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Sociedad General

El primo de Néstor Kirchner expande sus negocios en el sur

Es Arquitecto, tiene 59 años y empezó sus negocios hace dos décadas. Abrió una pequeña pinturería que bautizó con la letra característica de la familia: Pinkar y se encuentra en Río Gallegos

Carlos Santiago Kirchner, primo del ex presidente Nestor Kirchner, se enriqueció casi 2 millones de pesos solamente en un año. En su última declaración jurada, el subsecretario de Coordinación de Obra Pública informó que su patrimonio aumentó de $ 6.142.031 a la suma de $ 8.078.619.

El familiar de Cristina maneja un comercio de pinturas, que es proveedor de compañías constructoras de Santa Cruz. En un año, expandió su empresa: la convirtió en sociedad anónima, amplió las actividades y el valor de la firma se disparó, desde apenas $ 96 mil a más de 2 millones de pesos.

Los datos aparecen en su último informe patrimonial, correspondiente al período 2012 y presentado –con una llamativa demora– a la Oficina Anticorrupción. El primo presidencial se mantiene como uno de los más ricos de la Casa Rosada, dentro de un grupo encabezado por la propia CFK. [pullquote position=”right”]El primo de Néstor Kirchner expande sus negocios en el sur[/pullquote]

Es Arquitecto, tiene 59 años y empezó sus negocios hace dos décadas. Abrió una pequeña pinturería, que bautizó con la letra característica de la familia: Pinkar. Está en Río Gallegos, en la esquina de Mascarello y la avenida Presidente Néstor Kirchner.

Desde entonces, según fuentes santacruceñas, tuvo como clientes a empresas que él conocía en el Estado. Porque al mismo tiempo, Carlos era funcionario de Obras Públicas. Primero en el Instituto de Desarrollo Urbano y Vivienda (IDUV) de la provincia y actualmente en el ministerio de Julio De Vido.

El  emprendimiento pegó un fugaz salto. A fines de 2011, figuraba como un fondo de comercio, que se dedicaba solamente a la venta de pinturas y cuyo valor no llegaba a los 100 mil pesos: apenas $ 96.750.

En un año, Carlos Santiago lo convirtió en una sociedad anónima, llamada K-Sanc SA. Podrá hacer otros negocios, porque amplió sus actividades a “constructora, industrial, forestal, agropecuaria, financiera”. Y su valor trepó a cifras millonarias: $ 2.466.932.

“Está claro que es un primer paso para expandirse”, señala Alfredo Popritkin, ex perito oficial de la Corte Suprema y titular de la ONG Contadores Forenses. “La SA permite agregar socios, presentarse a licitaciones y hasta poner propiedades a nombre de la empresa, una tentación para cualquier funcionario con patrimonio millonario”.

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