Gran Hermano 2015

Un nabo: Eloy se le declaró a Romina y le pidió que le diera “un abrazo por día”

El joven intentó besarla. La rubia se negó y le dijo que no. Él continuó insistiendo, hasta el punto de humillarse por un poco de cariño

martes 26 de mayo de 2015 - 8:51 pm

Eloy Rivera no puede con su genio. Está enloquecido con Romina y al parecer ya no puede disimularlo. El tweetstar no sólo se le declaró a su compañera de Gran Hermano 2015, sino que ante la negativa siguió insistiendo hasta el cansancio y hasta le rogó que le diera aunque sea un abrazo por día. [pullquote position=”right”]Un nabo: Eloy se le declaró a Romina y le pidió que le diera “un abrazo por día”[/pullquote]

El muchacho parecía no entrar en razón. Mientras ella le decía que le molestaba que fuera pesado y que la acosara con la intención de besarla, él seguía haciéndolo, como si nada.

Era evidente que Romina no quería decirle que no le interesaba para no herir sus sentimientos, y que intentaba conservar la buena relación. Pero para Eloy, el buen trato significaba que ella en verdad tenía intenciones. Esas cosas que uno cree para no aceptar la realidad…

“Buscás a todas, no soy estúpida”, le dijo ella. Claramente, eso era una excusa, porque a Francisco Delgado, que es un gran mujeriego, no le dijo lo mismo y se dejó besar.

“Tenés actitudes que no me gustan”, le dijo luego, visiblemente enojada. “¿Tengo una oportunidad con vos?”, le preguntó él, como si no entendiera. Y ella le contestó: “Oportunidad de amistad, obvio”. Más claro, echale agua. “No pretendo ser tu novio, con que me abracés cada tanto, unos mimos, me conformo”, dijo luego él. Sí, el colmo. “No te estoy diciendo que estés todo el día conmigo. Una vez al día. Un abrazo. Un poquito de amor”, agregó, para que se entendiera bien.

Cuanto más le decían que no, más se acercaba Eloy. “¿Qué harías si intentara besarte?”, preguntó, después de haber rebotado antes, claro. “Te diría que no”, contestó Romina. “¿No tenes ni un poquito de ganas de besarme?”, insistió. “No” dijo ella, contundente. “¿Por qué te mordés los labios?”, siguió preguntando él. “¿Por qué me preguntás boludeces?”, frenó ella en seco.

Con el corazón roto, Eloy le dijo que entonces mejor no deberían hablar más. Pero luego volvió a llamarla y siguió acercándose. Ella le aclaró que ni se le ocurriera intentar besarla.

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