Política

¿Caló cuestionado? Crece el malestar interno en la CGT oficial por el papel de Caló

Evitó enfrentar a la Presidenta tras el reto público que recibió y ello desató confusión; hubo versiones de que el jefe de la UOM había renunciado

lunes 10 de febrero de 2014 - 7:46 am

Caló continúa en un difícil equilibrio en su vínculo con el poder. Algunos de sus colegas dicen que pensó en renunciar tras el reto público de Cristina Kirchner por haber cuestionado la inflación y confesar que “a la gente no le alcanza para comer”.

Caló no desmintió aún esta versión. Desde el ataque retórico de la Presidenta se recluyó en el silencio. “No voy a hablar por unos días ni me voy a reunir con nadie de Moyano”, dijo al diario La Nación antes de callar, el miércoles pasado.

Caló ya había descolocado al Gobierno con algunas demandas sindicales, como reclamar una suba superior al 50% del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias. O cuando amenazó con un paro de los metalúrgicos en caso de no anudar la paritaria, en la que había solicitado inicialmente una suba de 32% y que terminó firmando por un 24%. Ahora, ante la incertidumbre inflacionaria, decidió no fijar un porcentaje y está decidido a moderar su pedido si le garantizan que no habrá despidos ni suspensiones.[pullquote position=”right”]¿Caló cuestionado? Crece el malestar interno en la CGT oficial por el papel de Caló [/pullquote]

Los desconcertantes pasos de Caló también generan confusión puertas adentro de la CGT. Su liderazgo fue muchas veces cuestionado. Sucedió, sobre todo, al comienzo de la gestión, cuando no asistió a la primera reunión de la central con la Presidenta. O cuando lo llamaban por teléfono y no atendía durante días. Su central jamás envió un mensaje uniforme, salvo para desbancar a Hugo Moyano. Las reacciones suelen ser tardías, como sucedió con la postura sobre la frustrada reforma judicial que anhelaba aplicar el kirchnerismo. O, más reciente, con las revueltas policiales del año pasado.

Los exiguos logros conseguidos también generan incomodidad. Sus insistentes reclamos por el dinero de las obras sociales sindicales y por la universalización de las asignaciones familiares no tuvieron eco en los despachos oficiales. Tampoco tuvo suerte con la exigencia de eliminar el impuesto a las ganancias.

El jueves pasado, dos días después del reto de Cristina, Caló contó ante el consejo directivo que había sido recibido en Olivos por la Presidenta. No se explayó mucho más. No todos le creyeron y algunos hablaron de “una operación” activada desde su propio gremio.

 

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