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Salud

Algunos malos hábitos que afectan la fertilidad masculina

El alcohol, el tabaco y hasta una mala alimentación pueden afectar la capacidad reproductiva de los hombres. ¿Cuáles son los factores que se deben tener en cuenta, si el embarazo no llega?

Cada individuo posee un potencial o capacidad de fertilidad dado por la suma de factores que interactúan con los de su pareja. Esto posibilita que uno de los dos pueda compensar la disminución del potencial fértil del otro. Como resultado, lograr esas tan ansiadas dos rayitas en un test de embarazo es -biológicamente- mucho más complejo de lo que se cree.

Según detalla el portal Infobae, agentes como la cafeína, el alcohol, el cigarrillo, las drogas ilícitas y hasta la mala alimentación, materializada en obesidad, afectan a la capacidad reproductiva masculina.

“Es quizás en la juventud, una época de la vida donde la muerte se ve lejana y sin miedo a perderle el respeto a los factores que pueden alterar ese proceso natural. Resulta natural que se lo viva como un momento en el cual se cree que las agresiones al físico no son acumulativas y no causan daño en lo cotidiano”, resumió el doctor Jonathan Finkelstein (MN 134068), del Departamento de Andrología de Halitus Instituto Médico.

Cada sustancia tiene un espectro de daño, acorde a su familiaridad con la rutina. Pero controlar algunos elementos de un estilo de vida no siempre incide en el aumento de las posibilidades de concepción, ya que la genética tiene un rol importante en todo este proceso.

Tabaquismo, el más peligroso

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Nadie pone en duda los efectos secundarios que el consumo de tabaco genera en la salud, los más difundidos en los medios y campañas publicitarias son los relacionados a los efectos cardiovasculares, neumológicos y oncológicos, pero poco se habla de los efectos nocivos que puede causar en el potencial fértil masculino, disminuyendo la calidad seminal y las posibilidades de lograr un embarazo.

Según la última encuesta sobre tabaquismo impulsada por el Ministerio de Salud de la Nación, el 22,3% de la población refirió consumir tabaco, en una proporción mayor en varones que en mujeres (29,6% vs 15,7%).

La exposición al humo del cigarrillo se traduce también en una disminución de la capacidad de los espermatozoides para penetrar en los ovocitos femeninos, afectando también a la capacidad para la implantación embrionaria y alterando la cantidad de cromosomas, generando embarazos que no llegan a término o mutaciones hereditarias.

A la hora de realizar la consulta, la evaluación masculina estará enfocada a todos aquellos factores predictivos que puedan modificar el potencial fértil. Si se reconociera alguna alteración, se focalizará en intentar mejorar este factor para así aumentarlo y permitir entonces un incremento de las chances de la pareja para lograr el gestación.

Finkelstein enumeró los 10 factores a tener en cuenta en la evaluación masculina de la fertilidad.

1- Edad.
2- Antecedentes personales de parotiditis (paperas).
3- Trastornos en el descenso testicular en el desarrollo, traumatismos, medicaciones crónicas o tratamientos médicos especiales.
4- Antecedentes de infecciones urinarias o enfermedades de trasmisión sexual.
5- Endocrinopatías y trastornos metabólicos.
6- Enfermedades oncológicas.
7- Frecuencia de relaciones sexuales, tiempo desde que no se utiliza métodos anticonceptivos en la pareja, calidad de erección en cuanto a rigidez y posibilidad de penetración y características de la eyaculación.
8- Consumo y/o abuso de tabaco, marihuana, cocaína o drogas de diseño.
9- Factores laborales, como exposición a tóxicos como plaguicidas, pesticidas, altas temperaturas y radiaciones.
10- Antecedentes familiares relacionados a enfermedades de trasmisión genética, hereditarias o malformaciones congénitas.

“La consulta andrológica consistirá, además, en un examen físico con una inspección general, peso, talla, hábitos, caracteres sexuales secundarios, pene, meato uretral, poniendo mayor énfasis en el tamaño testicular, estructura, epidídimos, conductos deferentes, evaluación del cordón espermático”, detalló el especialista, quien destacó que “en todos los casos, se solicitará al menos un espermograma, piedra angular de los estudios complementarios disponibles”.

El resultado de ese estudio brindará un acercamiento al real potencial fértil masculino porque evaluará:

– El volumen: para este análisis es fundamental constatar que el hombre haya recogido adecuadamente la muestra.

– El PH: las alteraciones del PH seminal son indicativas de alteración a nivel de la próstata o de las vesículas seminales.

– La viscosidad: si el líquido seminal es muy denso puede dificultar el movimiento progresivo de los espermatozoides.

– La cantidad de espermatozoides: es importante saber que pueden lograrse embarazos aún con una concentración un poco disminuída. Mientras haya espermatozoides, por bajo que sea el número, hay chances de lograr el embarazo.

– La movilidad: en caso de que sea menor a la esperada, es relevante descartar factores como infecciones, anticuerpos espermáticos, varicocele y demás agentes que pueden alterarla.

– También la vitalidad, la morfología con criterio de Kruger, la presencia de leucocitos, diferentes métodos de selección espermática, etc.

“Estos datos permitirán sacar las primeras conclusiones sobre el pronóstico de lograr concebir, de forma natural o con técnicas de reproducción asistida -puntualizó Finkelstein-. Si los espermogramas realizados en el varón (generalmente se realiza más de uno si se evidencian alteraciones) dan resultados normales, la recopilación de la información permitirá considerar las opciones de estudios complementarios que se sumarán a la evaluación de la fertilidad masculina”.

Salud

Lo que hay que saber sobre el trastorno dismórfico corporal

Cómo afecta a quien lo padece, síntomas y formas de tratarlo

El trastorno dismórfico corporal o TDC es un trastorno complejo, con muchas variables, que aparece como una obsesión por esconder alguna parte del cuerpo de una manera obsesiva y compulsiva. Se describe como una preocupación excesiva por algún defecto físico o imperfección prácticamente imperceptible o sin importancia para los demás.

Esta excesiva preocupación y distorsión de la percepción de la propia imagen lleva a buscar y comprobar los supuestos defectos para tratar de corregirlos u ocultarlos ante los demás, ya sea con prendas de vestir, exceso de maquillaje, cirugía estética, etc. Esta suele estar distorsionada o sobredimensionada y conlleva sentimientos de vergüenza, desasosiego, pensamientos recurrentes de tipo obsesivo, angustia y baja autoestima, pudiendo afectar seriamente al estado de ánimo, las relaciones sociales y la vida cotidiana.

Los casos de TDC están aumentando considerablemente en los últimos años debido a un contexto social que fomenta, cada día más, el culto al cuerpo, la perfección física o la imagen modélica. Estas exigencias extremas ceñidas a unos cánones de belleza imposibles e irreales puede hacer que veamos la diversidad corporal como un ‘defecto’, ya que no encaja en lo que se espera como normativo. Y, por ende, si no encaja en esos cánones, se nos lanza el mensaje de que no es un cuerpo ‘válido’.

Todo ello genera muchas consecuencias en la salud física y mental: frustración, autoexigencia, necesidad de control, afectación del autoestima, siendo este última a su vez también otro posible factor de vulnerabilidad.

Otra posible razón se basa en “las violencias que una persona haya sufrido o sufra respecto a su propia imagen o cuerpo, dañando seriamente su percepción en un futuro, sobre todo en edades como la adolescencia.

Los síntomas principales del TDC:

– Preocupación y pensamientos negativos y obsesivos por el aspecto físico.

– Miedo o dificultades en la percepción.

– Comportamientos compulsivos como aseo excesivo, camuflarse bajo el maquillaje o cubriéndose con ropa para ocultar esa supuesta imperfección, práctica recurrente de cirugía plástica, revisión constante en el espejo, hurgarse la piel, comparación constante con los demás.

– Baja autoestima.

– Sentimientos de vergüenza, ansiedad, depresión y enfado.

– Destinan un mínimo de una hora al día en la percepción de sus ‘defectos’ y aumentar incluso hasta las ocho horas diarias.

Cómo se trata el trastorno:

– Intentá no comprobar constantemente delante del espejo o haciéndote fotos. La mirada puesta en vos de forma obsesiva aumentará tu ansiedad y distorsionará la percepción de tu imagen, perdiendo la objetividad.

– Limitá tus compras y la búsqueda de accesorios para ocultar partes de tu cuerpo o tratar de mejorarlos, ya que se puede convertir en algo compulsivo que retroalimente la distorsión.

– Limitá el uso de redes sociales que puedan estar influyendo en que te compares constantemente con otros y con cánones de belleza idealizados y poco realistas.

– Evitá los filtros y aplicaciones que se usan para perfeccionar la imagen.

– Valorá otros aspectos de tu personalidad y de tu vida que quizá estás dejando pasar desapercibidos, como son tus cualidades personales, hobbies e inquietudes.

– Acudí a un profesional especializado que pueda guiarnos y dotarnos de herramientas con el fin de poder transitar ese malestar de forma acompañada, y poder adquirir otras formas de enfrentar la situación de forma más adaptativa y saludable.

En muchas ocasiones, dicho enfoque o terapia irá dirigida a reducir la intensidad y frecuencia de las preocupaciones, modificar esa visión irreal sobre el supuesto defecto, y la disminución de los comportamientos que pueden acompañarla.

Fuente: Cosmopolitan

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Salud

Trucos para mejorar tus pizzas caseras

Tres consejos para mejorar aún más este plato

Si te gusta disfrutar de una buena pizza casera, podés mejorar aún más el resultado final con algunas recomendaciones del chef calabrés Pino Prestanizzi, quien aportó algunos tips en su canal de YouTube.

El truco para la masa perfecta en tres minutos

La masa debe contar con los siguientes ingredientes: 500 gramos de harina tipo 00, 350 centilitros de agua, 10 gramos de levadura (una cucharada), 20 gramos de sal y un buen chorro de aceite de oliva virgen. Mezclá la levadura con la harina, añadí la mitad del agua, mezcla, la pizca de sal, seguí mezclando, incorporá el chorro de aceite y el agua que queda y ponete a amasar con esas manos hasta que quede una bola que no se te pegue a ellas. El secreto es dejarla tapada y cubierta con un trapo durante dos horas para que leve, sin que le entre ni una pizca de aire.

Temperatura idónea del horno

No tendrás la suerte de tener horno de leña, pero el tuyo eléctrico también sirve. Es importante aceitar bien la bandeja sin miedo e ir repartiendo la masa con la forma de la bandeja dando suaves golpes con las yemas de los dedos.

El horno debería estar encendido a 300 grados idealmente, o en su defecto, a la temperatura máxima posible, con lo que tardará un poco más en hacerse. Añadí orégano, albahaca, aceite y sal a la salsa de tomate e incorporala a la masa y metela en el horno, al principio sin ningún ingrediente más, durante unos minutos -depende mucho de la potencia del horno, entre cinco y diez minutos es lo habitual-.

El momento perfecto para echar el queso y el orégano

Incorporá el orégano a la salsa de tomate, y si querés añadir orégano fresco por encima, hacelo unos minutos antes de sacar la pizza del horno. Sacala a la mitad del horneado para añadir el queso a tu gusto -esto permitirá que este no se queme-. Lo clásico es mozzarella, también podés añadir pimiento, champiñones, alcaparras, cebolla… lo que desees.

Fuente: Computer hoy

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Salud

Cuatro formas de comer más verduras

Si te cuesta comer estos alimentos, probá estos trucos express

Si te cuesta incluir más vegetales en tu dieta diaria, a pesar de que sabés que son muy saludables, tomá nota de algunos tips para aumentar su consumo, sin que esto suponga invertir mucho tiempo en la cocina.

1. Olvidate de cortar

Una parte importante del tiempo que invertimos en cocinar la dedicamos a cortar las verduras que usaremos para nuestros platos. Por lo tanto, una buena forma de ahorrar tiempo es evitar ese paso. Para eso lo mejor es recurrir a verduras pequeñas o ya cortadas, como por ejemplo usar espinacas y zanahorias baby o tomates cherry, tres ejemplos de verduras que están listas para el consumo. Algunas de ellas son opciones perfectas para tomar tal cual como snack rápido o para usarlas en diferentes platos sin necesidad de procesarlos.

También podés recurrir a las verduras cortadas que venden en el súper, como los champiñones ya limpios y laminados o las diferentes opciones que encontrarás en las heladeras, eso sí, esta última alternativa te supone una inversión mayor que comprar la verdura entera y cortarla en casa.

2. Dale una oportunidad a las verduras congeladas y en conserva

Las congeladas y enlatadas son igual de nutritivas que las frescas y te ahorran algunos pasos a la hora de cocinar. Tener en el congelador cebolla en cuadritos, lista para tus sofritos, y otros mix de verduras congeladas ya limpias y troceadas.

Lo mismo ocurre con las verduras en conserva, que te facilitan el trabajo. Es importante mirar los ingredientes y cerciorarse de que se trata de una conserva de calidad, que no lleve un exceso de sal ni ingredientes poco saludables. Los congelados y las conservas son opciones para tener siempre a mano, ya que duran en perfecto estado muchísimo tiempo, son económicas y versátiles.

3. Incluí verduras en tus snacks

Por mucho que te esfuerces, es posible que haya días que te resulte imposible pararte a elaborar una comida equilibrada, con la mitad del plato compuesta por verduras. Por eso, una buena opción para seguir comiendo verduras durante el día, es aprovechar los snacks. El hummus con crudités es una opción de aperitivo, igual que unos tomates cherry con bolitas de mozzarella, por ejemplo.

4. Dale un toque diferente a tus verduras con aliños originales

No nos engañemos, unas verduras cocidas así tal cual no resultan nada atractivas. En muchos casos necesitás darles un toquecito especial con salsas o aliños que no tenés tiempo de preparar y al final la cosa termina en que te olvidás de ellas y comés algún ultraprocesado.

Si no te da tiempo a prepararla en casa, buscá una salsa comercial con buenos ingredientes (un aceite de oliva aromatizado o un pesto de calidad, por ejemplo) y usala para darle ese toquecito especial que necesitan tus platos de verduras.

Fuente: Mia revista

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