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Salud

Los argentinos, los hombres más gordos de Latinoamérica

El asado, la picada y la cerveza: el trío que no puede faltar a ninguna reunión entre amigos. ¿Qué le hacen estos hábitos alimenticios a nuestra salud? La Organización Mundial de la Salud nos cuenta

Recientemente la Organización Mundial de la Salud (OMS) dio a conocer un mapa donde, con la información recogida en 2014 sobre 193, rankea los niveles de sobrepeso y obesidad en el mundo.

El mapa confirmó algunas sospechas, como que América del Norte y Europa son las regiones con mayores problemas por comer de más, pero lanzó un resultado inesperado: el sobrepeso es epidémico en Sudamérica, en particular en el Cono Sur.

[pullquote position=”right”]Los argentinos, los hombres más gordos de Latinoamérica[/pullquote]

En los tres países más australes del subcontinente, Argentina, Chile y Uruguay, más del 60% de la población hoy tiene sobrepeso, y lo mismo ocurre en Venezuela.

La situación de la región es más grave entre los hombres, ya que los representantes de los tres países del Cono Sur lideran la tabla regional de sobrepeso y de obesidad: Argentina quedó primera en la lista, ya que tanto en 2010 como ahora es el país con mayor porcentaje de hombres gordos y obesos.

Según la OMS el 63,9% de los hombres argentinos tienen sobrepeso, comparado con el 63,2 % de los chilenos, el 62,4 % de los uruguayos y el 61% de los venezolanos.

En tanto, el 23,6 % de los argentinos son obesos, cifra un poco mayor que los chilenos (23,3%), uruguayos (22,5 %) y venezolanos (20,3%).

Pasión por el asado

El dato contrasta lo que se piensa normalmente sobre el argentino (alguien bastante orgulloso que le da importancia a su apariencia, pero no sorprende por el tipo de alimentación que llevan: cada ciudadano consume, en promedio, casi 59 kilos de carne por año, según la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra).

Se trata de una de las cifras más altas del mundo.

[pullquote]Pasión por el asado[/pullquote]

En cambio, los argentinos no llegan a comer ni la mitad de la cantidad de fruta y verdura recomendada por los expertos en alimentación: según la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN), ingieren 193 gramos de fruta y verdura diaria, cuando lo aconsejable es 400.

A eso hay que sumarle un par de adicciones peligrosas: las galletas y las gaseosas. Los argentinos comen 15 kilos de galletas dulces al año, una cifra muy superior al resto del mundo, según la SAN.

En 2013 la consultora Euromonitor International informó que este país sudamericano lidera el consumo mundial de gaseosas en el comercio minorista, con un consumo de 131 litros per cápita.

También la poca variedad de sus alimentos representa un problema.

Mónica Katz, coordinadora del grupo de obesidad de la SAN, dijo a BBC Mundo que mientras que las normas aconsejan un consumo mínimo de 20 alimentos distintos por semana, los argentinos no comen más de 15.

“No hay cultura de comer variedades de fruta y verdura”, explicó, “Se comen 58 kilos de tomates al año, pero sólo 0,3 kilos de espárragos”.

La experta atribuye esto a costumbres alimenticias y a una falta de incentivos para comer alimentos más sanos.

“La fruta y verdura es más cara que otros alimentos y además comerlos requiere más trabajo: hay que pelarlos, cocinarlos, condimentarlos para que tengan más sabor. En cambio, un pedazo de carne uno lo pone al fuego y ya tiene una comida”, ilustró.

Abundancia

Otro problema que tienen los argentinos, según Katz, es la sobreoferta de comida.

Mientras que el ser humano solo necesita entre 2.000 y 2.500 calorías diarias, Argentina produce más de 4.000 calorías diarias por habitante.

“El país tiene cerca de 40 millones de personas y puede alimentar a 440 millones”, graficó.

[pullquote position=”right”]Sobreoferta de comida[/pullquote]

Sin embargo, la experta consideró que las autoridades sanitarias argentinas han logrado algunos avances importantes en su lucha por una alimentación más sana.

Uno de ellos fue prohibir las grasas trans, consideradas muy dañinas para la salud cardiovascular, una medida pionera en el mundo en desarrollo, y otra fue una efectiva campaña para reducir el consumo de sodio, otro peligro cardiovascular.

Sedentarismo

Katz resaltó que uno de los principales desafíos que tienen quienes tratan de combatir la epidemia de obesidad no es mejorar lo que se come sino luchar contra la falta de movilidad.

Una encuesta realizada en 2014 por el Ministerio de Salud argentino enumeró el sedentarismo como uno de los principales factores de riesgo a la salud.

Las horas sentados frente a una pantalla se suman a los problemas de inseguridad, que han hecho que muchos argentinos dejen de caminar en las calles.

Salud

Cómo debe ser la respiración para combatir la ansiedad

Algunas técnicas que pueden ser útiles

La respiración puede ayudarte a estar más tranquilo, pero no todos lo hacemos tan bien como pensamos o deberíamos. Hay que respirar por la nariz y no debes acelerarte. Una frecuencia respiratoria normal y saludable, en reposo, ronda en torno a las 12 y 18 respiraciones por minuto.

La cuestión se complica cuando tenés la nariz taponada o hacés ejercicio aeróbico al aire libre. Entonces, cuesta respirar, resulta más habitual despistarse y captar el aire por la boca. Y ahí pueden surgir los problemas. Si respirás con la boca abierta por la calle y hace frío, al aire no le da tiempo a humidificarse y calentarse de forma adecuada, por lo que las mucosas pueden enfriarse y aumenta la probabilidad de resfriarse.

Si padecés sobrepeso,  esta condición aumenta el riesgo de que sufras un trastorno respiratorio nocturno, como el síndrome de apnea-hipopnea, lo que perjudica la calidad del sueño. Este problema hace que dejemos de respirar durante determinados momentos y que, en general, captemos un menor volumen de aire, por lo que no tendremos un sueño reparador y sufriremos somnolencia por la mañana. Cuando el peso baja, el síndrome mejora, llegando incluso a curarse.

También el bajo peso puede ser un problema. Los músculos encargados de la respiración, junto con el corazón, son los únicos que no descansan ni un momento y respirar consume entre el 2% y 3% del total de la energía usada por el organismo en el día, por lo que es necesario tener un aporte de calorías adecuado para que la respiración no se vea afectada.

Consejos y técnicas para el control de la respiración

Técnicas de relajación: ciertas técnicas incluyen el entrenamiento respiratorio. Entre ellas, se encuentran la meditación consciente —conocida como mindfulness—, el yoga y taichí. Pueden tener un efecto beneficioso para tu salud porque ayudan al control del estrés y la respiración.

Además, podés realizar otros ejercicios sencillos para hacer en cualquier lugar, como las distintas técnicas de relajación en casa. Los expertos recomiendan:

– Empezar a tomar conciencia de tus movimientos de entrada y salida del aire.

– Prestar especial atención a los momentos en los que te sientas especialmente estresado y notar cómo se comporta tu respiración: por ejemplo, si tenés problemas para tomar el aire, hacés bocanadas grandes a través de la boca o si tu ritmo respiratorio se acelera o pierde su ritmo natural y se ha convertido en irregular.

– Apuntar, tomar conciencia y aprender a cambiar este comportamiento por otra respiración más pausada y calmada.

Adoptá una buena postura para una correcta respiración: nos cuesta mantener una postura saludable. Cualquiera que haya probado a mejorar su llamada higiene corporal dinámica conoce que una mejor postura favorece la respiración profunda. Pero a veces el problema reside en interiorizar qué posición resulta saludable y, en general, todos tenemos una postura buena que nos permite respirar con calidad.

Prestá atención a tu diafragma, ese músculo alojado entre el pecho y el abdomen, porque desempeña un papel principal. Hay que asegurarse de que no lo oprimimos para que pueda llevar a cabo su tarea con total libertad. Mantené tu espalda erguida, elevada, tus hombros bajos y encajados de manera natural en las clavículas. Esta posición implica colocarlos ligeramente hacia detrás (pero con naturalidad, sin exagerar) y distendidos, sin tensiones. Tu mentón debería alzarse de forma suave. Y relajá mandíbula y cuello.

Por su parte, los suspiros pueden esconder información sobre la calidad de nuestra respiración. Un ejemplo está en quien practica esta respiración profunda a todas horas o en quien bosteza todo el tiempo (en el fondo, otro tipo de inhalación). En uno y otro caso, estos comportamientos pueden esconder un problema para obtener aire suficiente. Y acabamos exhaustos porque nos estaremos hiperventilando; es decir, captamos bocanadas a un ritmo mayor del que los expertos consideran saludable. Y aunque la respiración excesiva constituye una respuesta natural en episodios de estrés o ansiedad el consejo consiste en tratar de controlar el ritmo de entrada y salida del aire.

Para quienes suspirar puede llegar a convertirse en un comportamiento repetido incluso durante los momentos del día en los que no tenemos motivos para estar ansiosos, hay remedio: aprender a aguantar el aire dentro de forma consciente, por ejemplo, siete segundos, porque este gesto ayuda a reducir el ritmo respiratorio. Pero si los problemas persisten, habrá que realizar una visita al médico.

Cuando estamos nerviosos, la respiración (al igual que el ritmo cardiaco) se acelera y nos hiperventilamos. Esto implica que captamos mayor volumen de oxígeno durante la inhalación, pero también liberamos una enorme cantidad de dióxido de carbono (CO2).

Así solo acabarás aumentando tu sensación de estrés y puede que derive en un ataque de ansiedad. Por eso, se aconseja captar aire de forma lenta, suave y controlada. Y si te hace falta, o sufrís una crisis de ansiedad, podés colocar una bolsa de plástico en la nariz y la boca para recuperar el dióxido que estás liberando, ello favorece recuperar el ritmo de respiración normal. No hay que meter la cabeza dentro de la bolsa, sino solo colocarla en las vías respiratorias.

Fuente: Consumer

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Salud

Signos poco conocidos de los trastornos del sueño

Algunos síntomas para detectar este problema

La mayoría de las causas de los trastornos del sueño se encuentran a nivel psicológico y no podemos olvidar los dispositivos electrónicos, que suelen ser una importante causa de desvelo. Con todos estos aspectos combinados, una persona no puede lograr un descanso reparador.

Incluso aquellos que logran dormir las horas suficientes, esto no basta. Debido a tantas distracciones, estrés y luz artificial a la que nos exponemos hasta la madrugada, la calidad del sueño ha disminuido. Y todas estas características pueden llevar a desarrollar uno de los trastornos del sueño más grave: la apnea obstructiva del sueño. Se trata de afección que provoca que los músculos de la garganta se contraigan y relajen repetitivamente durante el sueño. Esto interrumpe la respiración, y se presenta en forma de ronquidos.

Esta puede llegar a ser peligrosa. Aparte de querer tratar los ronquidos que se producen, hay que llegar a una causa a fondo (las psicológicas). Si no se trata de forma temprana, puede llegar a ocasionar problemas cardiovasculares, tensión alta, problemas cardiacos y cerebrovasculares. Los síntomas más comunes son los ronquidos fuertes y el jadeo o atragantado al despertarse.

Como los síntomas antes mencionados pueden relacionarse con pesadillas o no se pueden notar fácilmente, muchos desconocen que padecen de trastornos del sueño como la apnea obstructiva. Pero los síntomas no se dan únicamente en horas de la noche. Existen una serie de signos que también podrás identificar con prestar algo de atención.

Si últimamente te has despertado con dolores de cabeza o migrañas, esto podría ser un síntoma. Suele presentarse en ambos lados y por delante de la cabeza y puede durar horas luego de despertarse. También notarás que tu atención está muy dispersa durante la mayoría de horas, lo cual puede deberse a que la apnea obstructiva no te deja concebir un sueño reparador.

Por otro lado, puede que la falta de apetito sexual y cambios de ánimo se deba al cansancio y el estrés. Sin embargo, combinado con otros factores, puede ser un signo de trastornos del sueño. Asimismo, si has notado que te irritas más fácilmente y no tenés ánimos para nada, podés empezar a sospechar.

Fuente: Terapia CPAP

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Salud

Cómo pasar de pelo teñido a pelo con canas

Consejos para un cambio de look gradual

Muchos estereotipos relacionados con los cánones de “belleza ideal” van desapareciendo. Un pelo canoso ya no es sinónimo de melena descuidada o envejecimiento. Dejarse las canas es una opción, ya que, con los cuidados adecuados y un corte apropiado, pueden resultar de lo más favorecedoras. Pero ¿cómo hacer la transición?

Tanto si te han salido las primeras, como si estás harta de teñirlas, no es un proceso complejo pero lleva algo de tiempo. Algunos métodos que pueden servirte:

– Corte y crecimiento natural: para dejárselas poco a poco tendrás que esperar a que tu cabello vaya creciendo mientras las canas van ganando protagonismo. Lo ideal es que empieces la transición cortando unos centímetros de tu melena para deshacerte de parte de pelo teñido. La fibra capilar crece entre uno y dos centímetros al mes, por lo que tendrás que repetir el corte transcurrido este tiempo.

– Decoloración: es un método eficaz para dejarse las canas sin cortar. Sin embargo, es el más agresivo y solo resulta apto para un cabello fuerte, sano y denso. Ponete en manos de profesionales. Hay tratamientos específicos, posteriores a la decoloración, para proteger la fibra capilar, hidratando en profundidad

– Baños de color sin amoniaco: aplicado únicamente en los mechones canosos puede ayudar a que el contraste entre el tinte y las raíces no resulte tan acuciado, de manera que podrás igualar el cabello progresivamente sin que se note demasiado.

– Tinte más claro: se trata de continuar tiñéndote unos meses más, pero eligiendo, con cada nueva coloración, un tono más claro. Pasá del tinte negro al castaño, castaño claro, color miel, rubio ceniza… hasta llegar a un gris plata que resultará muy similar a las canas naturales.

– Técnica ‘sal y pimienta: se trata de una novedosa técnica de coloración que es tendencia entre las celebrities y consiste en intercalar algunas mechas grises en el pelo canoso para darle mayor volumen y llenarlo de profundidad. También puede hacerse al revés, es decir, aplicar mechas blancas en un pelo teñido en tonos oscuros. La idea es que las canas naturales o ‘pintadas’ se entremezclen durante un tiempo, hasta que las naturales ganen la batalla.

Para dejarse las canas y que jueguen a tu favor, probá alguno de estos cortes. Combinan elegancia con un toque divertido, por lo que resultan favorecedores a cualquier edad:

– Shaggy con flequillo: si tenés un pelo fuerte y con volumen, probá a hacer en tu melena canosa un corte shaggy, es decir, a capas con suaves ondas y con un ligero efecto despeinado. Añadile un flequillo en cortina, que despeje el rostro lo justo, y marcarás estilo propio.

– Bob: ya sea en su versión más corta (a la altura de las orejas) o en la de mayor longitud (al final de cuello), la frescura de este corte hace que el pelo canoso rejuvenezca de manera inmediata, sobre todo si elegís peinarlo con la raya a un lado para ganar volumen y movimiento.

– Pixie: si te gusta llevar el pelo muy cortito es una opción. El secreto para que resulte favorecedor está en llevar bien despejados los laterales y en aportar volumen extra en la zona superior. El pixie es perfecto para melenas grises y entrecanas.

– Melena lisa y desfilada: si preferís lucir una elegante melena lisa, apostá por cortarla con las puntas desfiladas muy marcadas. Así, al caer, crean una línea irregular que ‘aligera’ el conjunto. Si querés, probá a desfilar los mechones laterales que enmarcan el rostro para renovar tu melena con este toque juvenil.

Al hombro y con ondas: las ondas marcadas o deshechas ponen un toque alegre y algo rebelde a las tonalidades blancas y grises. Un corte sencillo, con la clásica media melena como protagonista pero con el toque transgresor de los rizos, es un acierto.

Cómo resaltar las canas de forma natural:

Para que luzcan sedosas, suaves y nada amarillentas, requieren algunos cuidados básicos. Existen productos específicos para mantenerlas en óptimo estado, pero también hay remedios naturales y algunos trucos eficaces:

– Protégelas del sol: cuidalas de la acción nociva de los agentes externos que contribuyen a dañar la fibra capilar, como usar un sombrero que las proteja del sol en un día de playa o un gorro de baño que evite la acción del cloro sobre ellas.

– Aceite de argán: el pelo con canas, por su mayor grosor y menor flexibilidad, requiere hidratación extra. Aplicá, una vez al mes, una mascarilla a base de aceite de argán (mitad aceite de argán, mitad aceite de almendras o de oliva) y les aportarás brillo e hidratación extra.

– Arcillas: son una alternativa para mantener un pelo canoso en perfecto estado. Recurrí a la arcilla blanca como base de una mascarilla, que podés hacer mezclándola con agua. Este es un remedio para limpiar en profundidad el cuero cabelludo logrando unas canas brillantes y libres de tonos amarillos.

– Henna: aunque se trata de un tinte vegetal natural, no consigue cubrir las canas pero recurrir a ella es una opción, ya que ayuda a fortalecer la fibra capilar y proporciona bonitos reflejos al pelo gris o blanco.

– Mascarillas a base de miel: añadí a un yogur natural 2 ó 3 cucharadas de miel y aplicá en el pelo tras el lavado. Dejá actuar unos minutos y retirá con abundante agua. Los nutrientes de la miel y su particular textura ayudarán a proteger la cutícula de tus canas y contribuirán a que luzcan fuertes y saludables.

Fuente: Un cómo

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