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Salud

Contra el sobrepeso y la diabetes: 10 razones para comer chocolate negro

Los beneficios potenciales para la salud del chocolate negro siguen acumulándose: desde un estimulante cerebral hasta como remedio para la diarrea. ¿De verdad necesitas otra excusa para comerlo?

1. La investigación sobre el chocolate negro llevada a cabo por expertos de la Escuela de Medicina y la Universidad de Atenas (Grecia), publicada en American Journal of Hipertensión (2005), indica que este alimento, rico en flavonoides, tiene un efecto protector sobre el sistema cardiovascular al menos en las 3 horas siguientes al consumo.

Después de ingerir una dosis de 100g. de chocolate negro (más de 70% de cacao) se observó un efecto beneficioso sobre la función secretora de las células que recubren los vasos sanguíneos y sobre la reflexión de las ondas de pulso (un indicador de la presión que soportan las arterias) en las tres horas siguientes a la ingestión, aunque la rigidez de las arterias no se vio afectada.

2. Un estudio holandés publicado en la revista Archives of Internal Medicine (2006), sobre 470 varones de entre 65 y 84 años que participaban en el Zutphen Elderly Estudy, un seguimiento epidemiológico sobre enfermedad cardiovascular, después de valorar la influencia en la salud como el tabaquismo, el sobrepeso, el nivel de actividad física y el historial clínico, observaron que los individuos que tomaban más chocolate negro presentaban mejores cifras de presión sanguínea y hasta un 50% menos de posibilidades  de morir de una dolencia cardiovascular.

Los científicos indicaron que el alto contenido en flavonoides – unos potentes antioxidantes – promueven la disponibilidad de óxido nítrico, un elemento indispensable en el mecanismo vasodilatador que, a su vez, contribuye a normalizar la tensión arterial. “Creemos, apuntaron, que incluso otros componentes bioactivos del cacao, como la teobromina – también antioxidante- favorecen su efecto hipotensor.

3. El Servicio de Investigación Agrícola de USA (ARS, en sus siglas inglesas) publicó una investigación que atribuyepropiedades antioxidantes al cacao en polvo (2006). Ronald L. Prior, fue el bromatólogo encargado de presentar los resultados de este estudio  en un congreso de biología  experimental celebrado en San Diego, California. El cacao natural puro contiene muchas procianidinas, además de flavonoides que han demostrado actuar como protector frente al cáncer, cardiopatía isquémica e ictus.

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4. La revista Nature publicó en 2005, que 1resultados apoyaban la tesis de que éste chocolate podría contribuir a prevenir enfermedades cardiovasculares y de algunas formas de cáncer, sobre todo frente a formas de consumo que llevan leche en polvo, azúcar y harinas.

5. Katri Raikkonem, de la Universidad de Helsinki, Finlandia, ha hecho público un trabajo en la revista Early Human Development, en el que comparó los niveles de estrés de mujeres embarazadas que consumen chocolate. El estudio se hizo sobre 300 mujeres y categorizaron parámetros emocionales en los bebés como temor, sonreír y reír, y facilidad para calmarse. Los resultados a los 6 meses de parto indicaron que los niños de las mujeres que consumieron chocolate de forma regular durante el embarazo, “sonríen y ríen mucho” y “son más activos”. El estudio comparó también grupos de gestantes con altos niveles de estrés en relación con el consumo de chocolate, que estás últimas mostraron niveles de reactividad emocional positiva en relación al grupo que no lo tomó. Los resultados confirman efectos de placer  sobre regiones cerebrales como el núcleo caudal o el tegumento ventral, ambos en el lado derecho del cerebro, de un componente del chocolate, la feniletilamina.
[pullquote]El chocolate estimula las funciones cerebrales[/pullquote]
6. El chocolate estimula las funciones cerebrales según un estudio efectuado por la Universidad de Wheeling, en Virginia, porque contiene numerosas sustancias estimulantes como la teobromina y la feniletilamina. El chocolate negro contiene aproximadamente 450 miligramos de teobromina en 30 gramos, diez veces más que el chocolate común, y la fenetilamina esun alcaloide y una monoamina al que se atribuyen funciones de neuromodulador o neurotransmisor en el cerebro. Para el estudio, escogieron un grupo de voluntarios que fueron sometidos a exámenes neurosicológicos para evaluar la capacidad cognitiva, memoria, atención, reacción y la solución de problemas, y reveló que el chocolate con leche estimulaba la memoria visual, mientras el consumo de chocolate negro producía una mejora de la capacidad de reacción.

7. Consumir dos tazas de cacao soluble al día podría ayudar a prevenir enfermedades cardiovasculares, es una de las conclusiones de un estudio realizado en la Universidad de Barcelona, y publicado en la revista científica Journal of Nutrición, al considerar que éste alimento puro contiene polifenoles y quercetina, poderosos antioxidantes beneficiosos en la prevención de las enfermedades cardiovasculares y cáncer.

8. Un equipo de científicos de las Universidades de California en Davis, Heinrich – Heine en Dusseldorf, y la Escuela de Medicina de Harvard, realizaron un estudio de los indios Kuma, que viven en las islas San Blas, cerca de las costa de Panamá, conocidos por consumir grandes cantidades de cacao rico en flavonol (tres o cuatro tazas al día) entre los que es rara la hipertensión y las enfermedades cardiovasculares, mientras los kuma que han emigrado a los suburbios de la capital de Panamá consumen sólo 4 tazas de cacao por semana y no disfrutan del mismo nivel de salud cardiovascular. El estudio reveló que los habitantes de las islas tienen un nivel de oxido nítrico (un protector de las paredes vasculares) urinario asociado a un flujo sanguíneo sano, dos veces mayor que el de sus homólogos continentales, y también niveles superiores de epicatequinas flavonoles que mejoran el flujo sanguíneo.

9. Los investigadores del Hospital Universitario de Zurich, publicaron en la revista científica Herat un estudio sobre los efectos del chocolate oscuro con 74 por 100 de cacao y el chocolate blanco (que no lleva cacao) en la circulación sanguínea arterial de hombres fumadores. Fumar actúa sobre las células endoteliales que recubren las paredes internas de las arterias y en las plaquetas involucradas en la formación de coágulos en la sangre. Las tomografías por ultrasonidos realizadas a los fumadores demostraron que unos pocos “cuadros” de chocolate, 40 gramos diarios, a través de los polifenoles del chocolate oscuro había disminuido a casi la mitad la actividad de las plaquetas con menores posibilidades de trombosis, derrame o infarto, mientras el chocolate blanco no tuvo efectos positivos. Aunque no todas las noticias fueron buenas: los expertos advirtieron sobre el alto contenido de calorías en todos los tipos de chocolate, unas 500 por 100 gramos y un promedio total de 30% de grasas.

10. Un estudio de un grupo de científicos de la Universidad de Heine, en Alemania, junto a otro de Oakland, Estados Unidos, se publicó en la revista Nutrition, en esta última nación, hacía referencia a un problema grave de salud publica en México. Fallecen anualmente más de 4.000 niños por diarrea, cifra que representa casi la décima parte de todas las causas de muerte en menores de 5 años. En 1996 la tasa de mortalidad por diarrea  en este grupo de edad fue de 38,4 por 1000, en tanto que la enfermedad diarreica generó el 20,8% de las consultas externas en los servicios de salud y 10 por 100 de las hospitalizaciones pediátricas. El estudio determinó que los flavonoides del cacao pueden limitar el desarrollo de líquidos causantes de la diarrea y que pueden inhibir una proteína intestinal llamada CFTR, responsables de regular estos líquidos. Este descubrimiento, dicen los científicos, podría conducir al desarrollo de tratamientos naturales de bajo costo y alta accesibilidad para la gente con la ventaja de no presentar efectos secundarios. El empleo de cacao para el tratamiento de la diarrea, no es nuevo y se conoce desde el siglo XVI tanto en América como en Europa, aunque hasta éste estudio no se sabía a ciencia cierta por qué el cacao era considerado como un remedio para este padecimiento.

Fuente: JuntosBien

Salud

Cómo prevenir la alergia primaveral

Cómo disfrutar de esta estación sin sufrir por el polen

Para muchos la primavera es sinónimo de alergia. Los síntomas asociados son muy variados ya que afectan a diferentes partes como ojos llorosos, narices goteantes y picores de garganta.

Una alergia es una respuesta inmunológica o defensiva frente a una sustancia que, por norma general, no provoca ningún tipo de reacción en la mayoría de las personas. El origen de una alergia no está pues en el elemento que la produce, sino en el individuo que la padece.

Las concentraciones de polen en el ambiente dependen en gran medida de las condiciones climatológicas de la región en la que nos encontremos, especialmente de las lluvias que se hayan registrado. Cuanto menos llueva, más intensas serán las alergias, ya que la atmósfera no ha podido limpiarse. Aunque la lluvia puede resultar un arma de doble filo ya que, aunque limpia la atmósfera, también puede favorecer la floración.

Los principales síntomas son: conjuntivitis, picor en nariz, garganta y paladar, congestión nasal y estornudos, dificultad para respirar, tos y pitidos. Existen dos métodos que permiten tratar la alergia al polen: la inmunoterapia, más conocida como vacuna de la alergia. Consiste en la administración -por vía subcutánea o sublingual- del elemento que provoca la alergia en dosis cada vez más elevadas, hasta un máximo preestablecido por el alergólogo. Este proceso puede durar entre 3 a 5 años y es el único tratamiento capaz de mejorarla e incluso lograr que desaparezca.

Por otra parte, los antihistamínicos son medicamentos que permiten aliviar los síntomas Estos fármacos bloquean la acción de la histamina, una sustancia química que genera el cuerpo que provoca síntomas propios de la alergia. Antes de someterte a cualquiera de estos tratamientos debes consultar con un médico o farmacéutico, no te automediques.

Además, existen unas medidas para prevenir o aliviar los síntomas:

– Mantené cerradas las ventanas y puertas de tu casa para evitar que entre el polen.

– Evitá salir a la calle entre las 5 y las 10 de la mañana y entre las 7 de la tarde y las 10 de la noche ya que son las horas de mayor polinización. Además de los días de viento. O chequeá los niveles de polinización.

– Si viajás en coche, cerrá las ventanillas.

– No seques la ropa al aire libre ya que el polen puede impregnarse en ella.

– Usá lentes de sol y una mascarilla que te cubra nariz y boca si vas a permanecer largos periodos de tiempo afuera.

– No cortes el césped o te sientes encima de él.

Fuente: Normon

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Salud

¿Te da dolor de cabeza después de comer? Estas son las posibles causas

Lo que comés puede ser uno de los motivos de una de las dolencias más comunes

El dolor de cabeza es una de las dolencias más comunes. Lo hay de distintos tipos y grados de intensidad, desde un leve dolor, que puede ser fruto de un esfuerzo físico o mental, hasta una invalidante migraña difícil de soportar. Además, hay quienes sufren cefaleas después de la ingesta de alimentos.

Si experimentás dolor tras las comidas es importante conocer las causas. Si se repite con frecuencia, acudí al médico para obtener un diagnóstico y comenzar un tratamiento. Estos pueden ser los motivos.

Alergia o intolerancia alimentarias

No son la misma dolencia, pero ambas tienen en común la aparición de una reacción adversa del organismo ante la ingesta de determinadas sustancias contenidas. En la alergia, el sistema inmune libera anticuerpos e histaminas para hacer frente a la sustancia que considera extraña. La intolerancia se produce por las carencias o deficiencias en el sistema enzimático, que hacen que el organismo no pueda asimilar correctamente determinadas sustancias. Así, aparecen reacciones cutáneas, molestias digestivas y dificultades respiratorias. Además, puede aparecer un dolor de cabeza repentino.

Si después de comer sufrís cefaleas, identificá qué alimentos has ingerido y averiguá si se repite siempre que consumís esa comida en concreto: lácteos, cereales con gluten, chocolate.

Hipertensión

Se considera una enfermedad ‘silenciosa’ porque sus síntomas son difíciles de identificar. Hace referencia a la presión con la que la sangre circula por los vasos sanguíneos, ejerciendo una determinada fuerza contra sus paredes. Los alimentos con alto contenido en sal provocan un aumento de la tensión arterial, aunque la aparición de hipertensión puede deberse a otras causas.

Diabetes

Mantener los niveles adecuados de glucosa en sangre es básico para el buen estado de salud general. Cuando esos niveles son excesivamente bajos (hipoglucemia) o altos (hiperglucemia), los mareos y los dolores de cabeza después de comer pueden ser manifestaciones habituales de ese desajuste de la glucosa en sangre.

Alimentos ricos en tiramina

No hay alimentos ‘buenos’ y ‘malos’, porque los efectos que provocan en cada persona dependen de múltiples factores (estado de salud general, actividad física, el conjunto de la dieta). Aun así, aquellos que contienen tiramina podrían considerarse posibles desencadenantes de cefaleas y migrañas.

La tiramina es un aminoácido que influye en la dilatación de los vasos sanguíneos y que puede desencadenar dolores de cabeza tras su ingesta. Está presente de manera natural en algunos alimentos como: quesos, carnes ahumadas o procesadas, alimentos en conserva, encurtidos, alimentos fermentados (chucrut), salsas como la de soja y algunas frutas, como la banana o palta cuando están muy maduras. También en determinados frutos secos como las nueces o los maníes, entre otros.

Conservantes y potenciadores del sabor

En ocasiones, no es un alimento en sí mismo el que puede provocar dolor sino los ingredientes con los que ha sido tratado para su conservación. La excesiva presencia de nitritos y nitratos, así como del glutamato monosódico, podría estar detrás del malestar tras comer algunos embutidos, productos ultra procesados, platos precocinados, sopas de sobre o algunas salsas que se venden ya preparadas.

Alteraciones en la masticación

Los dolores también pueden tener su origen en algún trastorno de la articulación temporomandibular (ATM), la que conecta la mandíbula con la base del cráneo. Sin darnos cuenta, realizar mal el movimiento que implica morder y masticar podría acabar provocando cefaleas, especialmente si el dolor se concentra en la zona de las sienes.

Deshidratación

Las migrañas pueden estar relacionadas con la insuficiente ingesta de líquidos, bien sea directamente o a través de verduras y frutas. Cuando hay una carencia de agua en el cerebro, suelen aparecer dolores.

Esto mismo sucede debido al consumo excesivo de bebidas alcohólicas, ya que favorecen la deshidratación del organismo, de ahí los dolores de cabeza típicos de la resaca, una situación que se produce unas horas después de su consumo.

Reflujo gástrico

La acidez de estómago y el reflujo que se produce cuando los ácidos estomacales regresan al esófago en el proceso de la digestión es un problema de salud que, si se repite con frecuencia, requiere consulta médica. Aunque sus síntomas son principalmente digestivos, hay quienes experimentan dolores de cabeza más o menos intensos cuando sufren estas patologías.

Dieta desequilibrada

A veces no depende de un alimento concreto sino de los malos hábitos nutricionales. Una dieta desequilibrada, que no aporte la proporción adecuada de carbohidratos y, con ellos, la suficiente cantidad de energía que el organismo necesita, puede estar detrás de las cefaleas. Cuidado con las dietas que eliminan totalmente los hidratos de carbono.

Fuente: Un cómo

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Salud

Consejos para que la convivencia no desgaste la pareja

Qué hacer para que esto no perjudique la relación

No solo circunstancias extraordinarias ponen a prueba el equilibrio de muchas parejas. En muchos casos, los problemas más habituales de la convivencia se intensifican al pasar mucho tiempo juntos e incluso algunos parejas piensan poner fin a su relación. Si en alguna ocasión te lo has planteado o crees que podés estar en crisis, tomá nota de los siguientes consejos.

Normalmente surgen muchos conflictos fruto de una realidad que no es igual a la expectativa idealizada de la vida en común. En una pareja, además, se unen dos formas de ver la vida, costumbres y educaciones distintas. La convivencia (si es muy intensa, más) hace aflorar cómo somos en realidad. Al convivir es imposible mostrar solo nuestra mejor cara, sino que las personalidades se desnudan al completo, y a veces hay aspectos del otro que se ignoraban y que no nos agradan.

Problemas más frecuentes de la convivencia

Tareas del hogar: uno de los problemas más frecuentes de la convivencia prolongada es que uno de los dos siente que lleva más carga que el otro en las tareas de la casa o el cuidado de los hijos. En general sucede porque uno se crea una expectativa (piensa que el otro miembro de la pareja se ofrecerá a ayudar, hará más…) y, si el otro no lo hace, aparecen la decepción y el enfado.

No pasar tiempo solos: la rutina y las obligaciones nos comen, y muchas parejas no pasan a diario tiempo solos. Hay que buscar un momento al día para estar juntos, sin nadie más (aunque sea quedar a la hora del café, comer, dar un paseo diario de una hora…) y poder mantener la relación sin injerencias del exterior.

Falta de intimidad o espacio propio: sentirse agobiado, ahogado por la relación. Es esencial tener aficiones y gustos propios y, aunque sea en el mismo piso, cada uno debe poder hacer lo que le guste, ver sus programas de televisión favoritos o estar realizando actividades diferentes en habitaciones distintas.

Desacuerdo en decisiones importantes: un cambio de trabajo, comprar o no una casa, el desempleo de uno de los miembros y, sobre todo, los hijos… Las discrepancias en cómo resolver estos problemas generan mucha tensión. Más grave es tener diferencias en los valores fundamentales.

Consejos para que la convivencia funcione

Hacerse cargo de las circunstancias: hay veces en las que estamos en una situación de crisis. Se puede haber tenido un trastorno de estrés postraumático o desarrollado un trauma si ha perdido a un ser querido o se ha quedado sin trabajo, por ejemplo. Cuando estamos atravesando malos momentos, hay que estar ahí como un equipo, demostrando comprensión y paciencia.

Concederse una oportunidad: si los complicados equilibrios de una pareja se han roto durante una convivencia prolongada, antes de optar por separarse, dejar las emociones a un lado y darse un tiempo para intentar recuperar la normalidad y ver si se consigue restablecer el cariño. Una pareja no es un sistema o sociedad aislados, sino que está en relación con el entorno.

Equilibrar espacios: cuando se está en pareja, se oscila entre el deseo de contacto y el de tener un espacio propio, por lo que una de las claves consiste en encontrar momentos para ambas cosas. Cada uno tiene que poner en común qué es lo que le agobia, qué es lo que quiere y poderlo pedir. Hay que tener en cuenta que el otro no es como yo y que, además, cuando está en pareja es “un otro distinto”.

Agradecer lo que se tiene: abrazarnos antes de irnos a dormir puede ser un pequeño ritual de bienestar. A veces perdemos de vista lo valioso que es tener a alguien al lado que nos agarre de la mano y nos ayude.

Darse una tregua: si estás en plena crisis, se recomienda no tomar ninguna decisión importante tanto en ese periodo como inmediatamente después. Reflexioná en conjunto sobre lo que está ocurriendo. A no ser que haya violencia –porque se trataría de otro escenario–, se recomienda esperar y trabajarlo. Saber posponer la resolución de conflictos en un síntoma de madurez.

Llegar a acuerdos: dos personas no encajan a la perfección, por lo que para mantener una pareja hay que estar dispuesto a trabajar y hacer esfuerzos para pactar. En caso de choque, poner los problemas encima de la mesa, ser flexible y colocarse en el lugar del otro.

Comunicación: que sea muy abierta y sincera, no con silencios castigadores que el otro no entiende o con lenguaje indirecto. Explicar lo que a uno le pasa de buenas maneras. Se puede hacer lista de todo lo que necesita del otro: “que me escuches”, “que no me hables de ese tema porque me duele”, “que me digas las cosas con más tacto”, “que cuando te escribo no tardes horas en responder…”.

Abordar los problemas a tiempo: un pequeño problema de pareja, si no se soluciona desde el principio, con el tiempo puede agrandarse y acabar en divorcio. A terapia de pareja a veces acuden personas cuya relación ya está muerta, pero no hay que esperar hasta ese punto.

Fuente: Eroski consumer

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