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Salud

Lo físico es importante pero, ¿Cómo mejorar tu salud mental este 2016?

Los propósitos para el año nuevo suelen centrarse más en mejorar la salud física, pero… ¿y si lo que quieres mejorar este año es la salud mental?

Aunque la sociedad suele restarle importancia al cuidado de la salud mental, el bienestar emocional es una prioridad: según la Organización Mundial de la Salud, una de cada cuatro personas experimentará algún tipo de problema relacionado con la salud mental en algún punto de su vida.

Pero incluso aunque no sufras de ansiedad o de depresión, centrarte en la salud mental puede hacer que el 2016 sea aún mejor.

Si estás dispuesto a intentar mejorar ciertos asuntos, coloca la salud mental en el primer puesto de tu lista de prioridades. A continuación podrás leer una enumeración de consejos que te ayudarán con este propósito:

1. Habla con tu médico

El primer paso para cualquier transformación relacionada con la salud es consultar a un profesional. Un médico de cabecera puede ofrecerte pruebas de detección de la depresión (de hecho, hay médicos que piensan que deberían ser obligatorias). También puede recomendarte a un especialista que pueda tratar tus necesidades específicas.

2. Sé agradecido

La vida es mucho mejor cuando sabes verle el lado positivo. Existen estudios que sugieren que expresar las cosas por las que uno se siente agradecido ?ya sea tu perro o que han puesto tu canción favorita en la radio? mejora el bienestar mental. ¿Buscas sugerencias? Aquí tienes 24 pequeñas cosas por las que debemos estar agradecidos.

3. Prueba a meditar

La meditación ya no es esa intimidante nueva moda. Es una práctica muy beneficiosa que, entre otras cosas, mejora la concentración y el bienestar emocional. Existen múltiples métodos de meditación y cada uno requiere un nivel de esfuerzo diferente. Dicho esto, practicar la meditación no tiene por qué ser complicado: prueba a reservar cinco minutos para meditar cuando te levantes o antes de irte a dormir. De esta manera, verás cómo empiezas o acabas el día con positividad.

Una de cada cuatro personas experimentará algún tipo de problema relacionado con la salud mental en algún punto de su vida

4. Escribe un diario

Plasmar tus pensamientos y experiencias en papel puede ser una experiencia de catarsis muy liberadora. Intenta escribir periódicamente un diario o simplemente anota los malos pensamientos en un papel y tíralo a la basura. Según un estudio realizado en el año 2012, escribir las cosas que te resultan estresantes en un papel y tirarlo después te puede ayudar a aclararte. Los expertos también recomiendan copiar en un papel las preocupaciones si no se puede conciliar el sueño.

5. Ve al psicólogo

La gente va al médico cuando tiene una enfermedad física, por lo tanto, para una enfermedad mental se aplican los mismos estándares. Existen múltiples métodos, desde la terapia conversacional a la terapia conductual, y los profesionales de la salud mental te asesorarán y determinarán cuál es la mejor técnica para tu caso.

6. Haz ejercicio varias veces por semana

Las endorfinas son mágicas. Cuando se hace ejercicio, el cerebro libera estas sustancias químicas del bienestar que levantan el ánimo instantáneamente. Es más, prueba a hacer ejercicio al aire libre. Existen estudios que sugieren que salir a caminar en grupo (sí, caminar también es hacer ejercicio) puede ayudar a aplacar los síntomas de la depresión.

7. Dejate ayudar

Después de todo, ¿para qué están los amigos? Según una investigación realizada en 2011, pasar tiempo con tu mejor amigo puede reducir el estrés. Este estudio también muestra que las relaciones sociales son fundamentales para la salud mental. Así que ya sabes: pasa todo el tiempo que puedas con tus seres queridos, ya sea saliendo a cenar o yendo al cine.

8. Informate

Sobre salud mental y sobre el mundo que te rodea. Las enfermedades mentales son mucho más fáciles de manejar una vez que se sabe qué es lo que pasa en la mente. Por ejemplo, ¿sabías que ciertos trastornos pueden ser genéticos?; ¿sabías que otros tienen síntomas físicos? Infórmate todo lo que puedas sobre el problema al que te estés enfrentando.

Además, también resulta fundamental mantener un hambre insaciable de conocimiento en general. Lee, ve a un museo o aprende un idioma. Seguir aprendiendo más allá de los límites de una institución educativa ayuda a mantener la mente ágil.

9. Sigue una dieta equilibrada

Somos lo que comemos. Comer bien es la clave para gozar de buena salud, tanto física como mental. Prueba a incorporar a tu dieta más frutas y verduras y alimentos beneficiosos para el cerebro, como las nueces o las espinacas.

10. Escucha canciones tristes

Canta (o simplemente escucha) blues. Dejarse llevar por las melodías melancólicas puede ayudar a que te sientas animado a largo plazo. Ciertos estudios demuestran que las canciones tristes pueden ser de ayuda tras una ruptura. Puede que este tipo de canciones te provoque alguna que otra lágrima, pero no hay problema: una investigación reciente ha llegado a la conclusión de que llorar puede ayudar a levantar el ánimo.

11. Viaja

A veces, un cambio de perspectiva implica un cambio de aires. Mucha gente afirma que viajar les ha cambiado la vida a mejor. Y la ciencia parece respaldarlo: existe una investigación según la cual planear un viaje puede aumentar la felicidad general. Si buscas sugerencias, opta por un destino costero: estar cerca del mar relaja.

12. Dormí más

¿A quién no le gusta dormir un poco más? La falta de sueño no solo hace trizas tu salud física, sino que también afecta a tu salud mental. La ciencia demuestra que la falta de sueño puede dificultar la regulación de las emociones. Intenta acostarte 10 minutos antes cada noche (o sigue consejos para conciliar el sueño si te sientes con demasiada ansiedad) y así llegarás a dormir una cantidad de horas más saludable.

13. Desconecta

Un perfil de una red social es básicamente un álbum de recuerdos de la vida de alguien, y no creo que sea lo mejor para evitar que sientas un poquito de envidia cada vez que alguien publica una foto de una fiesta genial, de su nuevo coche o de un brillante anillo de compromiso. Ciertos estudios sugieren que algunos usuarios de Facebook experimentan síntomas de depresión al navegar por esta red social, probablemente debido a la comparación social que tiene lugar en su interior. ¿Cuál es el antídoto? Desconectar. Deja los aparatos electrónicos por un tiempo, por el bien de tu salud mental.

14. Sé amable

¿Quieres sentirte bien contigo mismo? Haz sentir bien a los demás. La amabilidad puede ser cíclica. El mero hecho de hacer feliz a alguien por haber realizado una buena acción también te hace sentir feliz a ti. Incluso el más mínimo detalle puede marcar la diferencia. Sé amable con los demás y recoge los frutos.

15. Aprende a decir que no

Parece que no son más que dos letras, pero debes recordar que “no” es una frase completa. Es fácil estallar, en el trabajo o en cualquier parte. Asegúrate de pasar tiempo a solas y de priorizar tu bienestar. Si no te apetece ir a una fiesta, no vayas. Si estás agobiado con el trabajo, desahógate. Cuidar de uno mismo no significa ser egoísta.

16. Habla abiertamente sobre salud mental

Nunca sabes a quién puedes estar ayudando al hablar abiertamente de tu propia situación. Este año, la cantante y actriz Demi Lovato y el actor y modelo Colton Haynes abordaron públicamente el tema de la salud mental haciendo de nuestra sociedad algo mejor.

La única manera de erradicar de nuestra cultura el estigma de las enfermedades mentales es seguir hablando sobre ellas. Todos podemos ser parte del cambio.

 

Fuente: La Gran Época

Salud

Consejos para mantener limpio tu cepillo de dientes

Un cepillo limpio y en buenas condiciones permite realizar una higiene bucodental correcta y efectiva

Mantener el cepillo de dientes limpio es fundamental para garantizar una adecuada salud bucal. El contacto con las bacterias, restos de comida y pasta dental, sumados a la humedad, pueden provocar que no garantice una higiene oral correcta.

1. Lavarlo para mantenerlo limpio

Después de usarlo, lo más recomendable es lavarlo bajo el agua de la canilla. Debajo del chorro se deben frotar las cerdas de manera enérgica con el dedo pulgar. Usar agua caliente puede contribuir a eliminar con más facilidad los restos de pasta y alimentos que hayan quedado atrapados entre los filamentos. Una vez limpiado, se lo debe sacudir para retirar la humedad y colocarlo en un vaso o portacepillo con el cabezal hacia arriba para que se seque.

Un buen truco para usar el cepillo limpio y seco en cada lavado es disponer de dos de estos instrumentos. Así podrás alternar su uso. Antes de emplear el cepillo y colocar la pasta, también es conveniente enjuagarlo. De esta manera, se eliminan las nuevas bacterias del ambiente que se hayan podido acumular. Una medida preventiva extra es lavarse las manos antes y después de higienizarse la boca. Esto reduce las posibilidades de contaminación.

2. Guardarlo en un lugar adecuado

Lo ideal es colocarlo en un soporte que permita que sus cerdas queden al aire libre y puedan secarse. Evitar guardarlo en un cajón o estuche. Tampoco se le deben colocar capuchones que encierren el cabezal. El sitio donde se guarde debe ser lo más limpio y seco posible, pues la humedad favorece el crecimiento de moho y la proliferación de bacterias que no son naturales en la boca.

Además, es importante que a la hora de guardalo se trate de colocarlo lejos de los de los demás, o al menos que no contacten unos con otros ya que esta cercanía favorece la transmisión de microrganismos patógenos.

Y aunque es común que se guarde en el cuarto del baño, esto no es lo más conveniente. Al vaciar el inodoro se pueden esparcir bacterias dañinas que se depositan en todas las superficies, incluyendo los elementos de higiene oral.

3. Verificar su estado y cambiarlo cuando es necesario

Observar el estado de las cerdas y el mango de manera habitual permite reconocer cuándo este elemento está muy deteriorado y ya no es capaz de cumplir su función. Debe verse limpio e íntegro. Las cerdas abiertas o deshilachadas y un instrumento decolorado o con residuos imposibles de eliminar indican que es momento de descartarlo.

También es oportuno reemplazar los cepillos de dientes de toda la familia si algún miembro ha sufrido una enfermedad infecciosa. De esta manera, se evita la transmisión y el contagio a los demás del grupo conviviente.

4. Nunca compartirlo

El uso por dos personas distintas podría resultar en un intercambio de microorganismos y fluidos corporales. Esto desajusta la flora microbiana propia y puede favorecer el contagio de patologías orales y sistémicas.

5. Transportarlo de manera adecuada

A la hora de viajar no puede ir suelto y en contacto con los demás objetos del equipaje, pues las cerdas se contaminarían y usarlas en la boca sería riesgoso. En estos casos sí es recomendable guardarlo o cubrir su cabezal con un estuche especial para tal fin. Es importante que estos recipientes de almacenamiento estén limpios.

Fuente: Mejor con salud

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Salud

Trucos para distinguir la miel buena de la adulterada

Seis métodos para consumir la mejor miel posible

Es importante notar las diferencias entre una miel natural o un producto adulterado con otra sustancia. La pura y natural puede tener muchos beneficios tales como carbohidratos, proteínas, minerales como el potasio y el calcio y vitaminas como la C, B y K.

En este sentido, existen métodos para poder lograr esta distinción entre si es “fiel” o está mezclada con otros productos.

1- El primer consejo es leer con atención las etiquetas que aparecen en el envase, para comprobar si realmente se trata de un producto original natural de calidad, o si contiene mucho azúcar.

2- Otro truco es, para los más acostumbrados a su consumo, revisar la propia miel en sí para ver si es pura o no. La natural suele ser más oscura y opaca, y las que no son naturales (generalmente de supermercado) son muy claras. No obstante, hay que tener factores en cuenta como las impurezas como la cera o el polen de las abejas, la densidad y la baja humedad (la natural suele ser más espesa que la procesada), entre otros.

3- El tercer truco radica en derramar la miel en un vaso con agua caliente y dejarla durante un rato. Si se disuelve o se mezcla con el agua, es probable que sea adulterada, pero si la mayor parte continúa en el fondo o tiene grumos, es más probable que sea natural.

4- Otro método puede ser usando un pedazo de pan y sumergirlo en la miel. Si se mantiene duro es pura, pero si se ablanda se trata de un producto adulterado.

5- Echar vinagre a la miel, sabiendo que si se genera espuma al vertirlo, estamos hablando de una adulterada, mientras que si no pasa nada es natural.

6- Usar un papel para derramar la miel allí; si está adulterada, el papel se va a mojar, mientras que si es pura solo va a estar un poco pegajoso.

Fuente: Cien radios

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Salud

Seis pasos para preparar pastas caseras

Cómo hacerlas sin necesidad de máquina

No necesitás una máquina para preparar pasta fresca en casa. Tomá nota de lo que necesitás y el paso a paso para elaborarla vos mismo en 40 minutos.

Ingredientes:

200 gramos de harina 0000

2 huevos

1 cucharada de aceite de oliva

1 pizca de sal

Preparación:

– En la mesa de trabajo colocá la harina y forma un volcán en el centro para agregar los 2 huevos, el aceite de oliva y la pizca de sal. Con tus dedos o con un tenedor, rompé los huevos y mezclá todos los ingredientes líquidos. Una vez los tengas, empezá a mezclar poco a poco la harina con los ingredientes.

– Cuando la masa empiece a tomar consistencia, empezá a amasar hasta obtener una masa que no se pegue en tus manos o en la mesa de trabajo. Formá una bola lisa y cubrí con papel film. Dejá reposar durante 30 minutos.

– Espolvoreá un poco de harina sobre la mesa de trabajo y colocá la masa en el centro. Con ayuda de un palo estirá hacia adelante y hacia atrás, girá la masa y repetí hasta lograr una masa muy delgada.

– Para cortar la pasta en tagliatelle, doblá la masa de los extremos hacia adentro con pequeños pliegues, repetí hasta que se encuentren en el centro ambos extremos. Doblá hasta que quede un extremo arriba de otro. Cortá con un cuchillo cortes de 1⁄4 pulgada.

– Para cortar la pasta en corbatines, cortá los bordes dejando líneas rectas alrededor. Cortá tiras con la parte rizada del cortador de aproximadamente tres dedos y cortá los cuadros con la parte lisa del cortador del mismo tamaño.

– Para darles forma, tomá un cuadro de masa, hacé presión con los dedos plegando la masa hacia el centro. Presioná con fuerza, pero con cuidado para sellar. Dejalos secar durante una hora antes de cocinarlos para que no pierdan la forma. Te alcanzará para unas tres porciones.

Fuente: Univisión

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