y nada fuera de lo común dentro de la Iglesia. No obstante Benedicto XVI dio otro anuncio. [pullquote position=”right”]Se cumple un año de la renuncia del Papa Benedicto XVI, hecho que revolucionó la historia de la Iglesia Católica.[/pullquote]

“Siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de obispo de Roma”, pronunció en latín dejando atónito al auditorio.

“Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino”, dijo Benedicto XVI, que cumpliría en abril 86 años.

Mientras aún reinaba el silencio entre los purpurados, la noticia saltó al mundo gracias a Giovanna Chirri, vaticanista de la agencia ANSA quien, debido a sus conocimientos en latín, al oír la fórmula “ingravescente aetate” (por la avanzada edad) y la fecha del 28 de febrero se imaginó lo que estaba pasando.

La conmoción no finalizaba puertas adentro de la institución. Puertas afuera, los romanos, desconcertados, comenzaron a preguntarse los motivos de tal decisión y pensar en el futuro sucesor.

Lo cierto es que el Papa abandonó su cargo en medio de duras denuncias contra el Vaticano en relación a la corrupción, los casos de sacerdotes pederastas y un desprestigio que finalizo, pese a que Ratzinger arguyera su edad como motivo de renuncia, con la renuncia de la cabeza una Iglesia que evidentemente necesitaría un cambio de cara.

COMENTARIOS