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Salud

¿Se puede hacer demasiada gimnasia? Claves para medir la intensidad del ejercicio

A la hora de hacer actividad física: ¿hay un límite? ¿Existe la posibilidad de hacer demasiado ejercicio? Si bien la OMS dice 150 minutos de actividad moderada por semana, esto es sólo para empezar

Queremos estar en forma, bajar de peso, alimentarnos correctamente… y saber cuándo estamos empujando nuestros cuerpos demasiado con el ejercicio físico para no lastimarnos.

Según la médica Patricia Sangenis, entre sus paciente surge la necesidad de saber cuál es la cantidad ideal de ejercicio que deben hacer para mantenerse saludables.

Lo cierto es que, a la hora de recomendar una actividad física, hay tantas variables en juego como personas involucradas, y aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) fija un mínimo de 150 minutos de actividad moderada por semana (esto equivale a 30 minutos diarios), no es suficiente para combatir una vida de sedentarismo y alimentación hipercalórica.[pullquote position=”right”]¿Se puede hacer demasiada gimnasia? Claves para medir la intensidad del ejercicio[/pullquote]

Está claro que lo que hace el ejercicio, por mínimo que sea, es favorecer un círculo virtuoso y romper con la tendencia a la inactividad. Esa media hora es el punto de partida, pero si la superamos, mucho mejor.

¿Cuánto? ¿Cómo? Todo el tiempo se dan a conocer resultados de estudios que parecen contradictorios, y no existe (todavía) un plan perfecto. Pero esto no es malo. En el ámbito de la actividad física hay que tener en cuenta las individualidades. Que para lo que una persona es bueno, puede no ser lo ideal para otra. Que la actividad física que apasiona a uno y lo motiva a estar activo, a otro puede aburrirle y hacer que la abandone enseguida.

Lo ideal entonces es encontrar una actividad física que les guste y divierta y que entonces intenten realizarla todas las veces que uno pueda, porque en la regularidad del movimiento se dan los avances. Por supuesto, deben recordar que la rutina aeróbico sirve fundamentalmente para cuidar la salud cardiovascular, la respiratoria y el estado de ánimo.No se debe perder de vista el entrenamiento de resistencia muscular, y también cuidar la flexibilidad.

Recomendaciones especiales

Si se viene de una etapa sin actividad, lo ideal es comenzar con caminatas enérgicas de 15 a 20 minutos, tres veces por semana e incrementarlas en forma lenta y progresiva hasta llegar a un ritmo ideal de un minuto por cuadra, no menos de 45 minutos, cinco veces por semana.

En cambio, si están siguiendo una plan de entrenamiento avanzado, lo más probable es que requieran un día de descanso para la recuperación muscular y de los sistemas que intervienen en el proceso regenerativo.

En todos los casos, además, no podés pasar por alto los chequeos básicos periódicos.

Salud

Coronavirus en Argentina | Confirman 23 muertes y 2681 nuevos contagios en el último día

Así lo reportó este jueves el Ministerio de Salud de la Nación; con estos registros el número total de casos acumulados asciende a 5.335.310.

El Ministerio de Salud de la Nación reportó un total de 23 muertes y 2681 nuevos contagios de coronavirus en la Argentina en las últimas 24 horas.

Con estos registros el número total de casos acumulados asciende a 5.335.310. Son 116.617 los fallecidos a causa de la enfermedad desde el brote de la pandemia en el país. A la fecha, se registran 22.597 casos activos en la Argentina.

Por su parte la ocupación de camas de Unidad de Terapia Intensiva (UTI) está en 35,2% a nivel nacional, mientras que en el AMBA el número es de 40,1%. En estos momentos hay 617 personas internadas en UTI. Según informó el Ministerio, se realizaron 44.504 testeos en las últimas 24 horas.

Los distritos que más casos registraron fueron: Provincia de Buenos Aires (989); Tucumán (460); Ciudad Autónoma de Buenos Aires (382); y Córdoba (138). En cuanto a las muertes, las provincias más afectadas fueron Salta (10) y Buenos Aires (4).

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Salud

Lo que hay que saber sobre el trastorno dismórfico corporal

Cómo afecta a quien lo padece, síntomas y formas de tratarlo

El trastorno dismórfico corporal o TDC es un trastorno complejo, con muchas variables, que aparece como una obsesión por esconder alguna parte del cuerpo de una manera obsesiva y compulsiva. Se describe como una preocupación excesiva por algún defecto físico o imperfección prácticamente imperceptible o sin importancia para los demás.

Esta excesiva preocupación y distorsión de la percepción de la propia imagen lleva a buscar y comprobar los supuestos defectos para tratar de corregirlos u ocultarlos ante los demás, ya sea con prendas de vestir, exceso de maquillaje, cirugía estética, etc. Esta suele estar distorsionada o sobredimensionada y conlleva sentimientos de vergüenza, desasosiego, pensamientos recurrentes de tipo obsesivo, angustia y baja autoestima, pudiendo afectar seriamente al estado de ánimo, las relaciones sociales y la vida cotidiana.

Los casos de TDC están aumentando considerablemente en los últimos años debido a un contexto social que fomenta, cada día más, el culto al cuerpo, la perfección física o la imagen modélica. Estas exigencias extremas ceñidas a unos cánones de belleza imposibles e irreales puede hacer que veamos la diversidad corporal como un ‘defecto’, ya que no encaja en lo que se espera como normativo. Y, por ende, si no encaja en esos cánones, se nos lanza el mensaje de que no es un cuerpo ‘válido’.

Todo ello genera muchas consecuencias en la salud física y mental: frustración, autoexigencia, necesidad de control, afectación del autoestima, siendo este última a su vez también otro posible factor de vulnerabilidad.

Otra posible razón se basa en “las violencias que una persona haya sufrido o sufra respecto a su propia imagen o cuerpo, dañando seriamente su percepción en un futuro, sobre todo en edades como la adolescencia.

Los síntomas principales del TDC:

– Preocupación y pensamientos negativos y obsesivos por el aspecto físico.

– Miedo o dificultades en la percepción.

– Comportamientos compulsivos como aseo excesivo, camuflarse bajo el maquillaje o cubriéndose con ropa para ocultar esa supuesta imperfección, práctica recurrente de cirugía plástica, revisión constante en el espejo, hurgarse la piel, comparación constante con los demás.

– Baja autoestima.

– Sentimientos de vergüenza, ansiedad, depresión y enfado.

– Destinan un mínimo de una hora al día en la percepción de sus ‘defectos’ y aumentar incluso hasta las ocho horas diarias.

Cómo se trata el trastorno:

– Intentá no comprobar constantemente delante del espejo o haciéndote fotos. La mirada puesta en vos de forma obsesiva aumentará tu ansiedad y distorsionará la percepción de tu imagen, perdiendo la objetividad.

– Limitá tus compras y la búsqueda de accesorios para ocultar partes de tu cuerpo o tratar de mejorarlos, ya que se puede convertir en algo compulsivo que retroalimente la distorsión.

– Limitá el uso de redes sociales que puedan estar influyendo en que te compares constantemente con otros y con cánones de belleza idealizados y poco realistas.

– Evitá los filtros y aplicaciones que se usan para perfeccionar la imagen.

– Valorá otros aspectos de tu personalidad y de tu vida que quizá estás dejando pasar desapercibidos, como son tus cualidades personales, hobbies e inquietudes.

– Acudí a un profesional especializado que pueda guiarnos y dotarnos de herramientas con el fin de poder transitar ese malestar de forma acompañada, y poder adquirir otras formas de enfrentar la situación de forma más adaptativa y saludable.

En muchas ocasiones, dicho enfoque o terapia irá dirigida a reducir la intensidad y frecuencia de las preocupaciones, modificar esa visión irreal sobre el supuesto defecto, y la disminución de los comportamientos que pueden acompañarla.

Fuente: Cosmopolitan

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Salud

Trucos para mejorar tus pizzas caseras

Tres consejos para mejorar aún más este plato

Si te gusta disfrutar de una buena pizza casera, podés mejorar aún más el resultado final con algunas recomendaciones del chef calabrés Pino Prestanizzi, quien aportó algunos tips en su canal de YouTube.

El truco para la masa perfecta en tres minutos

La masa debe contar con los siguientes ingredientes: 500 gramos de harina tipo 00, 350 centilitros de agua, 10 gramos de levadura (una cucharada), 20 gramos de sal y un buen chorro de aceite de oliva virgen. Mezclá la levadura con la harina, añadí la mitad del agua, mezcla, la pizca de sal, seguí mezclando, incorporá el chorro de aceite y el agua que queda y ponete a amasar con esas manos hasta que quede una bola que no se te pegue a ellas. El secreto es dejarla tapada y cubierta con un trapo durante dos horas para que leve, sin que le entre ni una pizca de aire.

Temperatura idónea del horno

No tendrás la suerte de tener horno de leña, pero el tuyo eléctrico también sirve. Es importante aceitar bien la bandeja sin miedo e ir repartiendo la masa con la forma de la bandeja dando suaves golpes con las yemas de los dedos.

El horno debería estar encendido a 300 grados idealmente, o en su defecto, a la temperatura máxima posible, con lo que tardará un poco más en hacerse. Añadí orégano, albahaca, aceite y sal a la salsa de tomate e incorporala a la masa y metela en el horno, al principio sin ningún ingrediente más, durante unos minutos -depende mucho de la potencia del horno, entre cinco y diez minutos es lo habitual-.

El momento perfecto para echar el queso y el orégano

Incorporá el orégano a la salsa de tomate, y si querés añadir orégano fresco por encima, hacelo unos minutos antes de sacar la pizza del horno. Sacala a la mitad del horneado para añadir el queso a tu gusto -esto permitirá que este no se queme-. Lo clásico es mozzarella, también podés añadir pimiento, champiñones, alcaparras, cebolla… lo que desees.

Fuente: Computer hoy

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