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Salud

El yogur, ¿es bueno para la salud?

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid asegura que el consumo habitual de yogur no mejora la salud

Desde hace años se piensa que el consumo diario de yogurt beneficia a nuestra salud, aunque su eficacia nunca fue comprobada. Por eso, un grupo de investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid realizaron un estudio que comprueba que el consumo habitual de yogurt no mejora la salud. [pullquote]El yogur, ¿es bueno para la salud? [/pullquote]

“El consumo habitual de yogur no se asoció con la mejora de la calidad de vida relacionada con la salud”, explica a Sinc Esther López-García, primera autora de la investigación. “Para investigaciones futuras se deben utilizar instrumentos más específicos que puedan aumentar la probabilidad de encontrar un beneficio potencial de este alimento”, agregó la especialista.

Lo resultados del estudio que fue publicado en el Journal of the Academy or the Nutrition and Dietetics fueron también nulos cuando se analizó esta asociación en individuos sin enfermedades diagnosticadas y que seguían una dieta sin factores de riesgo que pudieran enmascarar la relación estudiada.

“En comparación con las personas que no comían yogur, los que consumieron de forma habitual este producto lácteo no tuvieron una mejora significativa en su puntuación en el componente físico de la calidad de vida, y aunque se apreció una pequeña mejora en el componente mental, no fue estadísticamente significativa”, concluyó López García.

 

 

Salud

Cómo aumentar tu energía

Siete formas naturales de hacerlo

¿Sentís que no tenés la misma energía que antes? Si bien con los años ésta va decayendo, existen trucos caseros para recargar las baterías.

Distribuí tu café durante el día. Si acostumbrás tomar un café grande para poder comenzar el día, podés estar hundiéndote cada vez más en un pozo de baja energía. Una investigación de la Facultad de Medicina de Harvard y otras instituciones descubrieron que dosis frecuentes pero bajas de cafeína (la que contiene un cuarto de taza de café) eran más efectivas que una dosis mayor de cafeína toda junta, cuando se trata de mantenerse alerta.

Combiná proteínas con carbohidratos buenos. Un refrigerio que incluya algo de proteínas (entre 30 y 60 g) y algunos carbohidratos complejos te dará un buen empujón de energía.

Probá estas combinaciones:

• Una lata pequeña de salmón o atún con galletitas de agua integrales.

• Un puñado de pasas de uva o arándanos secos, con un puñado de nueces.

• Un puñado de una mezcla de nueces, frutas disecadas, tro¬citos de chocolate, cereales para desayuno y semillas.

• Una tostada de pan multicereal integral con miel.

Una rodajita de limón con el agua. Un vaso refrescante (o dos) de agua gasificada helada con una rodaja de lima o limón es doblemente potenciador para la energía. En primer lugar, dado que la fatiga suele ser signo de deshidratación, un par de vasos de agua pueden restaurar la energía. Además, la fragancia cítrica te hará sentir despierto y fresco. Por añadidura, la bebida helada actúa como despertador para los sentidos.

No descuides el hierro. Si te sentís constantemente cansado (pero dormís lo suficiente) podrías tener una anemia por deficiencia de hierro, una causa común para la fatiga. El hierro es esencial para la producción de hemoglobina, que transporta el oxígeno a las células, donde se lo usa para producir energía. Entre los factores de riesgo están las menstruaciones muy abundantes, seguir una dieta vegetariana (el hierro proveniente de la carne se absorbe mejor que el de fuentes vegetales), o presentar úlceras u otras lesiones que causan sangrado interno. Para incorporar hierro, podés consumir:

• Un puñado de una mezcla de nueces, frutas disecadas, trocitos de chocolate, cereales para desayuno y semillas.

• Una tostada de pan multicereal integral con miel.

Masticá chicle de menta. Obtendrás una pequeña explosión de energía con el sabor y el aroma vigorizante de la menta; la acción física de masticar también ayuda.

Comé un bowl de cereal de grano entero. Contiene 792 miligramos de fósforo, un mineral que el cuerpo necesita para metabolizar carbohidratos, grasas y proteínas, para que éstos se puedan aprovechar en forma de energía.

Consumí más fibra en el desayuno. En un estudio se descubrió que los que empezaban el día con una comida rica en fibras estaban más alerta durante la mañana; probablemente se debe a que estas comidas necesitan más tiempo para digerirse que, por ejemplo, un bowl de copos de maíz o una factura, de manera que los niveles de azúcar se mantienen más estables. También ayuda incluir algo de proteínas en el desayuno (y en las otras comidas). Algunas buenas opciones para el desayuno: una tostada de pan integral con una cucharada de manteca de maní y un puñado de frutas disecadas; un bowl de cereal con alto contenido de fibra (procurá al menos 5 g de fibra por porción), con leche; o un bowl de avena preparada, espolvoreada con 2 cucharadas de semillas de lino molidas y ½ cucharadita de canela.

Fuente: Selecciones

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Salud

¿Tenés obsesión por tu cuerpo? Estas son algunas señales

Cinco conductas a las que hay que prestarle atención

Aunque a todos nos gusta tener una figura más esbelta y cuidada, lo que no podemos es estar todo el día pensando en ello porque no es bueno. Estas son algunas señales que indican que estás obsesionado con tu cuerpo.

Lo importante es estar saludable por fuera y por dentro, y cuidarse mediante una alimentación sana y haciendo ejercicio, dos bases para que realmente consigamos nuestros propósitos. Ahora bien, ¿qué cosas indican que nos estamos pasando de la raya?

Pesarse varias veces al día: no es malo saber qué peso tenés para poder controlar qué comés y mantenerte siempre en una misma figura. Pero pesarse varias veces al día, además de que no sirve de nada, solo indica que pensamos en lo mismo durante todo el día, entonces es un problema.

Contar calorías en cada cosa que ingerís: hay diversos de métodos para adelgazar y mantener el peso perfecto. Algunos emplean la técnica de contar calorías, algo que defienden muchos pero también critican otros. Lo que está claro es que no podemos contar calorías en cada cosa que tomamos, pues es una continua obsesión. Ya sabes cuáles son los alimentos que más tienen, así que reducilos. Además, no solo importan las calorías sino también la calidad de cada alimento.

Intentás comer menos para estar más delgado: no es malo hacer dieta, pero debe hacerse con criterio y bajo supervisión. Si de repente entrás en una espiral donde cada vez querés comer menos por querer estar más delgado, es un problema. Debés comer un poco de todo, bien variado, y si un día te pasás, l día siguiente optá por frutas en vez de aumentar calorías. Pero todo esto tiene que estar controlado, no tiene sentido comer cada vez menos.

Pasarse con el ejercicio: entrenar a diario varias horas por pensar que vamos a perder peso rápidamente es un error. Quienes tienen este problema suelen levantarse pronto para ir al gimnasio y pasan largas horas en él. Luego se enfadan cuando no pueden hacerlo, siguen con el deporte aunque no se encuentren bien y hasta con lesiones. Algo que puede perjudicar seriamente el cuerpo.

Compararse siempre con los demás: cada uno es distinto y no tiene sentido compararse con los otros.

Fuente: Ok diario

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Salud

Ocho consejos para lavar tu ropa blanca

Cómo limpiarlas correctamente y dejarlas como nuevas

Pese a ser un color sólido, la limpieza de la ropa blanca no resulta siempre sencilla, pues además de que evidencia más las manchas, es susceptible a verse “menos blanca”.
Tomá nota sobre cómo lavar tu prenda y que conserve su apariencia y brillo.

Revisá la etiqueta: esto te dirá si necesita un ciclo específico, cierta temperatura, cómo secarla, así evitarás que se encoja, se maltrate o algo peor.

Cuidado con el cloro: es un ingrediente que tiende a asociarse con la blancura de las prendas, sin embargo, debemos tener cuidado. En primer lugar, recordemos que no se debe usar de forma directa, mucho menos combinado con ciertos productos, lo mejor es diluirlo.

Pero en cuanto al daño a la ropa, lo mejor es no abusar de él. Un exceso de cloro o aplicarlo de forma directa, puede dañar las telas, en especial si son delicadas. Se recomienda agregar ½ taza de cloro en el lavarropas por cada 30 litros de agua; si lavas a mano, usa ⅓ de taza de cloro por 9 litros de agua.

Separá la ropa: así evitarás que, en caso de que se tiña, debas recurrir al cloro. Asimismo, si tenés prendas delicadas o especiales, lavalas por separado, por ejemplo, aquellas hechas de encaje o materiales especiales es mejor lavarlas a mano.

Tratá las manchas: existen algunas difíciles de eliminar, como las de sangre, vino o pasto, que pueden no salir a la primera lavada. Reducí la necesidad de blanquear tus prendas, tratando la mancha antes de meterla al lavarropas. El bicarbonato y el vinagre son ingredientes que ayudan a desmanchar, ya sea juntos o por separado.

Elegí los productos adecuados: al comprar un detergente y suavizante, buscamos que limpien a profundidad las prendas, pero también debemos pensar en que las protejan y no sean demasiado agresivos. En el mercado existen muchas opciones, pero también podés hacer el tuyo sin químicos. Un consejo extra es ahorrarte el suavizante, sustituyéndolo con vinagre blanco. Tu ropa quedará suave, extra blanca y brillante.

Ojo con el ciclo y temperatura: si por default elegís el agua caliente al lavar para que limpie mejor, podrías estar descuidando tus prendas. El agua caliente te pone en riesgo de que la ropa se encoja o los colores de algunos detalles de tus prendas blancas se deslaven.

Lo mejor es optar por el agua fría, además de un ciclo delicado, de esta forma protegerás las fibras de un lavado intenso y agresivo que las dañe, y provoque problemas a la larga. Igualmente, ahorrate la secadora, el mejor amigo de tus prendas blancas es el sol.

Evitá que se percudan: si acostumbrás usar dos o más veces la misma prenda sin lavarla, porque “no se ensució”, esta es una práctica que no se recomienda en la ropa blanca, pues el sudor podría hacer que zonas como el cuello o las axilas queden manchadas. Esto también es importante si se manchó. Lavala en cuanto te sea posible, en lugar de esperar a juntar toda la ropa, así evitarás que la mancha se adhiera más a los tejidos.

Blanqueala: si se ven algo amarillentas o se tiñeron de algún tono extraño, regresalas a su tono sin usar cloro. Mezclá en un balde agua + 1 tapa de detergente líquido + ½ taza de bicarbonato de sodio o ¼ de taza de agua oxigenada, y remojá la prenda 30 minutos antes de lavar.

Es importante la limpieza de tu lavarropas, de esta forma evitarás que no se laven correctamente tus prendas o se llenen de pelusas. Y recordá no aplicar el perfume directamente a tus prendas.

Fuente: Salud 180

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