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Economía

Sigue el pase de Plazos Fijos a Lebac y dólares

El stock promedio de plazos fijos del sector privado retrocedió $ 1200 millones el mes pasado como resultado de la salida de depósitos que van, más que nada, en busca de las altas tasas que pagan las Lebac

La salida de plazos fijos de los bancos como resultado del atractivo que generan las tasas de las Lebac que emite cada semana el Banco Central (BCRA) se acentuó en mayo pasado con una caída de $ 1200 millones del stock promedio manejado por entidades privadas en el período.

Según indica el Cronista Comercial, al desarme de posiciones para ir a letras de la entidad que conduce Federico Sturzenegger, aseguran en bancos, se le sumaron vencimientos impositivos y la sensación de que el dólar está cerca de mínimos para atraer, sobre todo, plazos fijos mayoristas.

El stock de plazos fijos del sector privado en pesos avanzó millones en mayo, con datos $ 1233 millones en el mes, pero por un repunte en los últimos días que no alcanzó a alterar la baja en los promedios diarios, que se mantuvieron $ 1201 millones por debajo de lo que administraban los bancos en abril.

En los bancos dieron distintas explicaciones respecto a por qué se acentúa la salida de depósitos en esta parte del año.

“La respuesta más fácil es decir Lebac. Y no te equivocás, porque es notorio el flujo de fondos desde los depósitos a plazo a la letras del BCRA”, dijeron en un banco.

“Pero además en mayo tenés vencimientos impositivos de empresas que te reducen la liquidez todos los años y se suman a esto”, añadieron.

El stock de Lebac creció 70% interanual, unos $ 223.161 millones, como resultado de la política anti inflacionaria de Sturzenegger que primero se concentró en la reducción de pasivos monetarios y luego fijó la tasa de la letra a 35 días como referencia de la marcha de los precios camino a un régimen de metas de inflación.

En el mismo período, el stock de plazos fijos creció prácticamente la mitad, $ 108.842 millones, lo que supone un avance en términos relativos del 30,5% (por debajo de una inflación que acumulaba 40% de avance en doce meses a abril, una contracción en términos reales).

Dólares en oferta

Pero además del atractivo de las letras también los dólares baratos y abundantes que se ofrecen cada día en el mercado cambiario mayorista supieron atraer algunas compras de oportunidad.

“Estamos viendo movimientos importantes de clientes que aprovechan los precios actuales del dólar para girar utilidades al exterior que estaban trabadas durante el Gobierno anterior. También la liberación del cronograma de importaciones establecido a la salida del cepo”, dijeron en una entidad con buen volumen de comercio exterior.

Sturzenegger eliminó el cronograma para importadores en abril, con la idea de sumar demanda al mercado cambiario y evitar así una apreciación excesiva del peso. La mayor demanda hizo su aporte, pero no fue suficiente para cambiara la tendencia.

Ayer el dólar mayorista cayó cinco centavos a $ 13,90 en su segunda jornada consecutiva de caídas forzadas por el importante flujo de dólares de las exportaciones del agro. La divisa pierde 12% desde su máximo de febrero pasado, luego de retroceder 1,04% en mayo. Desde la salida del cepo sube 41,09%.

El minorista quedó en los $ 14,17 para la venta. En el Gobierno, la idea de que esta es una oportunidad para comprar dólares es repetida en los contactos con el sector privado.

Las compras privadas les ayudan así a evitar que el precio de la divisa se vaya aún más abajo, con costos desde el punto de vista de la competitividad cambiaria del país en momentos en que una reactivación es muy necesaria.

Al menos para el BCRA, la baja del dólar ayuda en el corto plazo con la principal misión que se impuso: la de bajar la tasa de inflación después de anotar en abril la mayor suba mensual de precios desde la salida de la convertibilidad.

Economía

Menos reservas: el BCRA tuvo que vender otros US$140 millones para contener el dólar

En la última semana ofreció en el mercado US$405 millones

Mientras las reservas del Banco Central (BCRA) siguen siendo una preocupación para el Gobierno y economistas, la entidad monetaria se vio obligada a vender en la última jornada de la semana otros US$ 140 millones para asistir la demanda del mercado. La jornada fue caracterizada por tener un “récord de operaciones”, ya que se operaron en el mercado oficial de cambios US$1.031,619 millones.

En lo que va de la semana, la entidad monetaria acumuló un resultado neto negativo de US$405 millones. Si se toma como fecha los primeros tres días de diciembre, la cifra es de US$200 millones de reservas propias que el BCRA le siguió aportando al mercado, según información del mercado.

La fuerte demanda por la divisa norteamericana obligó al presidente del BCRA a seguir endureciendo el cepo, en un intento de proteger los pocos dólares que aún controla. Una de las medidas se conoció el jueves de la semana pasada, cuando se prohibió la compra en cuotas los pasajes y servicios turísticos en el exterior. Otra fue esta semana cuando obligó a los bancos a venderles sus propios dólares. La medida generó más preocupación entre los ahorristas que ya retiraron, desde que se conoció la medida, al menos US$ 600 millones de los bancos.

En paralelo, en Wall Street, los bonos y acciones argentinas que son negociadas en dólares cayeron en la jornada del viernes hasta 10%. Concretamente, los retrocesos de los papeles argentinos son liderados por Banco BBVA (-8,8%); Globant (-6,6%); y Central puerto (-6%); y Mercado Libre (-5,9%). Aquí, el Merval cae 1,1%

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Economía

El tiempo se termina, las opciones también

El posible acuerdo con el Fondo Monetario Internacional no es el fin del camino, sino apenas el principio

Columna de opinión publicada originalmente en Infobae

Más allá del relato oficial, no será este un fin de año con buenas noticias. La pobreza no cesa, la inflación en niveles record, las inversiones y la generación de empleo que no son una realidad y los dólares que ya prácticamente no se encuentran en las arcas del Banco Central, o al menos eso es lo que muestran sus números.

En el medio de este desaguisado estamos a días de tener que cumplir con el último vencimiento del año con el FMI: algo más de 1.800 millones de dólares que se irán (sin fecha de regreso) a la espera de un acuerdo con el organismo que nos permita refinanciar cerca de 45.000 millones de dólares, refinanciación esta que será acompañada seguramente con algunos años de gracia para que seguramente dentro de algún tiempo no muy lejano volvamos incumplir, obligándonos nuevamente a tener que renegociar lo que se pacte también en esta oportunidad. Padecemos de incumplimiento crónico.

Lo cierto es que el posible acuerdo con el Fondo Monetario Internacional no es el fin del camino, sino apenas el principio. Si bien el final feliz con el organismo debe llevar consigo un plan que implique la posibilidad de en algún momento podamos hacer honor a nuestros compromisos, sabemos que esto será un cúmulo de buenas intenciones que no resolverán los verdaderos problemas del país.

Desde ya que el desafío principal que tiene la República Argentina es el de la generación de empleo a través de la inversión y el impulso del sector privado, aunque para que esto ocurra hacen falta reformas estructurales que lejos están de figurar en la hoja de ruta de la política argentina. La creación de empleo es lo importante, lo verdaderamente crítico.

Luego existen cuestiones de carácter urgente que deben resolverse en el corto plazo. La falta de dólares es una de ellas. Increíblemente en uno de los países que ostenta tener la mayor cantidad de dólares físicos por habitante, el BCRA está prácticamente sin reservas. El cepo al dólar y por sobre todo la brecha cambiaria hacen cada vez más crítica la situación. Por un lado quienes exportan y generan los dólares están sin incentivos para hacerlo: un dólar que ostenta un valor en torno a los 200 pesos al exportador se lo pagan en el mejor de los casos 106 pesos (si es que tienen la suerte de no estar sujeto a retenciones). Por otro lado (siguiendo con la misma lógica) el apetito del importador se dispara: con un dólar en torno a los 200 pesos, nada más apetecible que importar comprando bienes en el exterior con un dólar a 106 pesos. Incluso con la expectativa que este tipo de cambio se encuentra por debajo del valor que algún día alcanzará, las compras se incrementan por sobre lo habitual.

La solución que le ha encontrado el Gobierno al problema de los dólares es rudimentariamente sencilla y se basa en simplemente no permitir a absolutamente nadie hacerse de unos dólares, no importa el motivo. Si uno quiere viajar, no se le permite hacerlo (o al menos no a toda la clase media que gustaba de viajar al exterior y su única posibilidad era hacerlo financiado). Si uno desea importar, las autorizaciones tardan e incluso muchas veces nunca llegan. Si uno quiere comprar para ahorrar, no es posible hacerlo en el mercado oficial.

Ante la limitada visión del Gobierno esto roza la perfección: esquilmo al exportador, le compro los dólares baratos y los uso solo yo, sin vendérselos prácticamente a nadie. Si bien en algún punto dentro de la lógica kirchnerista esto podría resultar auspicioso, cometen el error de olvidar un pequeño detalle: el 80% de lo que se importa está ligado a la industria y a la producción. Buena parte de los productos que existen dentro de las fronteras del país tienen algún componente importado. No permitiendo importar indefectiblemente generan un estancamiento profundo de la economía y aquí tendrán que tomar una decisión: corregir el mercado cambiario y permitir que se importe libremente o tendrán que enfrentar el costo de un nuevo freno a la actividad económica en una sociedad que ya no puede más. No existirá crecimiento si no se permiten importar insumos, maquinarias y demás bienes necesarios para poder crecer.

El otro gran desafío que reviste urgencia es el de resolver (en lo que ellos llaman el “Plan Plurianual”) un presupuesto que se ajuste a las necesidades que imperan en virtud del posible acuerdo con el fondo: achicar el agujero fiscal. Entender que no se puede gastar más de lo que ingresa implica entender que para pagar las deudas nos debe sobrar dinero. En la práctica lo que el Ministro de Economía Martín Guzmán pretende es exponer números más acordes con un déficit que ronde el 3%. Lo interesante es que esto se lograra en parte ajustando las tarifas de los servicios públicos (tarifas que están atrasadas más del 100%) y deberán aquí pagar el costo del impacto inflacionario que generarán estos ajustes en los subsidios a las tarifas.

Sin embargo la situación parece no importarle a los funcionarios de turno: dicen que este año se crecerá un 10% (ya no tienen en cuenta la brutal destrucción económica que se propició durante el año 2020), que la inflación se encuentra atravesando un proceso de desaceleración (a pesar de estar en torno al 50% anual), y que el año que viene el país crecerá un 4% (sin absolutamente ningún argumento) y por sobre todo, el Estado está y seguirá presente.

Sin demasiado sustento hay que tener expectativas y ser optimista en que el nivel de delirio que impera hoy en quienes gobiernan la Argentina no esté por encima de la imperiosa necesidad de enfrentar de una buena vez los problemas reales, estructurales, serios y urgentes y evitar así lo que pueda ser una nueva crisis de proporciones incalculables en la República Argentina.

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Economía

Mercados: en el marco de la negociación con el FMI, caen las acciones argentinas

Mientras tanto, el riesgo país retrocede a 1789 puntos básicos y desciende casi 100 unidades desde sus máximos recientes.

Días de extrema volatilidad viven los mercados y las acciones argentinas en el marco de las negociaciones que entabla el Gobierno argentino con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

En Wall Street, los ADR y acciones argentinas que son negociadas en dólares descontaron en la jornada del viernes hasta 10%. Concretamente, los retrocesos de los papeles argentinos son liderados por Banco BBVA (-8,8%); Globant (-6,6%); y Central puerto (-6%); y Mercado Libre (-5,9%).

En la bolsa local, por su parte, el índice S&P Merval de BYMA perdía un 2,1%, a 85.628 puntos, tras subir más de un 10% en las anteriores dos sesiones de negocios.

“Teniendo en cuenta que se encuentra latente un posible acuerdo con el Fondo (FMI), las acciones financieras podrían tener en consecuencia un contundente aumento en sus cotizaciones siendo este sector el mayor tenedor de deuda privada.”, afirmó Ayelen Romero, ejecutiva de Cuentas de Rava Bursátil.

Gonzalo Gaviña, asesor financiero de Portfolio Personal Inversiones, comentó que “Argentina está transcurriendo días de alta volatilidad y cualquier noticia -sea positiva o negativa- repercute en el mercado. Tenemos una visita en Washington este fin de semana en la cual el Gobierno intentará alcanzar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional”.

“Esto fue bien recibido por los inversores y se reflejó también en las fuertes subas que se vieron dentro del panel de líderes. Una pequeña esperanza mueve con fuerza a los activos locales, tanto en renta variable, como renta fija.”, acotó Graviña

Por su parte, el riesgo país, el índice de JP Morgan que mide el diferencial de las tasas de retorno de los bonos del Tesoro de los EEUU con similares emisiones emergentes, pierde 27 unidades para la Argentina, a 1.789 puntos básicos.

Noticia en desarrollo…

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