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Sociedad

Abuelas de Plaza de Mayo le dio la bienvenida al nieto 120

Se trata de José Luis Maulín Pratto quien conoce su identidad desde 2009. La Justicia Federal de Santa Fe aún no le restituyó su verdadera filiación y nombre y Abuelas resolvió incorporarlo formalmente como el nieto 120

Abuelas de Plaza de Mayo celebró este miércoles la recuperación del nieto 120. Se trata de José Luis Maulín Pratto, quien aunque conoce su identidad desde el año 2009 la Justicia Federal de Santa Fe aún no le restituyó su verdadera filiación ni su nombre.

“Después de conocer hoy en profundidad a José Luis y su historia, Abuelas decidió incorporarlo al listado de nietos restituidos y darle la bienvenida como el Nieto 120”, informó oficialmente la entidad.

La historia

José Luis nació el 26 de marzo de 1977 en un sanatorio de Reconquista que Cecilia Góngora inscribió en el Registro Civil como hijo propio y de su ya fallecido marido, Luis Angel Segretín.

Góngora y la doctora Elsa Nasatsky, quien firmó el certificado falso, están siendo juzgadas desde la semana pasada por la apropiación. El tercer acusado era un comodoro de la Fuerza Aérea, Danilo Sambuelli, jefe del centro clandestino que operó en la III Brigada de Reconquista, pero falleció en diciembre de 2014 mientras cumplía una condena a 21 años por secuestros y torturas a trece militantes políticos, entre ellos Maulin y Juan Carlos Pratto (hermano mayor de Luisa) y “violación agravada” a Griselda Pratto (la hermana menor, que entonces tenía 16 años).

En 2009 José Luis descubrió gracias a un análisis genético que sus padres biológicos son Rubén Maulín y Luisa Pratto, una pareja que logró sobrevivir al terrorismo de Estado. Desde entonces José Luis busca una sentencia que le devuelva la identidad y le permita cambiar –a él y a sus hijos–, el apellido Segretín por Maulín Pratto.

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Vialidad Nacional taló árboles legendarios para tener más sol en su edificio en Corrientes

Se trata del histórico edificio ubicado en la Costanera General San Martín, que hoy amaneció con sus árboles totalmente talados

Los vecinos que recorrieron esta mañana la Costanera General San Martín en la ciudad de Corrientes se vieron sorprendidos por la desaparición de un grupo de árboles legendarios que ocupaban parte del terreno interno del edificio de Vialidad Nacional.

La repartición local del organismo dependiente del Gobierno Nacional mandó a talar un grupo de árboles que daban sombra a algunas de las ventanas del organismo.

“Es un edificio histórico y los árboles esos tenían, al menos, 40 años, porque toda mi vida estuvieron ahí”, comentó María Sol Fernández, lectora correntina de NEXOFIN a este medio, quien también tomó las fotos de cómo quedaron los árboles que antes cubrían parte del ingreso al lugar.

Y agregó: “Es una locura que un organismo público nacional haga estas cosas, debiera de estar prohibido sacar árboles de nuestra ciudad, más aún cuando se trata de arboleda local que tiene décadas acompañándonos”.

Una imagen obtenida por NEXOFIN muestra cómo los árboles cubrían gran parte del terreno, ubicado frente a la costanera local. El contraste con las fotos tomadas por María Sol Fernández es total: ahora quedaron los árboles totalmente podados, sin verde y con sus troncos al desnudo.

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Salud

Lo que hay que saber sobre el trastorno dismórfico corporal

Cómo afecta a quien lo padece, síntomas y formas de tratarlo

El trastorno dismórfico corporal o TDC es un trastorno complejo, con muchas variables, que aparece como una obsesión por esconder alguna parte del cuerpo de una manera obsesiva y compulsiva. Se describe como una preocupación excesiva por algún defecto físico o imperfección prácticamente imperceptible o sin importancia para los demás.

Esta excesiva preocupación y distorsión de la percepción de la propia imagen lleva a buscar y comprobar los supuestos defectos para tratar de corregirlos u ocultarlos ante los demás, ya sea con prendas de vestir, exceso de maquillaje, cirugía estética, etc. Esta suele estar distorsionada o sobredimensionada y conlleva sentimientos de vergüenza, desasosiego, pensamientos recurrentes de tipo obsesivo, angustia y baja autoestima, pudiendo afectar seriamente al estado de ánimo, las relaciones sociales y la vida cotidiana.

Los casos de TDC están aumentando considerablemente en los últimos años debido a un contexto social que fomenta, cada día más, el culto al cuerpo, la perfección física o la imagen modélica. Estas exigencias extremas ceñidas a unos cánones de belleza imposibles e irreales puede hacer que veamos la diversidad corporal como un ‘defecto’, ya que no encaja en lo que se espera como normativo. Y, por ende, si no encaja en esos cánones, se nos lanza el mensaje de que no es un cuerpo ‘válido’.

Todo ello genera muchas consecuencias en la salud física y mental: frustración, autoexigencia, necesidad de control, afectación del autoestima, siendo este última a su vez también otro posible factor de vulnerabilidad.

Otra posible razón se basa en “las violencias que una persona haya sufrido o sufra respecto a su propia imagen o cuerpo, dañando seriamente su percepción en un futuro, sobre todo en edades como la adolescencia.

Los síntomas principales del TDC:

– Preocupación y pensamientos negativos y obsesivos por el aspecto físico.

– Miedo o dificultades en la percepción.

– Comportamientos compulsivos como aseo excesivo, camuflarse bajo el maquillaje o cubriéndose con ropa para ocultar esa supuesta imperfección, práctica recurrente de cirugía plástica, revisión constante en el espejo, hurgarse la piel, comparación constante con los demás.

– Baja autoestima.

– Sentimientos de vergüenza, ansiedad, depresión y enfado.

– Destinan un mínimo de una hora al día en la percepción de sus ‘defectos’ y aumentar incluso hasta las ocho horas diarias.

Cómo se trata el trastorno:

– Intentá no comprobar constantemente delante del espejo o haciéndote fotos. La mirada puesta en vos de forma obsesiva aumentará tu ansiedad y distorsionará la percepción de tu imagen, perdiendo la objetividad.

– Limitá tus compras y la búsqueda de accesorios para ocultar partes de tu cuerpo o tratar de mejorarlos, ya que se puede convertir en algo compulsivo que retroalimente la distorsión.

– Limitá el uso de redes sociales que puedan estar influyendo en que te compares constantemente con otros y con cánones de belleza idealizados y poco realistas.

– Evitá los filtros y aplicaciones que se usan para perfeccionar la imagen.

– Valorá otros aspectos de tu personalidad y de tu vida que quizá estás dejando pasar desapercibidos, como son tus cualidades personales, hobbies e inquietudes.

– Acudí a un profesional especializado que pueda guiarnos y dotarnos de herramientas con el fin de poder transitar ese malestar de forma acompañada, y poder adquirir otras formas de enfrentar la situación de forma más adaptativa y saludable.

En muchas ocasiones, dicho enfoque o terapia irá dirigida a reducir la intensidad y frecuencia de las preocupaciones, modificar esa visión irreal sobre el supuesto defecto, y la disminución de los comportamientos que pueden acompañarla.

Fuente: Cosmopolitan

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Salud

Trucos para mejorar tus pizzas caseras

Tres consejos para mejorar aún más este plato

Si te gusta disfrutar de una buena pizza casera, podés mejorar aún más el resultado final con algunas recomendaciones del chef calabrés Pino Prestanizzi, quien aportó algunos tips en su canal de YouTube.

El truco para la masa perfecta en tres minutos

La masa debe contar con los siguientes ingredientes: 500 gramos de harina tipo 00, 350 centilitros de agua, 10 gramos de levadura (una cucharada), 20 gramos de sal y un buen chorro de aceite de oliva virgen. Mezclá la levadura con la harina, añadí la mitad del agua, mezcla, la pizca de sal, seguí mezclando, incorporá el chorro de aceite y el agua que queda y ponete a amasar con esas manos hasta que quede una bola que no se te pegue a ellas. El secreto es dejarla tapada y cubierta con un trapo durante dos horas para que leve, sin que le entre ni una pizca de aire.

Temperatura idónea del horno

No tendrás la suerte de tener horno de leña, pero el tuyo eléctrico también sirve. Es importante aceitar bien la bandeja sin miedo e ir repartiendo la masa con la forma de la bandeja dando suaves golpes con las yemas de los dedos.

El horno debería estar encendido a 300 grados idealmente, o en su defecto, a la temperatura máxima posible, con lo que tardará un poco más en hacerse. Añadí orégano, albahaca, aceite y sal a la salsa de tomate e incorporala a la masa y metela en el horno, al principio sin ningún ingrediente más, durante unos minutos -depende mucho de la potencia del horno, entre cinco y diez minutos es lo habitual-.

El momento perfecto para echar el queso y el orégano

Incorporá el orégano a la salsa de tomate, y si querés añadir orégano fresco por encima, hacelo unos minutos antes de sacar la pizza del horno. Sacala a la mitad del horneado para añadir el queso a tu gusto -esto permitirá que este no se queme-. Lo clásico es mozzarella, también podés añadir pimiento, champiñones, alcaparras, cebolla… lo que desees.

Fuente: Computer hoy

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