Policiales

Seducía a menores por Facebook y luego las amenazaba con difundir fotos íntimas que le enviaban

La Justicia de Salta decidió condenar a este hombre de 30 años con cuatro años y tres meses de prisión, luego de comprobar que había practicado esta modalidad extorsiva con cinco adolescentes

lunes 20 de abril de 2015 - 4:11 pm

Un hombre fue condenado por la justicia de Salta a cuatro años y tres meses de prisión por corrupción de menores de edad a quienes contactaba a través de redes sociales de Internet, informaron hoy fuentes judiciales.

Según lo determinado en la sentencia, el adulto de 30 años se ganaba la confianza de las adolescentes y así lograba que ellas le enviaran fotografías en ropa interior o desnudas, y luego las extorsionaba bajo la amenaza de que difundiría públicamente esas imágenes. [pullquote position=”right”]Seducía a menores por Facebook y luego las amenazaba con difundir fotos íntimas que le enviaban[/pullquote]

La condena fue impuesta por cinco hechos constatados de corrupción de menores, coacción y “grooming”, una figura que se ha adoptado para describir a todas aquellas extorsiones que hace un mayor a un menor de edad en el marco de la circulación de contenidos a través de la web.

El juez Martín Pérez, de la Sala I del Tribunal de Juicio, le extendió una sentencia de cuatro años y tres meses de prisión efectiva por considerar al imputado autor materialmente responsable por cinco hechos que fueron denunciados por los tutores de las adolescentes afectadas.

El condenado Sergio Emiliano Tolaba Valdez será trasladado a la Unidad Carcelaria I, donde también recibirá tratamiento psicológico por orden del magistrado porque había reconocido su adicción a las drogas.

El hombre fue denunciado por las familias de sus víctimas luego de que las menores de edad manifestaron la metodología a las que eran sometidas por Tolaba Valdez, que constaba fundamentalmente en ganarse la confianza de las jóvenes a través de las redes Whatsapp o Facebook utilizando una identidad falsa.

El argumento para abrir el diálogo era que recién llegaba a vivir a Salta, después de una estancia en Buenos Aires, y que no conocía mucha gente con quien conversar.

Una vez aceitada la relación proponía juegos que constaban en intercambiar imágenes que cada vez eran más sugerentes, de acuerdo al expediente judicial.

Cuando las víctimas se negaban a continuar, y como el hombre ya tenía información e imágenes en su poder, las extorsionaba amenazándolas con publicarlas en Internet o mostrarlas a los parientes de las jóvenes.

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