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Salud

Los consejos para combatir la modorra después de comer

A todos nos agarra sueño después de comer, el tema es que no siempre se puede uno tomar una siesta, especialmente si está trabajando. Por esa razón te dejamos 10 consejos para combatir la “modorra” y tener mucha energía

Siempre que terminás de correr, te viene la “modorra”, esta sensación plomiza que te nubla el cerebro y que sólo podría curarse con una siesta, aunque la mayoría de las veces no se puede porque tenes que seguir trabajando unas horas más. El estado de cansancio está relacionado, entre otras cosas, con la vieja frase que dice: “Estás haciendo la digestión y se te baja toda la sangre al estómago”. El doctor Xavier Xercavins, médico de familia y experto en medicina interna comenta que “estos bajones postprandiales o de después de las comidas, son un proceso que se suele dar por una baja de tensión arterial, ya que la digestión reclama mucha sangre en la zona digestiva y la saca de otros lugares como el cerebro y el corazón, lo cual favorece la fatiga”. Pero ¿cómo podemos combatir la modorra para seguir con energía durante toda la tarde? Acá te dejamos 10 consejos para no combatir ese cansancio:

1- Siempre quedate con un poco de hambre

Esta técnica la desarrollan los habitantes de la isla de Okinawa y los ha convertido en uno de los pueblos más sanos y longevos del mundo. Esto implica comer hasta que estes satisfecho al 80%. El doctor Xercavins está de acuerdo con esto y afirma que “tenemos que hacer comidas poco fuertes y quedarnos con una ligera sensación de hambre, la cual nos indicará el punto exacto”. Además, debemos tener en cuenta que la comida tarda 20 minutos en llegar al estómago y liberar la hormona que transmite a nuestro cerebro la sensación de saciedad.

2 – Masticá chicle

Esto ayuda a concentrarte y estár más alerta. Una investigación publicada por Nutritional Neuroscience asegura que mascar chicle aumenta la cantidad de sangre y oxígeno que fluye en nuestro cerebro, lo cual nos ayuda a activarnos.

3 – Encendé las luces

Si no tenes la ventaja de tener una ventana hacia la calle en tu trabajo, un estudio de Physiology and Behavior propone encender una luz extra en tu escritorio para aumentar tu nivel de energía.

4- Salí a pasear

Los trabajos sedentarios nos tienen anclados a una silla y esto hace que la actividad de nuestros músculos se vuelva más lenta, además de frustrar la capacidad de regular el azúcar con insulina, lo que nos hace estar más cansados. Expertos recomiendan hacer una caminata de 15 o 20 minutos a paso ligero para equilibrar la insulina y liberar endorfinas que ayudan a sentirnos mejor.

5 – No abuses del café

El doctor Xercavins advierte que, si bien el café es un  buen estimulante para el desayuno, no es recomendable para después de comer, porque aumenta la vasoconstricción. Lo recomendable, en estos casos, es cambiar por alternativas como té verde, que es un antioxidante, ayuda a perder grasa y libera su cafeína durante períodos más largos que el café.

6 – Reite mirando videos

Un estudio de la Universidad de Nebraska informa que ver videos graciosos nos proporciona un “shock de energía”, aumenta la presión arterial, la frecuencia cardíaca y los niveles de dopamina y mejora nuestro estado de ánimo.

7 – Escuchá canciones alegres

La música puede también ayudar a despabilarte, pero siempre y cuando sea optimista. Una investigación de la Universidad de Toronto explica que oír canciones alegres dispara los niveles de energía y creatividad. Y el impulso es aún mayor si las conoces.

8 – Tomá un poco de agua

Hidratarse es fundamental y a veces en el trabajo pasas horas sin tomar una gota de agua. Un estudio publicado en  The Journal of Nutrition, confirma que tan sólo un nivel de un 1% de deshidratación provoca fatiga, causa problemas de concentración y dificulta la comprensión de las tareas. Por eso, no viene mal hacer un esfuerzo y darse un paseo hasta la máquina dispensadora de agua de vez en cuando.

9 – Tomá un tentempié

Si sentís que el cuerpo te pide un poco de azúcar, tratá de no caer en snacks industrializados. Los carbohidratos te dan un golpe de energía rápido pero luego contribuyen a que te sientas más lento. Sin embargo, un estudio de 2014 de la Universidad de California reveló que los probióticos del yogurt favorecen la actividad cerebral y por tanto ayudan en la toma de decisiones y la reducción del estrés.

10 – Jugá con tus orejas

Un estudio del Journal of  Traditional Chinese Medicine informa que pacientes que sufrían fatiga crónica estimularon sus orejas mediante algunas modalidades de acupuntura y experimentaron un aumento de energía mayor que los que tomaban pastillas.

“Las orejas son un microsistema y tienen propiedades que se activan estimulando determinados puntos. Pero yo recomendaría, para ayudar al tránsito intestinal: masajear el intestino, en el sentido de las agujas del reloj y por debajo del ombligo. También, si bajamos desde el muslo hasta la rodilla con la mano abierta haciendo un poquito de fuerza, tocamos 6 o 7 puntos de los meridianos del estómago y bazo, que son los responsables de la digestión”, afirma la doctora Gemma Casasampera, experta en medicina integrativa y en medicina tradicional clásica.

“Si lo que queremos es despertarnos, debemos estimular el punto medio de la cabeza, entre las dos orejas, con unos golpecitos. Ahí hay un punto de acupuntura que asciende yang y que asciende energía, llamado Du Mai 20”, puntualiza la experta.

Salud

Hábitos que te ayudarán a ir al baño todos los días

Seis consejos para evitar el estreñimiento

El estreñimiento es uno de los problemas gastrointestinales más frecuentes y puede provocar hinchazón, dolor abdominal y otros síntomas incómodos. Movilizar las heces que llevan mucho tiempo en el intestino puede volverse difícil y doloroso.

Lo que se considera normal es ir de vientre entre tres veces al día y tres veces a la semana. Si vas demasiado a menudo, quizás tus heces sean demasiado blandas o no conseguís vaciar bien. Si no vas con suficiente frecuencia, podés sufrir estreñimiento, hemorroides, dolor con los movimientos intestinales, y todo eso puede dañar los músculos de tu suelo pélvico.

Estos son algunos consejos para regularizar tu intestino:

1. Comé más fibra

Los alimentos que contienen fibra insoluble son “ásperos”, lo que ayuda a arrastrar los demás alimentos a través de tu sistema digestivo. Algunos ejemplos son el pan integral, el arroz integral, las legumbres, las zanahorias, los pepinos y los tomates.

Otras buenas fuentes de fibra son las ciruelas y el kiwi.  Por otro lado, los lácteos, el picante y los alimentos grasos pueden hacer que tus heces sean más blandas. La banana, el arroz, las tostadas y la manzana pueden hacer que las heces sean más consistentes y fáciles de retener.

2. Hidratate

Bebé al menos un litro y medio de agua al día, dependiendo de la temperatura ambiente, tu actividad física, tu tamaño, lo que sudes, etc. Mantené tu cuerpo hidratado, ya que la función principal del colon es reabsorber el agua.

3. Hacé ejercicio

Descansá de pie o caminando si pasás sentado períodos prolongados durante el día y tratá de hacer ejercicio cuatro o cinco veces a la semana, aunque sea un paseo al aire libre. Podés probar ejercicios específicos para favorecer la movilidad intestinal, como algunas posturas de yoga. Los que ayudan a la relajación de los músculos del suelo pélvico pueden servir. Algunos son la postura del niño, la postura del bebé feliz o una sentadilla profunda, que ponen el suelo pélvico y las caderas en una posición más relajada. En última instancia, esto te ayudará a relajar esos músculos cuando vayas al baño.

4. Tomá probióticos

Una forma de asegurarte de que vas por el buen camino es comprobar que tus heces tienen una buena consistencia. La textura ideal es la de un helado blando. Añadir probióticos a tu dieta puede ayudar a que se le parezca. Popés conseguirlos directamente a través de alimentos o de suplementos (pero hablá con tu médico antes de empezar a tomar cualquier suplemento).

Tus heces pueden volverse demasiado duras por cambios en tu horario, tu dieta, tus niveles de actividad, tus hormonas durante el embarazo, por una disminución de la ingesta de agua o incluso por estrés. Probá de añadir ciruelas, citrato de magnesio y probióticos para ayudar a mantenerlas blandas. También se recomienda tomar probióticos, que son microorganismos vivos que favorecen la salud intestinal y el bienestar general.

5. Andá al baño después de comer

Probá de entrenar a tu cuerpo para ir al baño después de comer. Organizate el tiempo después de comer para tener un margen de media hora para ir al baño. El propio acto de comer estimula el reflejo de empujar el contenido del intestino hacia el colon, lo que estimulará las ganas de move el vientre. No las desaproveches. También se aconseja adherirse a una rutina para estimular los movimientos intestinales, como comer a una hora fija y beber agua caliente, té o café por la mañana.

6. Usá un taburete y aprendé a respirar

Probá de colocar un taburete no muy alto bajo los pies, lo que hará que tu cadera adopte una posición similar a la de cuclillas. Esto relaja los músculos del suelo pélvico y el esfínter. Mientras hacés caca, evitá hacer demasiada fuerza o contener la respiración, ya que eso genera una presión excesiva. En vez de eso, respirá y soplá como si estuvieras apagando una vela.

Si estos consejos no funcionan, consultá con tu médico para asegurarte de que tus problemas gastrointestinales no son un síntoma de una enfermedad más grave.

Fuente: Huffinton post

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Salud

Trucos para conservar el ajo y la cebolla por más tiempo

Cómo mantenerlos frescos y listos para su consumo

Como pasa con muchos alimentos, el ajo y la cebolla pueden descomponerse rápido si se conservan en las condiciones inadecuadas. Y aún, si tenemos mucho cuidado en su conservación, son muy susceptibles a descomponerse fácilmente.

Para conservarlos y tenerlos a manos siempre frescos, en primer lugar, la heladera no es el lugar idóneo. El adecuado es un sitio fresco, oscuro y seco con una temperatura entre los 7 y 11 grados: un espacio arrinconado en la alacena es el mejor.

También necesitan un contenedor adecuado: un recipiente de barro es ideal para que mantengan la frescura. Por otro lado, hay trucos para conservarlos ya preparados para la sartén:

Ajos

– Pelalos y, si preferís, podés dejarlos enteros o picarlos, como prefieras usarlos.

– Llená un frasco limpio con aceite vegetal (se recomienda el de canola) y colocá en este los ajos.

– Cerrá el recipiente, guardá en el refrigerador y usalos cuando más los necesites.

– Es importante que reemplaces el aceite cada cierto tiempo (de 1 a 2 meses, dependiendo de cuánto uses los ajos).

Tip de cocina: podés usar el aceite para cocinar y darle una sazón a tus platos.

Cebolla

– Pelalas y cortalas como suelas usarlas.

– Guardá en una bolsa de plástico con cierre hermético, sacá el aire con ayuda de un sorbete y meté al congelador.

– Finalmente, para evitar que se pegue, podés usar un poco de aceite.

Fuente: Cocina fácil

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Salud

Beneficios de comer pera

Motivos para incluir esta fruta en tu alimentación

La pera es una fruta que se puede consumir de diversas maneras, ya sea cruda, cocida, en ensaladas o tipo compota. Se encuentra dentro de los alimentos más fáciles de digerir y menos alergénica.

Por su carácter ligeramente astringente está especialmente recomendada en caso de diarrea, y por su suave efecto diurético, en caso de hipertensión y retención de líquidos. Una pieza aporta unas 70 calorías y, respecto a sus propiedades nutritivas, destaca el aporte de azúcares (13%), fibra, vitaminas (ácido fólico, B2) y minerales como el potasio.

Beneficios:

– Es favorable para el sistema digestivo ya que contiene una cantidad de fibra, lo que contribuye a regular el tránsito intestinal y a prevenir el estreñimiento.

– Ayuda a la diverticulosis y las inflamaciones de colón.

– Es rica en pectina

– Posee bajo contenido de calorías

– Favorece a los riñones y elimina las toxinas del cuerpo

– Contribuye a reducir el colesterol y la hipertensión

– Mantiene los niveles de glucemia estables.

– El 80% de esta fruta agua, es vital para mantener la hidratación

– Contiene potasio que aporta una función vasodilatadora

– Tiene vitaminas B y C, riboflavina, niacina y ácido fólico

– Protege el aparato cardiovascular y al corazón

– En casos de anemia se recomienda comerla por el alto hierro que ofrece, además fortalece los glóbulos rojos

Fuente: Primicias 24

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