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Economía

En 2016, el Banco Central ya le transfirió mas de $ 80.000 millones al Tesoro

Se estima que el sector público deberá financiar un remanente de $ 52.179 millones, descontando la asistencia que el BCRA le dará este año. Te contamos los detalles

El Banco Central fijó para este año un tope de transferencias de recursos al fisco por $ 160.000 millones, pero hay quienes comienzan a dudar que la entidad monetaria pueda cumplir con este objetivo o que el Tesoro deberá emitir más deuda de lo previsto, teniendo en cuenta que en cinco meses la entidad le giró $ 80.462 millones.

Según indica el Cronista Comercial, hay dos vías tradicionales con las que el BCRA financia al Tesoro. Son préstamos conocidos como Adelantos Transitorios y la transferencia de utilidades.

Tras la megaemisión de abril pasado, el titular de la entidad, Federico Sturzenegger, pasó a apoyarse más en otra forma menos tradicional: emite pesos para comprar los dólares que consiguió el Tesoro.

En mayo, casi $ 35.000 millones llegaron a las arcas del sector público por esa vía. La operación no tiene efecto sobre las reservas, porque son divisas que el Estado ya tiene depositadas en el BCRA, pero sí expande la masa monetaria.

“”Esto (la abultada asistencia al Tesoro) genera alguna duda sobre el cumplimiento de la pauta de emisión máxima para todo el año. Principalmente porque el 70% de las necesidades de financiamiento se concentran entre octubre y diciembre, cuando ya se usó la mitad de esa pauta””, dijo Andrea Broda, coordinadora del Estudio Broda.

Según cálculos de la consultora, las necesidades en pesos del sector público este año suman $ 453.174 millones, de los cuales $ 160.000 millones provendrán del BCRA y estima que otros $ 100.000 millones serán cubiertos a través de la colocación de deuda en el mercado interno.

Sin embargo, el remanente a financiar llegaría a $ 193.174 millones. Para la consultora, parte de esta suma podría cubrirse con el sobrante de la caja en dólares que equivalen a $ 101.170 millones, mientras que el Tesoro podría obtener otros $ 39.825 millones colocando deuda al Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la Anses, u otros entes públicos.

Pero aún así quedarían por financiar al menos $ 52.179 millones y el interrogante es si el Gobierno podrá hacerlo por medio del blanqueo o con más colocación de deuda. “”Es posible que si se mantiene el sesgo de aumento de gastos y reducción de ingresos, entonces, debas emitir más de $ 160.000 millones para financiar al fisco, con lo cual complicás la tarea del BCRA a la hora de atacar la inflación”, dijo Broda.

Por otro lado, la economista sostuvo que en caso de que el BCRA quiera cumplir con la pauta máxima para no complicar las metas monetarias, esto tampoco será gratis: ““[El Tesoro] va a tener que conseguir financiamiento extra en el mercado, en pesos y en dólares, y colocarle más títulos a bancos implica reducir el crédito al sector privado, lo que te termina afectando por el lado de la actividad””, agregó.

Para Federico Muñoz, socio de Muñoz & Asociados, “si hay un compromiso de atenerse a la pauta de los $160.000 millones, el BCRA lo va a respetar con el objetivo de seguir ganando reputación y generar credibilidad, un dato que considera clave para que la inflación converja a las metas fijadas por la entidad monetaria”.

“”No veo mayor riesgo de que se emita deuda a una tasa sensiblemente menor que la que emitió el Gobierno para salir del default. En el mercado interno ya hay un esquema de emisiones; creo que hay apetito afuera para volver a colocar deuda al 6% anual en el segundo semestre””, agregó Muñoz.

Pedro Rabasa, director de la consultora Empiria, concordó: ““Da la impresión de que el BCRA le está dando al fisco muchísimo más que años anteriores, pero si cumple con la meta pautada, le va a transferir mucho menos el resto del año, sobre todo en el último trimestre, cuando antes recibía el grueso de las transferencias”.”

Economía

Un tribunal de EEUU solicitó detalles de cómo se medía el PBI en el Gobierno de Cristina Kirchner

Un fondo buitre denunció que la ex presidenta manipuló los números para evitar incrementar la deuda.

Un tribunal federal de Nueva York exigió que la Argentina revele la metodología utilizada para medir el Producto Bruto Interno (PBI) en 2013, durante la segunda presidencia de Cristina Kirchner. La decisión tiene un vínculo con el juicio iniciado al país por el fondo buitre Aurelius Capital Management.

El fondo estadounidense solicitó este dato para determinar si deben pagarse o no los bonos de la deuda pública atados al crecimiento, conocidos como cupón PBI. Esa fue una herramienta que utilizó Argentina en el canje de deuda con acreedores privados en 2005.

Por su parte, Aurelius Capital Management deberá presentar ante el tribunal los documentos que prueban la compra de títulos argentinos emitidos en dólares, luego de esa reestructuración de deuda. El fondo buitre reclama USD 159 millones que el país le debería por los bonos cupón PBI.

Aurelius afirmó ante la Justicia estadounidense que la Argentina no realizó los pagos de los cupones PBI vinculados a los bonos emitidos en sus reestructuraciones de deuda de 2005 y 2010. Además, según el fondo, Cristina Kirchner manipuló los números del PBI del 2013 para evitar pagar una suma mayor.

Axel Kicillof, quien se desempeñaba como ministro de Economía en aquel entonces, había anunciado en principio que el PBI de ese año había crecido 4,9%. Sin embargo luego se mencionó que en una revisión de cuentas, el verdadero número era del 2,9%.

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Economía

JP Morgan asegura que la variante Ómicron podría ser el fin de la pandemia

La diseminación de la variante podría eliminar la existencia de otras más letales y reducir el virus a una gripe estacional

El surgimiento de la variante Ómicron, junto con la suba exponencial de casos de coronavirus en el hemisferio norte, trajo temor e incertidumbre en los mercados de capitales que se vio reflejado en la caída de los valores de los activos que cotizan en Wall Street. Los inversores carecen de certeza sobre la mortalidad de la variante del coronavirus y si las vacunas actuales protegerán contra la enfermedad.

Sin embargo, pese a los pronósticos negativos, un informe del analista Marko Kolanovic, de la banca JP Morgan, los datos actuales no deberían hacer sonar las alarmas por el momento busca traer certeza y calma en los mercados. “Los casos sudafricanos están cerca del promedio pandémico y las muertes por COVID están cerca del mínimo, una situación bastante favorable en relación con los últimos dos años”, explicó.

En paralelo, los primeros números de la variante Ómicron reflejan que su mortalidad y la posibilidad de requerir asistencia médica son más bajas que otras cepas y traen tranquilidad entre los inversores que temen, de todos modos, que los Gobiernos reaccionen de forma exagerada imponiendo restricciones. Por ejemplo, Kolanovic señaló que los vuelos están restringidos desde varios países africanos que no tienen Ómicron, pero no están restringidos a los países europeos que tienen casos.

El dato más alentador es que, si finalmente se descubre que Ómicron es una cepa menos letal y desplaza a otras variantes más mortales, podría acelerar el final de la pandemia y convertir COVID-19 en algo similar a la gripe estacional. Esto podría “resultar un riesgo positivo para los mercados”, según el informe.

En este sentido, concluye: “Vemos la reciente liquidación en estos segmentos como una oportunidad para comprar acciones frente a la caída de precios de las empresas dependientes del ciclo económico y la reapertura (aerolíneas, acereras y quimicas), y de las materias primas”.

“Ese desarrollo encajaría con los patrones históricos de pandemias de virus respiratorios anteriores, especialmente dada la amplia disponibilidad de vacunas y nuevas terapias que se espera que funcionen en todas las variantes conocidas”, dijo el experto de JP Morgan.

 

Con información de Infobae

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Economía

¿Argentina podría entrar en default en 2024? La advertencia de una calificadora de riesgos

Moody’s resaltó la importancia de alcanzar un acuerdo con el FMI con un plan económico sostenible para evitar un default en el 2024

Gabriel Torres, analista de riesgo soberano para la Argentina de Moody’s, alertó que la deuda privada reestructurada en 2019 podría ser defaulteada en 2024, ante la imposibilidad de seguir refinanciándola.

“Los precios de los bonos están bajos y los spread están altísimos. El mercado da por descontado que la Argentina tendrá que reestructurar su deuda nuevamente y nosotros estamos de acuerdo: mantenemos la calificación de la Argentina en un nivel que es consistente con el default”, indicó Torres, tras consultársele sobre por el riesgo país que ya supera los 1800 puntos.

La razón por la que llega a dicha alarmante conclusión es debido a que Argentina deberá afrontar una gran cantidad de vencimientos de deuda para 2024 que son imposibles de pagar si no se refinancian. “Hoy, es imposible hacerlo si la Argentina no tiene acceso a los mercados. Si esto no cambia llegado el momento, irá a un default”, advirtió.

En este sentido resaltó que un acuerdo con el FMI será clave para el futuro económico del país al cumplir dos funciones: ayudar al país a despejar los vencimientos de corto plazo y obligar a diseñar un programa económico para los próximos años. “Si la Argentina entra en un default con el FMI, llegarán otros problemas, los organismos multilaterales no le prestarán más tampoco. Firmar un acuerdo, además, le permite diseñar un plan plurianual, que hasta ahora no se ha dado a conocer”, dijo.

De todos modos, alertó que alcanzar un acuerdo con el FMI no cambiará mucho la situación ya que la clave estará en el plan económico que este atado a ello: “Es posible que haya una reacción positiva inicial. Simplemente, porque antes no había un acuerdo, pero la gran pregunta es si se cumple ese plan, si es consistente. Un plan con el Fondo va a requerir algún proceso de consolidación fiscal en medio de la elección presidencial de 2023, ¿lo hará el Gobierno? Si se cumple a través del tiempo, irá bajando al riesgo país. Es el paso tanto más importante: que se cumpla y se mantenga a través del tiempo”, enfatizó.

Al preguntarle qué otras señales debería enviar el Gobierno a los mercados, Torres indicó que es bueno que se le dé prioridad a pagar su deuda, porque “significa que entiende y acepta que requiere acceder a los mercados”. Sin embargo, también es necesario “reducir algunas de las diferentes vulnerabilidades macroeconómicas, como la inflación y el déficit”.

“Si se miran los datos fiscales de este año, son mejores a los de 2020, y están a la par de muchos otros países. Ha caído el uso del Banco Central para financiarse. En cualquier otro país, esto sería visto como algo positivo. Pero como el Gobierno no da señales de que eso sea parte de un plan integral, no hay confianza en que se continuará este mecanismo de consolidación fiscal de manera consistente. No hay una clara idea de hacia dónde irá el Gobierno el año que viene, por eso la importancia de un acuerdo con el FMI, en el cual se deberán acordar unas metas y se seguirá qué se cumplió y qué no”, indicó Torres.

Con información de La Nación

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