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Policiales

El increíble caso del hombre que fue asesinado por error

A Domingo Adolfo Elichiribehety le confundieron su jeep con el de otra persona. Lo chocaron en la ruta, volcó y le pegaron siete balazos. El autor del crimen fue detenido: buscaba vengar la muerte de su hermano

Un caso increíble. En el jeep Willys que le había regalado su esposa dos años antes por el Día de los Enamorados, “Mingo” Elichiribehety regresaba a su casa desde Necochea por el que aquí se conoce como el camino viejo a Miramar.

Pero en el último tramo, ya entrando a Mar del Plata, un Volkswagen CrossFox se le cruzó en el camino y lo chocó de frente. Los dos vehículos fueron a parar a la banquina y comenzaron a incendiarse.

El conductor del Fox bajó rápido, se acercó al jeep y le gritó a Elichiribehety, quien desesperado ante el creciente calor de las llamas intentaba zafarse de entre los hierros, atrapado entre el volante y el asiento: “Gato hijo de puta, esto es por la muerte de mi hermano”, le dijo su atacante antes de dispararle siete veces con una pistola 9 milímetros.

Gravísimo, el hombre fue trasladado al hospital, donde murió un mes después convencido de que el hermano del conductor del Fox había perdido la vida en el accidente que él había protagonizado, y que por eso le habían disparado. Pero no fue así. La investigación pudo probarlo meses más tarde.

Según detalla el diario Clarín, el asesino se había equivocado y confundió a Elichiribehety con otro hombre de quien quería vengarse y que en esos días manejaba un vehículo similar. Confundido, la noche del 17 de noviembre de 2013 le cruzó el auto en la ruta y lo atacó a tiros.

Domingo Adolfo Elichiribehety tenía 37 años, era mecánico de máquinas pesadas y, además, trabajaba en la reserva natural del puerto.

Esa noche regresaba de participar de un encuentro de jeeps en Necochea y Natalia Fernández, su mujer, con quien iba a casarse en los próximos seis meses, y el hijo de ambos, Lautaro, que entonces tenía 4 años, lo esperaban en su casa para cenar.

“Cada vez que se le rompía el jeep se quedaba adentro, por eso de que los jeeps no tienen puertas, y supuse que se demoraba por eso. No tuve respuesta a un mensaje que le dejé a un amigo a las tres de la mañana preguntando por él, estaba preocupada, y a las seis ese amigo me contó que supo que había volcado y después con lágrimas en los ojos me dijo que le habían disparado. Quedé paralizada. En el hospital le pregunté a una enfermera por Domingo: ‘Sí, está vivo, pero está muy grave, rezá’, me dijo”, cuenta la mujer. Es fonoaudióloga infantil, tiene 34 años y una entereza notable.

Desde aquel día se dedicó a cuidarlo a “Domi”, como ella lo recuerda, y en el hospital recibió algunos “consejos” intimidantes.

“El tenía custodia, yo no sabía por qué, y un día un policía se me acercó y me dijo que la persona que le había disparado era un pesado con mucho dinero.‘¿Tenés medios para irte del país, condiciones para comprarte un arma? Tené cuidado, vos y tu familia, y que tu marido no declare’”, recuerda que le dijo el agente. “Yo no entendía nada”, añade.

Para los investigadores, dadas las circunstancias del hecho, se había tratado de “un ajuste de cuentas”. Natalia cuenta que en la comisaría “todo el tiempo” le preguntaban con quién tenía problemas. “Con nadie, les decía yo, éramos una familia normal”, asegura.

Pronto la investigación tomó un rumbo definido. El CrossFox abandonado en la escena del ataque estaba a nombre de la esposa de Diego Carolla, un hombre de 30 años que había estado tres años preso por robo calificado.

Un medio hermano suyo, cuando tenía 9 años, murió de un disparo de escopeta en el pecho en circunstancias poco claras, y por eso buscaba vengar su muerte.

“Para mí, lo estaba esperando en la ruta. Cuando vio que venía salió a chocarlo, pero no era quien esperaba: era ‘Domi’ y le disparó siete tiros, todo porque se equivocó de auto, así de simple”, se lamenta Natalia.

A Carolla la Policía lo detuvo en septiembre de 2014 en el barrio Lomas del Golf y le secuestraron tres handies, cinco teléfonos celulares y cien municiones calibre 45.

El fiscal Eduardo Amavet pidió la elevación a juicio y el juzgado ya le puso fecha. “Será después de la feria judicial, el juicio comienza el 1 de agosto. Carolla está imputado de homicidio agravado por alevosía y el uso de arma de fuego, la pena para ese delito es cadena perpetua”, precisó el investigador.

Natalia Fernández confía en la Justicia: “Funciona”, dice, y demanda “una condena ejemplar para que el asesino termine sus días en la cárcel y para poder decirle a mi hijo que su papá descansa en paz”.

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Baño de sangre en Rosario: encuentran el cuerpo de una mujer con 33 orificios de bala

Los cadáveres de una pareja fueron encontrados cerca de la ruta 34; en lo que va del año se superaron los 200 crímenes

En una ciudad en manos del crimen organizado, un nuevo asesinato vuelve a sacudir a Rosario por la brutalidad perpetrada: los cadáveres de un hombre y una mujer fueron hallados en un descampado de la zona noroeste de Rosario, cercano a la ruta 34.

Según las pericias policiales, el masculino- de entre 30 y 40 años -, presentó dos heridas propinadas por armas de fuego; una en la nuca, por lo que se desprende que fue ejecutado. Pero, el cuerpo de la mujer llamó más la atención a los investigadores: presentó 33 orificios de bala en distintos lugares del cuerpo, de lo que se infiere que la asesinaron con no menos de 15 disparos.

El fiscal de Homicidios Gastón Avila confirmó que en virtud de la falta de material balístico en el lugar no fueron ejecutados allí. En el descampado arrojaron sus cuerpos.

El doble crimen fue descubierto en inmediaciones de la avenida Suárez y la colectora Juan Pablo II de la circunvalación. Aproximadamente a unos 15 metros al norte de un predio del Instituto de Sanidad Animal (Imusa). Los cuerpos estaban cubiertos por trozos de frazadas, un nylon grande y hasta una alfombra de un auto.

“100 mil pesos por mes o los matamos a todos”

En paralelo, en el centro de Rosario otro hecho estremeció a la Ciudad: el sábado, el frente de las oficinas donde funciona la empresa agropecuaria Ganados Remates SRL fue baleado. Además los agresores dejaron un mensaje escrito en el que reclamaron una importante suma de dinero para no continuar con los ataques.

“100 mil pesos por mes o los matamos a todos. Los vamos a llamar”, se podía leer en el cartel que dejaron en el local ubicado sobre la calle San Juan al 957, el cual estaba firmado por la banda narco “Los Monos”, una de las más conocidas y temidas de esta ciudad.

Efectivos policiales de la comisaría segunda de esta ciudad se acercaron hasta el inmueble afectado y encontraron algunos de los vidrios perforados por los balazos, además de varias vainas servidas que correspondían a un arma de fugo de calibre 9 milímetros.

La seguridad pública en la ciudad atraviesa un momento crítico. En lo que va del año, según cifras oficiales, se superaron los 200 crímenes y la Justicia en promedio llegó a acumular hasta 20 consultas de ataques a tiros por semana, según informó la fiscal Valeria Haurigot, parte de la Unidad de Investigación y Juicio especializada en balaceras, creada por la cantidad de hechos de estas características.

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Crimen de Lucas: el fiscal pidió procesar a los policías y los acusó de matar “por placer”

Los agentes detenidos están acusados de “homicidio cuadruplemente agravado”.

Leonel Gómez Barbella, el fiscal que investiga el crimen de Lucas González, pidió que los tres policías detenidos inicialmente sean procesados con prisión preventiva. Están acusados por el asesinato del joven de 17 años en el barrio porteño de Barracas.

Según indica el escrito presentado por el fiscal federal ante el juez Martín Del Viso, los tres policías mataron “por placer”. Los acusados de cometer el crimen son: el inspector Gabriel Isassi, el oficial mayor Fabián López y el oficial José Nievas.

Isassi, López y Nievas están acusados de ser coautores del “homicidio cuádruplemente agravado por haber sido cometido con alevosía, por placer, por el concurso premeditado de dos o más personas y por cometerse abusando de su función o cargo por un miembro de una fuerza policial”, señala el escrito.

Los tres policías también están imputados por “tentativa de homicidio con idénticos agravantes” sobre los amigos de la víctima que sobrevivieron al ataque, y en concurso real con “falsedad ideológica y privación ilegal de la libertad agravada por abuso funcional”.

“Quien mata por ‘placer’, no es necesario que obre del modo como da idea la palabra impulso; puede actuar lenta y premeditadamente. Sólo es necesario que la acción sea inspirada por un placer antinatural en la destrucción de una vida humana como lo fue con la de Lucas y trató de serlo con sus amigos. No es indispensable que el placer sea el único factor que concurra para impulsar la acción”, explicó Gómez Barbella a Telam.

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“Ninguno de los fiscales buscó con seriedad al asesino”: el hijo de Nora Dalmasso apuntó contra la Justicia

Con su padre como el único imputado de la causa, Facundo Macarrón escribió una carta en la que cuestionó a los investigadores a 15 años del crimen

Al cumplirse 15 años del asesinato de Nora Dalmasso, su hijo Facundo Macarrón publicó una extensa carta en la que criticó a la Justicia y cuestionó a los fiscales que trabajaron en la investigación del caso, que tiene hoy al frente a Luis Pizarro.

“Ninguno de los fiscales intervinientes en la investigación buscó con seriedad ni profesionalismo al asesino de mamá. Ninguno de ellos se ocupó de darnos una respuesta como familia, y menos como sociedad”, reprochó Macarrón, al tiempo que se preguntó: “¿Qué hicieron durante todos estos 15 años los sucesivos fiscales intervinientes? ¿Realmente se puede ser tan inepto o será que realmente nunca quisieron descubrir la verdad?”.

“Está claro que el fiscal Pizarro, así como los funcionarios que lo precedieron y que descargaron toda su ineptitud y crueldad sobre nosotros, son los únicos responsables de la impunidad por el crimen de mamá, aseguró el hijo de la víctima, que tiene 34 años.

El 26 de noviembre de 2006, a los 51 años Nora Dalmasso fue encontrada asesinada en su casa del country Villa Golf de Río Cuarto. Allí convivía con su familia, y esa noche había cenado con amigas y estaba sola.

Marcelo Macarrón, único imputado actualmente en el caso por instigación al asesinato, estaba de viaje, mientras que Facundo, que por entonces tenía 19 años, estaba en Córdoba, y la otra hija de la pareja estaba en la casa de una amiga.

Se determinó que quien la mató la estranguló con sus manos y con el lazo de su propia bata.

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